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  • La Regalía Feliz

    La Regalía Feliz

    Una historia basada en ollas de la vida real

    Varias regalías pascuales caminaban juntas a las casas a las que les tocaba ir. Muy animadas, conversaban en el camino.

    — ¿Qué creen que harán con nosotras?

    — ¡Nos volveremos regalos para los niños! Ya me imagino esas caritas — sonríe la primera.

    — Yo quiero que nos usen para comprar la pinta navideña. — coquetea otra mientras da una voltereta.

    — Que pueda pagarles unas vacaciones.

    — ¡Ojalá que me usen para tener un mejor año nuevo!

    Así iban detallando sus esperanzas de llevar alegría y felicidad a los hogares.

    Pronto llegaron al caserío donde serían recibidas y decidieron separarse para cumplir su misión de llevar alegría a las familias, pero acordaron reunirse luego en la calle central.

    Una a una, cada regalía se despidió de las demás y fue entrando a la casa que le tocaba.

    Todas tenían una mezcla de emoción y esperanza.


    La primera encontró la puerta entreabierta. La sala se notaba triste, húmeda y solitaria. Por fin, desde el fondo del pasillo, una voz exclamó:

    — Ah, llegó la regalía. Se va entera a pagar las tarjetas.

    La segunda entró sin hacer ruido, vio las paredes descascaradas y una situación de mucha estrechez.

    — Los chelitos que me traes son del prestamista que me tiene amenazao. — dijo un hombre, desalentado.

    La tercera encontró a una mujer lavando ropa a mano, pues su lavadora se había dañado.

    — Yo quería darme un gustico, pero tendrás que comprarme una lavadora nueva. — dijo la mujer.


    Una a una, las regalías salían de las casas donde habían entrado minutos antes llenas de ilusiones.

    Todas estaban tristes y llevaban bajo el brazo las encomiendas que les habían asignado. Se juntaron en la calle a compartir experiencias.

    — Deudas. Vuelvo al banco a pagar tarjetas de crédito.

    — A mí me toca ir al bolsillo de “Pepelo el prestamista”.

    — Y yo tengo que ir a comprar una lavadora, ¡oye eso!

    — ¡Qué mal, amigas! Tanto que queríamos ser un dinero feliz, pero solo llevamos un alivio pasajero.

    De pronto, se dieron cuenta de que faltaba una regalía del grupo. ¿Qué le pasó?


    La cuarta regalía también entró a una casa llena de precariedad y olla extrema. En todos los rincones se veían estados de cuenta, facturas pendientes de pago y actos de intimación.

    Pero al entrar, una mujer la recibió con alegría.

    — ¡Por fin llegaste! — dijo la mujer levantándose de un sofá remendado — . ¿Sabes? Yo debo mucho dinero, pero esta vez quiero usar el alivio que me traes de manera diferente.

    La regalía se sintió intrigada.

    La señora se acercó a la puerta para cerrarla. Invitó a su regalía a sentarse un rato.

    Por fin, la mujer habló:

    — Cada diciembre, cuando llega mi regalía de ese año, la mando entera a pagar mis deudas. Se siente bien porque puedo empezar el año sin deber tanto dinero. Pero me di cuenta de que enero me encuentra sin ni uno y desde que surge un problema, cataplúm, se lo cargo a la tarjeta y se vuelve deuda.

    — Así que esta vez voy a hacer un FIDEO — dijo la señora y la regalía frunció el ceño.

    — ¿Un qué? ¿Me vas a gastar comprando sopa ramen? — exclamó confundida la regalía.

    — No, no. Es una estrategia que leí en Sal de la Olla. Usaré 20% del dinero para empezar un Fondo de emergencias, con 25% abriré mi primera inversión. Voy a destinar 45% a atacar mis deudas y con el 10% que sobra me compraré algún regalo o antojo. — dijo la mujer, muy convencida.

    — ¡Eso es muy interesante! — exclamó la regalía genuinamente entusiasmada.

    — Eso creo — agregó la mujer — , porque aunque voy a seguir teniendo deudas en enero, estaré mejor preparada para EVITAR nuevas deudas. Y si me llega alguna emergencia, tendré un dinero que me permitirá suavizar el golpe.

    — ¡Y vas a invertir! ¡Ese es un paso gigantesco! — añadió la regalía totalmente eufórica.

    — Sí, porque solo cuando ponga mi dinero a producir más dinero estaré realmente dando los pasos correctos para salir de la olla. — agregó la señora.

    La regalía salió muy contenta y dejó a la señora con una sonrisa llena de esperanza. Pronto alcanzó a sus amigas que estaban preocupadas por ella.


    — Amigas, ¡me fue muy bien! — exclamó mientras casi tropezaba con el grupo.

    — ¡Cuenta! Estábamos preocupadas de que te hubiera secuestrado un atracador. — dijo una de las colegas.

    — Jajaja, pues no. Me tocó una señora muy juiciosa. ¡Va a aprovechar el alivio que le traigo para encaminar mejor sus finanzas! — dijo llena de alegría mientras le explicaba cómo funciona la estrategia FIDEO.

    — Fuiste la única que le tocó un destino que mira hacia el futuro. A todas nosotras nos mandaron a resolver problemas del pasado. — dijo una de ellas.

    — Ay, qué mal. — dijo la regalía feliz. — Cuando entré, me dio miedo, pues se nota que ella tiene muchos problemas. Pero mi dueña tiene un plan y está puesta pa’ hacerlo funcionar. ¡Solo faltaba que yo llegara!

    Y así continuaron conversando. Las primeras regalías lamentaban que sus dueños no analizaran las cosas mejor. “¡Ojalá dejaran de ser reactivos y empezaran a ser proactivos!” suspiraron en coro.

    Así se fueron a cumplir sus misiones. Tres de ellas iban cabizbajas y derrotadas: solo “nivelaron deudas” que, en el fondo, saben que pronto volverán.

    La regalía feliz iba convencida de que sí ayudará a su dueña a tener un verdadero “Próspero Año Nuevo”


    Moraleja

    Debemos ver la regalía pascual (y cualquier dinero extra que recibimos) como una oportunidad para apalancar las finanzas. La estrategia FIDEO es una forma de manejar tu situación y empezar a romper el ciclo de la deuda.

    ¿Y qué hago con las deudas que tendré en enero?

    Debes proponerte un plan realista para pagar tus deudas poco a poco durante el año. Ponte fuerte para que esa sea tu meta y no necesites usar tu próxima regalía en deudas.

    Utiliza tu regalía para tener un Próspero Año Nuevo de verdad.

    ¡Feliz Navidad para todos!



    Texto: Darío Martínez Batlle para Sal de la Olla, SRL
    Ilustraciones: Carlos Vargas (@kaeiou en Instagram)

  • Aprovecha tu Doble Sueldo para tener un Próspero Año Nuevo

    Aprovecha tu Doble Sueldo para tener un Próspero Año Nuevo

    En la República Dominicana, estos días predecembrinos llenan de expectativas a miles de trabajadores asalariados que cuentan cuánto falta para recibir el “doble sueldo” o “salario de navidad”. Este dinero, amparado por los artículos 219-222 del Código de Trabajo, es un alivio financiero que llega libre de impuestos, justo a tiempo para los gastos de la temporada. Para muchos, diciembre es el único mes del año en que reciben un ingreso extra, lo que convierte la “regalía pascual” en una oportunidad excepcional para mejorar su situación financiera.

    Diversos estudios revelan que cada año la mayoría de las personas destina gran parte de este ingreso a pagar deudas. Aunque eso es un ejercicio responsable, si tienes que usar tu regalía cada diciembre para cubrir compromisos financieros, es algo que debería moverte a preocupación. Muy probablemente, te esté faltando una planificación financiera sólida que te permita disfrutar ese “dinero feliz” en motivos realmente felices, sin atender deudas. Si eres de las personas que cada año está “tapando hoyos” con el dinero del Doble Sueldo, te invito a frenar un poco y pensar en cómo salir del vicioso ciclo de la deuda.

    Nota al margen: El pasado 20 de noviembre participé en el programa "Sí a la Vida" que conduce Raquel Cabrera a través de eXtra86.net. Allí tuve la oportunidad de hablar del contenido de esta entrada, por si prefieres un formato audiovisual, aquí está:

    Tres amigos

    Imaginemos a tres amigos, Hermenegildo, Plutarco y Belarminio, quienes ganan el mismo salario (65 mil antes de impuestos, 60 mil pesos netos) y que casualmente los tres arrastran una deuda de 100,000 pesos en tarjetas de crédito. Como muchos, ellos esperan ansiosos la llegada del salario de Navidad pero no todos tienen los mismos planes para aliviar su situación.

    Cuando “el Doble” finalmente cae, la oficina se vuelve un jolgorio, la gente anda sonriente, los abrazos abundan y hasta los grinchuelos de siempre tararean el “yingobel”. Nuestros amigos reciben la primera quincena de diciembre y el salario navideño (30,000 y 65,000 respectivamente). Alrededor de un té de jengibre que alguien llevó para compartir, Hermenegildo, Plutarco y Belarminio debaten qué harán con su dinero.

    El plan de Hermenegildo: “¡Fieta y fieta!”

    El primero de los amigos dice sin ningún rubor que el doble sueldo es pa' gozar, y que él trabaja muy duro todo el año: “Eso' cualto' son pa’ bebérmelo, pa yo hace’ coro, comprar ropa pa’ la cena del 24 y el 31, y darme un viajecito con la familia, porque yo me lo merezco”.

    El plan de Plutarco: Empezar el año sin deudas

    De su lado, Plutarco se siente tentado a usar todo su dinero (95,000) para “salir de la deuda” en un afán de alta responsabilidad fiscal. Entiende que es mejor arrancar el año nuevo sin cadenas, aunque se quede sin dinero para hacer frente a las malas pasadas que la vida suele darle a todo el mundo. “Quiero tener esa sensación de libertad, de no deberle ni un chele a nadie”, dice. Plutarco está acostumbrado a que "el doble se usa pa' nivelarse" y entiende que es normal vivir con deudas, para pagarlas "cuando entre una brisita".

    El enfoque de Belarminio: Usar el FIDEO

    En cambio, Belarminio seguirá un plan llamado “FIDEO” (Fondo de emergencia, Inversión, Deuda y Ocio), distribuyendo su regalía en proporciones que le permitirán prevenir nuevas deudas y comenzar a invertir. Cada componente es indispensable, pero los porcentajes pueden variar. Belarminio ha decidido distribuir su salario navideño de la manera siguiente:

    • 20% irá a un Fondo de emergencia, que servirá como respaldo para enfrentar posibles imprevistos sin necesidad de endeudarse con la tarjeta de crédito.
    • 30% lo usará para iniciar una Inversión que generará intereses y contribuirá a su futuro financiero. “aunque sea poco, necesito empezar a invertir, y ahora es el momento”, dice.
    • 40% para atacar la Deuda de la tarjeta, permitiendo que la carga de intereses se reduzca progresivamente, aunque no la pueda eliminar ahora mismo. Además, está preparado para continuar bajando su deuda hasta vencerla.
    • 10% para Ocio, entretenimiento y pequeños regalos, con lo que podrá disfrutar de la temporada sin caer en excesos.

    La manera en la que Belarminio defiende su estrategia tiene que ver con el pasado. “Llevo muchos años siguiendo el mismo plan que Plutarco, y antes me lo gozaba todo como Hermenegildo”, dice. “Pero esa felicidad se termina desde que aparece un gasto inesperado y tengo que volver a endeudarme para solucionarlo”.

    Él reconoce que hacer el FIDEO lo obligará a continuar pagando su deuda de tarjeta de crédito por varios meses adicionales. “Pero yo hice las paces con mi situación, yo no llegué a deber ese dineral en un fin de semana, por eso prefiero asumir mi deuda, entenderla, y tener un plan realista para eliminarla sin quedarme sin ni uno” explica. “Necesito romper el ciclo de la deuda, y este plan me dará un pequeño pero importante margen de rejuego que voy a esforzarme en incrementar”, agrega. “Además, ya no seré un simple empleado, también seré inversionista, y nadie se hizo rico sin aprender a invertir su dinero con paciencia y consistencia”, sentencia convencido.

    Hermenegildo no ha escuchado nada, está distraído buscando un playlist de Cima Sabor Navideño en Spotify para ambientar la oficina. Pero Plutarco está en silencio. Lo que acaba de escuchar lo deja pensativo, algo en su interior le dice que tiene sentido el plan de Belarminio, pero él aún confía totalmente en que su estrategia es mejor.

    ¿Cuál estrategia dará mejor resultado?

    De Hermenegildo probablemente no hay mucho qué decir. Cuando una persona arrastra un fardo y no aprovecha los alivios que recibe, continuará empeorando irremediablemente. Pero si Belarminio y Plutarco llevan a cabo sus planes como los han pensado, ¿cuál de los dos llegará al próximo diciembre en una mejor posición financiera?

    Si yo apostara, apostaría a Belarminio. Es cierto que los primeros días de enero serán de euforia para Plutarco (porque indudablemente se siente muy bien saldar una deuda importante), pero no pasará mucho tiempo antes de que la poca capacidad de maniobra vuelva a pesar en sus finanzas.

    Belarminio, por su parte, ha tomado su situación con más conciencia: Sabe que tiene una deuda y que debe pagarla. Pero en lugar de destinar todo su dinero a la fugaz ilusión de “saldé mi deuda”, ha hecho un plan para agenciarse un colchón que lo ayude con los imprevistos y ha puesto dinero a producir más dinero. Al evitar nueva deuda (usando sabiamente y reponiendo el fondo de emergencias) Belarminio está mejor posicionado para llegar al próximo doble sueldo sin compromisos pendientes.

    El poder de un Fondo de emergencias

    Tener un fondo de emergencia es esencial para evitar ciclos de deuda. Si bien este fondo no elimina los compromisos, sí previene que las futuras sorpresas financieras obliguen a recurrir a créditos o préstamos. Comúnmente se dice que un fondo de emergencias debe abarcar entre tres y seis meses de gastos, pero para llegar a esa meta hay que empezar aunque sea con una pequeña cantidad que incrementaremos mensualmente. Este colchón aporta tranquilidad y seguridad para enfrentar problemas inesperados. Belarminio está comprando paz.

    Es necesario recordar que este fondo solo debe usarse para emergencias verdaderas, como una avería del automóvil o gastos médicos urgentes. Otros gastos, como cenas o actividades recreativas, no califican como emergencias y deben planificarse por separado. Si respetas esa frontera, estarás bien.

    La importancia de la Inversión

    Además de reducir las deudas, invertir parte del doble sueldo es una estrategia poderosa para mejorar la situación financiera a largo plazo. Invertir no es solo para quienes ya tienen dinero; al contrario, es una de las mejores formas de construir riqueza. Las claves para una inversión exitosa son la paciencia y la constancia. Con el tiempo, las inversiones generan intereses que pueden acumularse y, a largo plazo, convertirse en una fuente de ingresos pasivos. Para salir de la olla es imprescindible aprender a invertir su dinero, aunque empieces con poco.

    Una inversión mensual constante puede transformar tu situación financiera, porque con el tiempo, tus inversiones aprovecharán el poder del interés compuesto, que hace que el dinero crezca de manera exponencial.

    Atacar las Deudas con inteligencia

    Aunque es tentador usar el doble sueldo para saldar todas las deudas, un enfoque más sostenible consiste en reducirlas gradualmente. Además de hacer un pago de 40% ahora, Belarminio se ha comprometido a abonar una cantidad fija adicional a sus consumos mensuales a la tarjeta de crédito, asegurando que pagará la deuda sin depender del próximo salario navideño. Es decir, si en el mes Belarminio acumula consumos por 23,000 pesos, se obligará a abonarle, por ejemplo, 30,000. De esta forma, aunque probablemente tarde más tiempo y todavía pague intereses, estará eliminando su deuda de una vez y para siempre.

    En muchos casos, penosamente la deuda es inevitable, pero no tiene que ser eterna. ¡No es sano vivir siempre con deudas! Al planificar pagos constantes, se puede reducir el compromiso mientras se mantiene un flujo de efectivo suficiente para cubrir gastos esenciales y contribuir a metas financieras más grandes.

    Cuando decidas atacar tus deudas, necesitarás un plan realista. Existen varias maneras de eliminar tus deudas. Todas requieren sacrificio y compromiso, elegir un plan puede ser determinante para tu paz en el futuro cercano. La Bola de nieve empieza con la deuda con el balance más pequeño y es ideal para generar confianza y lograr una victoria temprana. La Avalancha se enfoca en eliminar las deudas más caras primero y es mucho más beneficiosa en términos de costos, pues terminas pagando menos intereses. Además, hay una metodología que yo llamo "la emocional" y que consiste en enfocarte en las deudas que más molestia te producen, quizás porque conllevan factores de cercanía, como cuando le debes dinero a tu madre, lo cual según todos los estudios es mucho peor que deberle a un banco.

    Estudia sobre esto aquí.

    Dejar espacio para la diversión

    Plutarco, en su afán de eliminar su deuda, se desprenderá de todo su dinero sin disfrutar la temporada navideña. La ilusión de “empezar limpio el nuevo año” le ha impedido disponer un poco de su merecida regalía pascual para darse un gusto o hacer un regalo. Belarminio, en cambio, fue intencional y definió un monto para usarlo en regalos, entretenimiento y placer. Puede que no sea mucho, pero él empezará el año con una mejor sonrisa.

    ¿Qué harás tú?

    Cada quien usará su doble sueldo como mejor le plazca. La vida está llena de Hermenegildos, que ante la menor oportunidad de disfrute, se entregan al bacanal sin pensar en nada. Hay menos Plutarcos, pero sospecho que si eres uno de ellos, deberías considerar hacer como Belarminio. Puedes adaptar los porcentajes según tus prioridades, pero no debes dejar de lado ninguna de las partidas (Fondo de emergencia, Inversión, Deuda y Ocio). Esta estrategia es efectiva para hacer que el dinero trabaje para ti en el presente y en el futuro.

    ¡Reflexiona y decídete a salir de la Olla!

  • La felicidad de Eunice

    La felicidad de Eunice

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    En nuestro país, comprar un vehículo es una de las más comunes aspiraciones de una persona. Lamentablemente, debido a que el costo suele ser una alta suma, la inmensa mayoría de los compradores recurre al financiamiento con la esperanza de estrenar un automóvil. Sin embargo, para un segmento de la población es aún peor: Sus recursos no les permiten financiar un vehículo nuevo o moderno.

    Existe un importante mercado de vehículos usados, en donde el financiamiento por instituciones reguladas es un poderoso argumento de venta. Sin embargo, para un segmento del primer segmento es aún peor: Su historial crediticio no le permiten acceder a un financiamiento con un banco del sistema.

    Habrá quien piense "la vida te está dando una señal: ¡no te metas en un financiamiento!", pero cada quien tiene sus circunstancias y necesidades. Por eso, hay personas que todavía buscan otras opciones.

    Hace unos años, una amiga mía (llamémosla "Eunice"), madre soltera de bajos ingresos pero espíritu indomable, decidió adquirir un vehículo para hacer frente a sus emprendimientos. Tocó puertas en varios bancos pero ninguno acudió en su ayuda, así que, con más fe que prudencia, acordó financiar su vehículo con una popular empresa de "crédito alternativo".

    ¿Qué son las proveedoras de "crédito alternativo"?

    En un artículo de Diario Libre, el entonces educador financiero y hoy Superintendente de Bancos, Alejandro Fernández Whipple, menciona que son empresas complementarias a los bancos, "pues prestan donde las entidades formales no llegan". En el mismo texto, Fernández advierte de sus peligros y sugiere mejoras para mejorar sus perfiles empresariales.

    Enfocadas en "préstamos rápidos y sin importar tu historial de crédito" estos negocios atraen personas desahuciadas por el sistema bancario formal. Sin embargo, los altos costos y agresivas condiciones de pago hacen que cualquiera levante las cejas cuestionando la transparencia de sus operaciones.

    Y aunque la mayoría de estas empresas están legalmente establecidas, no están reguladas por la Superintendencia de Bancos, lo cual es la cereza que las hace entrar de inmediato en el ámbito de "alto riesgo de tener problemas".

    Pero volvamos a Eunice y su vehículo

    Inicialmente, el financiamiento representaba "una solución" para Eunice. A pesar del mayor costo, estaba honrando el compromiso y echando a andar sus proyectos. Sin embargo, cuando el mundo se detuvo con la pandemia, Eunice enfrentó el tétrico panorama de cerrar sus pequeños negocios, lo cual arrojó un aluvión de problemas financieros en su todavía endeble carreta.

    No pasó mucho tiempo antes de que empezara a atrasarse con el préstamo de su automóvil. Y entonces ella experimentó el lado más oscuro de estas empresas de crédito alternativo: El hostigamiento.

    Si alguna vez te has atrasado con el pago de tu tarjeta de crédito sabes lo incómodas que son las llamadas de cobros. En el caso de Eunice, el acoso era abrumador, invasivo, indimidante y abusivo.

    Eunice se acercó a mí en el 2023 y me planteó su situación completa. Los estragos de la pandemia aún eran evidentes y para empeorar las cosas, no había logrado insertarse en el mercado laboral. Pero de todas sus deudas, la más incisiva y molesta era la del vehículo.

    Me enfoqué en ayudarla a crear un plan de reducción de deudas y priorización de compromisos. A pesar de su precariedad, aún tenía algo de espacio para trabajar, así que conseguí ayudarla a poner al día algunas deudas costosas y pudo consolidarlas en un solo compromiso. Con lenta tenacidad fue resolviendo otras de sus cosas más urgentes, como la educación de su hijo y su propio sustento. Eunice se sentía derrotada, agobiada y desorientada, así que darle claridad y diseñar un plan realista (aunque muy largo), le dio un norte. A veces, eso es lo más importante.

    Sin capacidad de maniobrar

    Como tantas personas cuando se encuentran en la Olla Ardiente, Eunice tenía que hacer de tripas corazón con lo poco que tenía. A pesar de sus buenas intenciones, su capacidad de maniobra no alcanzó para cubrirlo todo y ya no pudo renegociar con la empresa donde tenía el financiamiento del vehículo, que por el contrario estaban en una actitud de "no me des cotorra".

    "Quieren que entregues tu automóvil" le dije a Eunice en una ocasión. Como buitres al acecho, desde que un cliente se atrasa en sus pagos estas empresas los someten a grandes presiones para desesperarlos y forzarlos a renunciar "para saldar la deuda". Lo peor es que muchos, fastidiados por la ansiedad y sintiéndose derrotados, aceptan. Es la victoria máxima para estos negocios.

    Eunice resistió, arrastrando atrasos y recibiendo amenazas de embargo casi todas las semanas. Con suerte más de una vez logró evitar perder su vehículo. Y entonces la proveedora de crédito abusiv, digo, alternativo cambió la estrategia.

    "Queremos ayudarte" empezaba un mensaje que le enviaron por Whatsapp. "Sabemos que tienes problemas para pagar tus cuotas, así que te vamos a refinanciar tu deuda. Ahora pagarás menos de la mitad de tu cuota actual. Solo tienes que decir que sí". Ella me mostró el mensaje dispuesta a aceptar pero fue muy fácil ver la desventaja.

    "Eunice, te falta menos de un año para saldar tu préstamo" le razoné. "Esa renegociación implica que te harán un nuevo préstamo por 36 meses. Claro que pagarás una cuota menor, pero al costo de estar atada tres años más a ese incornio". Lo pensó un momento y un sanantonio brotó de sus labios.

    Vivir sin zozobra

    Eunice rechazó la manzana envenenada y con muchos tropiezos y algunos sustos más logró saldar su préstamo en marzo del 2024. "Exige tu carta de saldo de inmediato" fue mi primer consejo.

    La vida no ha sido agradable para Eunice. Aún vive en precariedad, sin mucha ayuda y echando adelante nuevos emprendimientos. Sin embargo, hace poco me dijo que se sentía feliz. "Feliz" no es el adjetivo que habría esperado escuchar, y ante mi sorpresa ella explicó.

    "Me senté con mi Excel para verificar mis finanzas y me sentí bien porque me di cuenta de que he aprendido a sobrevivir con el mínimo. Si yo he podido llegar hasta aquí, sé que puedo mejorar para terminar de salir a flote. Y mi mayor triunfo fue saldar mi guagua. No sé si entiendes lo que eso ha significado, pero desde que salí de ese problema me siento feliz, sé que todavía tengo mucho por resolver, pero me siento feliz. Mi guagua es vieja pero es mía, no se la debo a nadie, ni al diablo! Y yo siento una paz con eso, Darío… Yo estoy mucho más feliz, porque ya no tengo esa zozobra, ya no tengo esa presión".

    Si la historia de deudas y estrecheces de Eunice te parece conocida es porque lamentablemente es bastante común. Yo mismo me vi en una situación de terrible desesperanza y con empeño y trabajo disciplinado en mis finanzas conseguí liberarme de mis deudas. Y creo que también tú podrías lograrlo si te enfocas en llevar tus finanzas con un cuidadoso plan presupuestario que priorice el uso intencional y previsor de tus recursos.

    Te invito a agendar una llamada de cortesía conmigo. Si pude orientar a Eunice (y logré salir de mi propio infierno), apuesto que algo puedo aportar para tu propio escape de la Olla Ardiente.

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  • Cinco resoluciones financieras que debes considerar

    Cinco resoluciones financieras que debes considerar

    Uno de los consejos que con más frecuencia ofrezco a las personas es el de FRENAR. Detenerse a pensar. Vivimos en una época abrumadora donde todo es aprisa y desperdiciamos las ocasiones que la vida nos brinda para reflexionar. Pero en breve estrenaremos un nuevo año, y muchas personas usan la época para "hacer resoluciones".

    Las dietas y el ejercicio suelen encabezar las resoluciones de año nuevo (nobles ideales, sin dudas), pero quiero proponerte cinco Resoluciones Financieras idóneas para que el nuevo año sea verdaderamente positivo para ti.

    1. Eliminaré mi deuda de consumo en estos 12 meses

    Si tienes préstamos personales de alta tasa, acuerdos con prestamistas o arrastras deuda de tarjeta de crédito, te sugiero que traces un plan realista para eliminar esos compromisos tan costosos, que son un verdadero lastre para todos tus planes. ¡Dedica tiempo a pensar cómo liberarte pronto de ese yugo!

    No hay manera de eliminar deudas sin sacrificios, así que el llamado aquí es a que reduzcas drásticamente todos los gastos supérfluos que pudieras tener (especialmente comer en la calle) para que puedas dedicar más dinero cada mes a bajar tu deuda de alto costo. Cada persona que he asesorado siempre ha experimentado la misma sorpresa: No tenían idea de cuánto dinero gastaban en restaurantes y comida rápida. Apuesto que tú podrías dedicar mucho más dinero a bajar deuda si te comprometes a eliminar ese renglón de tu vida.

    2. Crearé un fondo de emergencias para 1 a 3 meses

    Una de las más efectivas maneras de evitar el endeudamiento es tener un colchón financiero que te permita hacer frente a los imprevistos sin tener que dar un tarjetazo. Crear un fondo de emergencias que te permita costear tu vida por al menos 1 mes (o tres) es una de las metas más satisfactorias que puedes trazarte. Quizás te parezca imposible, especialmente si ya tienes mucha deuda, pero como dije antes, todo empieza con decidir hacer sacrificios.

    Sé que es incómodo hablar de ahorrar cuando se tiene poco dinero y los precios de todo continúan subiendo, pero al final del día es lo que nos toca hacer. No cuentes con que el gobierno, tu familia o tu pareja te van a salvar. Esto es personal, y así deberías verlo siempre.

    3. Hablaré de finanzas con mi pareja y mis hijos

    El dinero es uno de los temas más tabú que tenemos en nuestra sociedad. Muchas parejas ni siquiera saben cuánto gana la otra persona, así que conversar sobre finanzas es una de esas cosas que muy pocas personas hacen.

    Es hora de desmitificar el dinero en la mesa. Ya toca hablar de planes financieros con todos en casa. Es sano y apropiado involucrar a los pequeños en decisiones sobre cosas que se realizarán.

    No pretendo dorar la píldora: hablar de dinero, sobre todo si la situación familiar está comprometida, es retador e incómodo. Sin embargo, deberías tomar el nuevo año para reconocer el elefante en la habitación, y poner sobre la mesa todas las cartas. Tu familia es tu mejor equipo y los que más interesados están en mejorar.

    Y algo crucial: Es necesario que como familia nuclear hablemos sobre la vejez de nuestros padres. No podemos depender de las AFP ni los seguros de salud o vida: La realidad es que nosotros debemos hacer planes para sostener a los mayores en nuestras familias, y esos planes comienzan conversando sobre finanzas en pareja.

    4. En este año abriré mi primera cuenta de inversión

    Lejos están los años en los cuales invertir era algo reservado a comerciantes y empresarios adinerados. Hoy día tenemos más instrumentos de inversión que nunca, y todos ofrecen ventajas notables con relación a las tradicionales cuentas de ahorro. Investiga sobre administradoras de fondos de inversión y puestos de bolsa. Descubrirás que puedes iniciar en este mundo con muy poco dinero y con riesgos razonables.

    Una palabra de precaución: Toda inversión conlleva algún riesgo. Y por regla general, deberías recelar de "ofertas de inversión" que ofrecen retornos fantásticos y que usan tecnologías que no conoces. Hablo específicamente de criptomonedas. Ese es un mundo muy interesante, pero tiene muchos riesgos. Solo debes introducirte en crypto luego de que comprendas claramente el funcionamiento de sus instrumentos. En una frase: Las criptomonedas no son malas, pero en ese entorno abundan los estafadores, así que mucho cuidado con un "mantequillazo".

    5. Aumentaré mis fuentes de ingresos

    Ser empleado no es malo, pero tener mentalidad de empleado es fatal. Las personas asalariadas cumplen un rol cada mes y reciben un dinero como pago por alquilar sus habilidades a un empleador. Pero ¿quién dijo que nuestra capacidad de generar riqueza está limitada al cheque que nos dan al final de cada quincena?

    Todos nosotros tenemos habilidades interesantes. Este nuevo año deberíamos esforzarnos en ponerlas a producir. Hoy día es mucho más fácil que nunca encontrar personas dispuestas a pagarnos por hacer cosas que ya hacemos bien. Hay infinidad de cursos y entrenamientos (hasta gratuitos) que nos ayudarán a aumentar nuestro valor profesional si nos empeñamos en ello.


    Como puedes ver, estas son cinco resoluciones financieras que están plenamente a tu alcance. Me gustaría que te tomes unos días para evaluarlas y ojalá que decidas incorporar una o varias de ellas a tu nuevo año.

    Recuerda que una meta sin un plan es solo un deseo. Es bueno plantearse resoluciones, pero a la vez debes ser sensato.

    • No asumas más resoluciones de las que puedes manejar.
    • Haz que sea un reto difícil, pero no imposible para ti.
    • Escríbelo de puño y letra, ponlo visible en tu habitación, de manera que constantemente te recuerdes tu objetivo.
    • Y sobre todo, recuerda que tus retos deben estar anclados en tus valores y creencias personales.

    Cualquier reto financiero que asumas debe reflejar la persona en la que quieres convertirte al final del año entrante.

    Todo mundo en estos días repite la misma frase cliché: "Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo" como si fuera un conjuro mágico. Spoiler alert: No hay nada de magia en esto, pero sí mucha determinación y trabajo.

    Te toca a ti hacer que el año nuevo sea próspero y la Navidad feliz. La felicidad y la prosperidad se construyen con trabajo y constancia. ¡Te invito pues a que hagas Feliz tu Navidad y Próspero tu Año Nuevo!

    Nota: Las imágenes internas de este artículo fueron creadas con inteligencia artificial.


    …ya que estás aquí…

    ¡Me apasiona ayudar! Utiliza este formulario para agendar una llamada exploratoria gratuita y sin compromisos. En ella nos presentaremos y te haré algunas preguntas para conocer un poco mejor tu situación. Es posible que pueda orientarte sobre pasos a seguir (con mi asesoría directa o con recursos gratuitos).

  • La maratón del dinero

    La maratón del dinero

    Estar "en la olla" puede ser extremadamente angustiante, especialmente cuando se está en la que denomino la "Olla Ardiente", una situación deficitaria donde no se vislumbra un horizonte cercano de estabilidad financiera y se depende de la ayuda de otros para llegar a fin de mes, cada mes. Las causas que pueden llevar a una persona a esta situación son variadas, desde la pérdida de empleo hasta problemas de salud, pero casi siempre se debe a algo menos dramático y más crónico: malos hábitos financieros acumulados con el tiempo.

    Es innegable que nuestra educación financiera desde temprana edad ha sido deficiente, y el tabú en torno al dinero, así como la falta de información accesible y digerible sobre economía y finanzas personales, han contribuido a esta complicar las cosas. Por eso insisto en que no existen soluciones mágicas ni atajos para superar la "Olla Ardiente". La libertad financiera es un proyecto a largo plazo que requiere paciencia y constancia. La Escala de la Olla es un PDF gratuito donde te ayudo a entender dónde estás y qué debes hacer para avanzar fuera de esta comprometida situación.

    En la actualidad, la cultura de la inmediatez y la búsqueda de resultados instantáneos pueden influir negativamente en las decisiones financieras, especialmente entre los jóvenes. Sin embargo, es fundamental comprender que, aunque hay más oportunidades para generar ingresos que en el pasado, la base de una buena salud financiera sigue siendo la disciplina y la gestión adecuada de los recursos. Evitar las soluciones rápidas (que muchas veces son peligrosos espejismos) y enfocarse en establecer hábitos financieros sólidos es clave para mantenerse fuera de la "Olla Ardiente".

    ¿Cuáles hábitos sí te sacarán de la olla? Repasemos los cambios de actitud que sí funcionan y que a la larga te servirán para construir tu ruta de escape.

    La educación financiera

    No hay manera de exagerar la importancia de este hábito. Como dije antes, probablemente la razón por la que una persona está en la olla es por falta de educación financiera. El antídoto no puede ser otro que contrarrestar esa deficiencia directamente. Debes acostumbrarte a consumir contenido útil sobre finanzas y dinero. Escucha podcasts, suscríbete a blogs, lee libros, busca vídeos de creadores y autores que tengan reputación de sensatos (¡evita los vendedores de humo!). Acostúmbrate a consumir contenido de calidad.

    Crear y mantener un presupuesto

    Simplemente, no es posible salir de la olla sin un presupuesto, que funciona como el GPS de tu dinero. Sin una guía fiable, tus limitados recursos se perderán y no llegarán a cumplir las metas que necesitas lograr. Pero para hacer un presupuesto, debes considerar uno que te enseñe priorizar, a prever el futuro y que sea flexible cuando tus circunstancias cambien. Un buen presupuesto te pondrá en control total de tu dinero y con eso romperás el ciclo de dependencia de la quincena. El Método YNAB es exactamente la herramienta que necesitas.

    Ahorrar con propósito

    El ahorro es quizás la única enseñanza que nos dieron cuando pequeños, nos regalaron una alcancía y nos dijeron que debemos guardar dinero. Pero más nada. Y por eso, nunca hemos desarrollado el hábito de ahorrar, porque no le damos propósito, porque no tiene objetivo ni límites. Para ahorrar bien, hay que definir una meta de ahorro, y trabajar para lograrla. Ahorrar por ahorrar casi nunca funciona, pues desde que aparece algún imprevisto (o un gusto) tomamos lo ahorrado… porque total, no tiene nombre.

    Controlar los gastos

    Cuando una persona decide a salir de la olla y empieza a registrar sus consumos, suele escandalizarse con los montos que descubre. Un Starbucks no es caro una vez, pero si se vuelve costumbre terminarás pagando cientos de dólares por algo que puede ser más económico en casa. ¿Pagas por Netflix, Disney+ y HBO Max? Apuesto que dos te sobran. ¿Eres de los que le regala la membrecía a tu gimnasio? ¿Vas al supermercado a comprar diez cosas y regresas con cuarenta? Muchas personas se quejan de que el dinero no les alcanza, pero no se detienen a analizar cómo lo gastan. Por eso, debes hacer un ejercicio consciente por cortar gastos supérfluos, y apretarte el cinturón por un buen tiempo.

    Eliminar o reducir tus deudas

    La mayoría de las personas vive con deuda de consumo, y muchas arrastran balances en sus tarjetas de crédito (una de las peores deudas posibles). Solo cuando empieces a bajar tu deuda podrás dar pasos en firme fuera de la olla. Con cada cobro de salario, atacar tus deudas debería ser una de las primeras cosas por resolver. Existen diversas maneras para combatir las deudas, como la bola de nieve, la avalancha, o la sacudida emocional.

    Buscar más ingresos

    "Suena fácil" dirás. "En cierta manera, lo es", respondería. Yo creo que vivimos en inercia y no nos detenemos a pensar "¿cómo podría sacarle dinero a mis habilidades y talentos?" Hasta algo tan simple como pasear perros es una actividad que se paga bien. Además, puedes vender cosas que ya no necesites en el Facebook Marketplace y así agenciarte un buen dinero en poco tiempo. ¿Qué tal pedir un aumento de sueldo? ¿O pulir tu LinkedIn para buscar un nuevo trabajo? ¿O tener "picoteos" a la par con tu empleo?

    Hacer inversiones

    El santo grial de la prosperidad. Y uno de los conceptos en los que más hay que martillar y educar, pues la gente normalmente no lo comprende. Piensan que para invertir hay que tener mucho dinero, o estar libres de deudas, o que es muy complicado. Sin embargo, invertir es el paso más firme y determinante que puede hacer una persona para empezar a trazar tu ruta de escape de la olla. ¿Que es difícil para una persona en Olla Ardiente o Caliente empezar a invertir? No cabe dudas, pues son personas sin holgura financiera. Pero el consejo es el mismo, desde que logres un poco de maniobrabilidad, comienza a invertir. Mientras más temprano inicies, mejor será. Hoy día existen muchas maneras seguras de invertir. Una palabra de cautela: Nunca inviertas dinero que no estés dispuesto a perder (en un caso extremo), y estudia muy bien dónde invertirás. Prefiere las herramientas respaldadas por regulación de tu país.

    Para cerrar

    Como puedes ver, estos hábitos están al alcance de todos, pero como son hábitos, toman tiempo en rendir frutos. Lo que puedo garantizarte es que desarrollar esta mentalidad y cultivar la disciplina de estos hábitos te dotará de armas imbatibles que con tu empeño y paciencia, rendirán frutos exquisitos.

    La libertad financiera es una carrera de maratón, pero con cada metro que avanzas el paisaje se pone más hermoso y lejos de cansancio, la energía se te multiplicará para correr mejor. ¿Arrancamos?

    …ya que estás aquí…

    ¿Por qué no aprovechas y agendas una llamada gratuita conmigo, en la que buscaré comprender tu situación?

    Nota: Las ilustraciones de este artículo fueron generadas con inteligencia artificial, pero el texto es enteramente mío.

  • ¿Cómo romper la prisión de tus tarjetas de crédito?

    ¿Cómo romper la prisión de tus tarjetas de crédito?

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    En general, la gente vive confundida en su relación con las tarjetas de crédito. Creen que están bien, pero no se dan cuenta de que en realidad están atrapados en el ciclo tóxico y dañino. El dinero plástico es excelente pero solo cuando puedes utilizarlo "si quieres", en vez de "no tengo de otra". En otras palabras, si eliges pagar con tarjeta teniendo ahora mismo el dinero en tu cuenta para saldarla de vuelta, estás bien. En cualquier otro escenario, uffff, estás arrastrando deuda, y una bastante cara. Veamos algunos escenarios comunes:

    Ernesto tiene dos tarjetas de crédito y aunque sabe que los avances de efectivo son costosos, con frecuencia va al banco, pide un avance de efectivo y con ello paga una de sus tarjetas. Un par de semanas después, va al otro banco, retira efectivo de su segunda tarjeta y con ello paga la primera. "Nunca me atraso con mis pagos" dice sonriendo sin darse cuenta del error.

    Miguel está en problemas. Tiene varias tarjetas de crédito y todas están al tope. Como no tiene crédito, tiene que resolver la mayor parte de sus gastos fijos con efectivo y apenas le abona el mínimo a sus plásticos. ¿Cuándo saldará sus deudas? "No lo sé, quizás cuando me gane la Loto" bromea mientras entra a comprar dos tickets.

    Julia nunca financia su deuda de tarjeta de crédito. Cuando consume 3000 dólares con ella, religiosamente paga los 3000 dólares de vuelta antes de la fecha límite. Sin embargo, ¿cómo resuelve el resto del mes? Julia se encoge de hombros y dice "vuelvo a usar la tarjeta, ¡para eso la limpié!".

    Julia, Ernesto y Miguel son tres prisioneros del ciclo nocivo de la tarjeta, y, con distintos niveles de estrés, los tres arrastran sus grilletes mes tras mes.

    La magia de la regla 2 de YNAB

    Frecuentemente encuentro personas que se asemejan a Miguel, Julia o Ernesto. Seguramente conoces varias personas como ellos, o te identificas con alguno. Yo fui los tres más de una vez por muchos años, y sé bien que nadie llega ahí intencionalmente. Muchos caen en el nocivo ciclo de las tarjetas por descuido, por desconocimiento o por falta de entendimiendo de lo que sucede con sus finanzas. Y de esos ocres vinos casi todos demasiado hemos bebido. ¿Cómo ayudar a nuestros amigos?

    Miguel

     

    Empecemos con Miguel, que es el caso más grave. Él necesita hacer un alto en seco para comprender su situación. Debe convencerse de que requiere una drástica intervención de intenciones. Sus prioridades no están claras y probablemente ni tiene idea de cuánto cuesta su mes. Necesitaremos revisar sus gastos fijos y hacerlo entrar en un "compromiso de incomodidad temporal" en el que deberá reducir sus gastos al mínimo, explorar formas de generar más ingresos (pedir aumento de salario, cambiar de empleo, vender algunos bienes, por ejemplo). Analizaremos sus deudas y acordaremos atacarla con alguna de las técnicas de emergencia.

    Luego de aplicar la regla 1 de YNAB (darle oficio al dinero contante), ayudaremos a Miguel a separar al menos un poco de dinero para abonarlo a la primera deuda elegida, manteniendo las demás con su pago mínimo y cubriendo los intereses de todas. El objetivo es detener la hemorragia de fondos. Miguel requerirá de bastante seguimiento, pero si se mantiene dentro del plan, gracias a aplicar la regla 2 de YNAB (mensualizar los gastos extraordinarios), en algún tiempo conseguirá saldar una de sus deudas totalmente. Rinse and repeat.

    Ernesto

     

    Este es un caso parecido, pero con algo más de holgura. Ernesto no tiene conciencia de los costos de su "tecnica", así que lo primero es poner en blanco y negro las desventajas de pagar una deuda cara con otra deuda cara. Su situación también va a requerir la regla 2 de YNAB para poner a dieta sus gastos y buscar alguna fuente rápida de ingresos. El ciclo de Ernesto empezará a romperse cuando pague una tarjeta sin requerir avance de efectivo de otra, pues no tendrá que pagar el sobreprecio de ese dinero y no usará el crédito de una tarjeta para cubrir la primera. Tendrá que mantenerse en ese proceso por unos meses hasta que ya pueda tener sus tarjetas limpias.

    Julia

     

    Julia se asombra cuando se entera de que a pesar de que nunca financia su tarjeta ella también es prisionera de sus cadenas. Esto se conoce como "deuda flotante", una que cambia cada mes, pero nunca desaparece. Muchas personas piensan que tener deuda flotante es algo normal de la vida. No lo es. La situación de Julia es similar a vivir sobre un nido de serpientes a punto de atacar. Al cubrir su mes con crédito, estaba expuesta a que cualquier emergencia la sacara de balance y tuviera que financiar su deuda, algo que muy fácilmente la llevará a los niveles de Ernesto o Miguel.

    Para Julia la regla 2 de YNAB implica una dieta menos severa con el objetivo separar más dinero cada mes para saldar su deuda de tarjeta de crédito y tener todo el balance disponible a su favor. Debe llegar a un punto en el que cuando vaya al supermercado y consuma 300 dólares, pueda pagar esos 300 dólares en el estacionamiento, manteniendo su tarjeta en cero y ganando los beneficios de la tarjeta de crédito.

    ¿Suena fácil?

    Mentiría si te dijera que es fácil. Escapar de la oscura prisión de las tarjetas es una labor titánica que tomará un tiempo, dependiendo si eres Julia, Miguel o Ernesto (o algún otro caso más endiablado, como el de personas que se apoyan en prestamistas). Sin embargo, no hay ninguna otra manera realista de lograr romper los grilletes de las tarjetas de crédito.

    Quizás pudieras conseguir que alguien te preste una fuerte suma de dinero sin cobrarte intereses. Esto suele pasar entre amigos o familiares muy cercanos, pero muchas veces es una trampa horrible. Si no cambias tus hábitos de consumo, seguramente regresarás a tu deuda con el añadido de tener un nuevo enemigo: tu examigo o un familiar que jamás volverá a saludarte.

    Quizás haya alguien dispuesto a regalarte el monto de una de tus deudas para que te liberes de ella instantáneamente. Normalmente, los padres son quienes "meten la mano" por sus hijos de esta forma, pero ¿realmente estás consciente del sacrificio que están haciendo por ti al salvarte de tu deuda? Además, hay que reiterar: si no cambias tus hábitos de consumo, lo más probable es que no saldrás de la olla, y no habrás aprendido nada en el trayecto. Y no olvides que Supermán no estará siempre para salvarte.

    Quizás te ganas la lotería, pero yo nunca te recomendaría que desperdicies tu dinero en juegos de azar. Si eres alguien aficionado a esta dañina afición, por favor estudia lo que son las probabilidades, pues no estás consciente del peligro que corres.

    O quizás consigas un préstamo de consolidación de deudas, un excelente instrumento que salda tus tarjetas y te cobra una tasa de interés mucho menor. Este quizás sí es válido y recomendable, pues es mucho mejor pagar un solo préstamo con una tasa reducida, que tener varias deudas caras. Sin embargo, dudo mucho que Miguel o Ernesto pudieran conseguir ese préstamo dada la profundidad de su olla. Julia quizás sí lo obtendría, pero su situación no amerita incurrir en una deuda nueva, a ella le iría mejor con una dieta ligera que la saque del ciclo nocivo de la tarjeta poco a poco, sin pagar un centavo de interés.

    YNAB te enseña a priorizar tu dinero, y la principal razón de esa la priorización es que vayas saliendo del ciclo de la deuda, especialmente de la más cara, la deuda de tarjeta de crédito. Si tienes meses (o años, yikes!) financiando tus tarjetas, o viviendo con deuda flotante, definitivamente necesitas esto. Usando la regla 2 de YNAB para eliminar tu deuda de tarjeta de crédito totalmente te colocará en una posición privilegiada para diseñar el tipo de vida que quieres vivir.

    ¿Crees que estás en posición para empezar? Agenda ahora una cita exploratoria conmigo y te ayudaré a determinar si eres Miguel, Julia o Ernesto (o alguien más).

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  • Para salir de la olla (1ra parte)

    Para salir de la olla (1ra parte)

    Quizás te parezca raro, pero lo último que necesitas para salir de la olla es dinero. Seguramente has leído sobre personas que ganaron el premio gordo de la lotería o heredaron una gran fortuna, y poco tiempo después estaban más pobres que al principio. ¿Cómo es posible? El dinero es una herramienta maravillosa, pero si lo recibes con una actitud inapropiada, puede volverse en un amo desastroso. Por eso tu cerebro debe ir antes que el dinero, necesitas construir una mentalidad en torno al dinero que sea la zapata para empezar a ver frutos en tus esfuerzos.

    Hay "ricos" con mentalidad de pobres, y "pobres" que tienen mentalidad de ricos (estos son los que terminarán triunfando). La pobreza económica es un lugar del que puedes salir, pero si tienes pobreza mental, nada te sacará de ahí. No importa que tu flujo de efectivo cambie de repente o paulatinamente, si tu actitud no es la apropiada, es muy probable que sigas en la olla ardiente hasta que la parca te invite a pasear con ella.

    Aunque tus deudas y la escasez de tu alacena sean muy reales y punzantes, la manera en la que piensas sobre tus finanzas siempre estará bajo tu control. Estar en olla no se refiere tanto a un sitio (aunque nos parezca así); la olla es un estado mental. Y como tal, una de las primeras cosas que debemos hacer para empezar a salir de la olla es cambiar el mindset.

    Cultiva un nueva mentalidad

    Cambiar nuestra mentalidad frente a las deudas y la olla requiere esfuerzo y trabajo. Sin embargo, el cambio de mentalidad es el paso más importante que darás en tu camino fuera de la olla. Lamentablemente, cambiar nuestra mente todavía no es algo que podamos pedir en Amazon. Apuesto que ya quisieras meterte al Construct de The Matrix, acostarte un rato y al despertar poder decir como Neo: Ya sé Kung Fu.

    Empieza con las metas

    No hay atajos, debes que diseñar las metas financieras que quieres alcanzar en el corto, mediano y largo plazo. Quizás ahora mismo solo puedas pensar en una o dos cosas muy genéricas, pero ese es tu inicio. Siempre que vayas a establecer una meta, conviene que apliques la metodología S.M.A.R.T.

    Specific (Específica): Clara, inequívoca, bien definida, sin vaguezas.
    Measurable (Medible): Que tenga un mecanismo que te permita ver cómo vas avanzando.
    Achievable (Alcanzable): Que sea posible de conseguir, nada de "volar como Supermán".
    Relevant (Importante): Que esté dentro de las cosas que impactarán tu vida directamente.
    Timely (Basado en tiempo): Con fecha de inicio y término, con hitos específicos en el trayecto.

    Un ejemplo: Eliminaré 1000 dólares de deuda en mi tarjeta de crédito (S) haciendo pagos adicionales por 120 dólares cada mes (M). Para ello voy a dejar de comer en la calle por dos meses (A), y así crear un fondo (R) que me permita completar este reto en menos de nueve meses (T).

    Deja de compararte con los demás

    Una de las más efectivas maneras de llegar a la infelicidad es vivir para los demás. Si eres alguien que compra cosas porque fulano tiene lo mismo o decides meterte en un automóvil lujoso porque "tu posición laboral lo exige" sin tener los medios para mantener ese estilo de vida, vas a terminar siendo miserable.

    Tu valor como persona jamás debería estar atado a tu capacidad de pago. Penosamente, muchas personas piensan exactamente de esa forma: como no pueden comprarse el iPhone 14 Max Pro, se sienten a menos. Peor aún, hay grupos donde la membrecía se mide por posesiones. Evita esos lugares, aléjate de esas personas —no seas alguien tan hueco.

    Huye de la moda y las compras impulsivas

    Conviene que dejes de exponerte a "tentaciones del capitalismo" que solo te impulsan a comprar la última tecnología, las mejores tiendas, ir a los sitios más caros. Enfócate en adquirir productos de calidad, duraderos y eficientes que no sean de la marca más "de moda". De hecho, evita a toda costa las cosas de moda, pues SIEMPRE están sobrevaluadas.

    Además de que comprar cosas a sobreprecio es un mal negocio, éstas suelen ser compras impulsivas y tus impulsos siempre están basados en tus emociones, no en tu raciocinio. Esto seguro lo entiendes con compras costosas como "quiero el último iPhone", pero hay muchas "compras insignificantes" (de un par de dólares) que son igualmente impulsivas y que cuando las sumas representan un dinero importante.

    Este consejo no pretende que te vuelvas una persona súper tacaña que nunca se da un gusto. Como en todo, "la dosis hace el veneno". Acostúmbrate a evaluar cada compra, por pequeña que sea, contra tu historial y preguntarte si no estarás dedicando demasiado dinero a "ese gustico".

    Registra tus gastos e ingresos

    Aunque sea en un cuaderno o una hoja de Excel. Ponte la meta de registrar cada centavo que gastas por uno o dos meses. Además de que adquirirás información valiosísima sobre tus hábitos de consumo, el ejercicio te ayudará a pensar cuidadosamente si realmente quieres o debes hacer cada gasto que realices.

    A la hora de registrar tus gastos, procura agruparlos de acuerdo a su frecuencia. Verás que tienes gastos frecuentes (que ocurren varias veces en el mes), gastos fijos (que suceden cada mes más o menos en la misma fecha y con los mismos montos), así como gastos que ocurren un mes pero no el siguiente (anualidades, reparaciones en el hogar, gastos médicos, etc). Entender la frecuencia de los gastos te ayuda a entender por qué hay meses más caros que otros.

    Además, es bueno que también categorices todos tus gastos de acuerdo a su fin: Abastecimiento, comida fuera de la casa, transporte, entretenimiento, servicios, etc. Esta segmentación del gasto te abrirá los ojos sobre exactamente cuánto dinero gastas en cada categoría. Lo más probable, te asombrarás al ver todo lo que se te va en comida fuera de casa.

    Obviamente, esta tarea podría resultarte tediosa y pesada. Existen muc1has aplicaciones y plantillas de Excel que te pueden ayudar en esta meta. Yo recomiendo YNAB, pero lo importante es que adoptes algún método para registrar tus egresos (y tus ingresos).

    Al cabo de unas pocas semanas de hacer esto, empezarás a entender cómo funciona tu mes, tus hábitos de consumo serán evidentes y estarás en capacidad de optimizar las cosas, de hacer cambios reales.

    Oblígate a pagar más a tus deudas

    Te tengo malas noticias: Tu deuda nunca va a reducirse ni se irá de tu buró de crédito a menos que la pagues. Si tienes préstamos de consumo, hipotecarios o de vehículo, procura separar esos pagos de primero. Si tienes deuda de tarjeta de crédito, procura separar esos pagos ANTES que los anteriores (las tarjetas son mucho más caras). Cuando tienes deudas, empiezas cada mes en negativo, pues ya debes lo que te toca de ellas.

    Pero en la medida de lo imposible, paga más que lo que el banco te pide. Evita pagar el mínimo a las tarjetas de crédito, paga siempre más, mucho más, porque mientras más rápido saldes tus tarjetas, más dinero tendrás para todo lo demás. Si recibes un bono, un premio o si te encuentras 500 dólares en un pantalón (tuyo, no de tu cónyuge, por favor), abónalo a la deuda.

    Es sano que tengas una tabla de amortización de cada préstamo a tu nombre y que si es posible, la coloques en un lugar visible y vayas actualizándola con cada pago que hagas. Eso te motivará más de lo que imaginas. Si tu banco te lo permite, realiza pagos extraordinarios a los préstamos de vivienda o de vehículo. Con eso acelerarás el proceso de salir de la deuda.

    Ahorra cada centavo posible

    Al principio es posible que vivas en una fuerte estrechez, pero te aseguro que el sacrificio valdrá la pena. Si te mantienes enfocado en tu onbjetivo, más temprano que tarde un mes te sobrarán 100 dólares. Celebra esa victoria pero NO con los 100 dólares 😁 (haz una celebración pequeña, por favor) y los dólares que te sobren, ahórralos. Empieza un fondo de emergencia, preferiblemente en una moneda distinta a la de tu país, en una cuenta que no tenga cajero automático. Si necesitas más control, abre una cuenta mancomunada con alguien de confianza (de las que requieren ambas firmas para retirar fondos). Podrás depositar en ella, pero para sacar dinero necesitarás las dos firmas. Tu fondo de emergencia será tu salvación si de repente necesitas hacer frente a (¿adivinaste?) una emergencia real. Y no, cenar en un restaurante no es una emergencia.

    Casi todos los bancos ofrecen cuentas de ahorro automático. Si te pagan tu nómina por una cuenta, puedes establecer que un monto fijo o porcentual de tu salario se vaya automágicamente a la cuenta de ahorro, de donde no vas a tomarlo nunca, porque quieres salir de la olla, recuerdas?

    Empieza a pensar en invertir

    Quizás has escuchado la frase que dice que "nadie se ha hecho rico siendo empleado". Quisiera decirte que esa frase es mentira, pero es más real que el aire que respiras. "Los empleos empobrecen" dijo alguien alguna vez. Cuando nos acostumbramos a recibir un salario estamos vendiendo nuestro potencial y ello nos produce un falso sentido de comodidad y una conformidad que a la larga de vuelve dejadez.

    No estoy en contra del empleo. No tiene nada de malo que ahora mismo estés vendiendo tu talento y tu tiempo a una empresa a cambio de un sueldo. Después de todo, trabajar para una empresa tiene algunas ventajas. Lo que sí debes erradicar es la mentalidad de empleado, la creencia de que tu trabajo es la mejor manera de asegurar tu vejez y dar un futuro acomodado a tu familia. Rara vez es así.

    Cuando te preguntes "¿de qué otras maneras podría producir dinero a corto o mediano plazo?", deberías responder "invirtiendo parte de mi dinero para ponerlo a producir más dinero". Es probable que en este momento tus circunstancias sean tan estrechas que ni siquiera puedas lanzar 20 dólares a una inversión; pero si lees nuevamente el encabezado de este segmento notarás que no digo "empieza a invertir", sino "empieza a PENSAR en invertir". Quizás no ahora, pero pronto. Y para invertir (ahora, mañana o cuando puedas) necesitas prepararte, estudiar, evaluar. Eso es pensar en invertir, y ello requiere tiempo. Mientras más pronto te pongas en ello, mucho mejor.

    The big picture

    Empieza a detener la hemorragia financiera con estas estrategias. Controlar tus gastos y saber dónde se va tu dinero te servirá para entender cómo introducir cambios en tu ritmo de vida que te ayuden a ir liberándote de la deuda cara y creando un fondo de emergencia. Estos simples consejos son la zapata de tu camino fuera de la olla. Todos tus sueños necesitan dinero, y solo cuando sales de la olla puedes tener la holgura y la confianza de alcanzarlos. Sin embargo, no pienses que solo cuando salgas de la olla podrás divertirte, porque es todo lo contrario: El trayecto estará lleno de diversión.

    Ahora toma un descanso pero lo más pronto que puedas dale a la segunda parte.



  • Estrategias para atacar las deudas

    Estrategias para atacar las deudas

    En mi ejercicio de asesor financiero, he tenido la oportunidad de ayudar a personas que estaban muy zambullidas en deudas, en especial la más cara, dañina y asfixiante de todas: las tarjetas de crédito. Una pareja que asesoré estaba en un punto en el que ni siquiera sabían cuánto dinero les costaba el financiamiento de su deuda. Simplemente preferían vivir de espaldas a su realidad, cada mes pagando lo que los bancos les pedían como mínimo. Cuando hice los cálculos, se espantaron al saber que estaban destinando más de 180 dólares en cargos por financiamiento o mora ¡y solo tenían tres tarjetas de crédito!

    Las tarjetas de crédito están diseñadas para otorgar un préstamo rápido y revolvente a su portador, pero quien acepta los privilegios también acepta las consecuencias. El privilegio de poder usar miles de dólares de dinero del banco tiene como consecuencia una altísima tasa de interés (en algunos países puede ser mayor al 60% anual) por concepto de financiamiento. Por ejemplo, si tienes una tarjeta de crédito con un límite de 4500 dólares, y la llenas en diciembre, pero en enero no la puedes pagar y te pasas seis meses abonándole solo el mínimo, terminarás desembolsando al menos 5850 dólares, ¡1350 dólares solo de intereses por financiamiento!

    Si tienes una o más tarjetas de crédito que estás financiando, me permito pedirte que calcules cuánto dinero le estás pagando al banco por el derecho de arrastrar las cadenas de tu deuda (la cual no estás atacando apropiadamente para eliminar). Lo ideal es que nunca financies tu tarjeta de crédito. Sé que en ocasiones muy específicas y justificadas, podrías tener la necesidad de endeudarte y financiar, pero esa debe ser la excepción, nunca la regla. Cuando sumes todos los cargos por mora y financiamiento que estás pagando cada mes, pregúntate cuáles mejores usos podrías darle a ese dinero, en lugar de "regalárselo" al banco.

    ¿Qué hacer si estoy en esta situación?

    Tu objetivo primordial debe ser honrar tu compromiso de pago con el banco y procurar salir cuanto antes de esas deudas tan caras. Es importante que comprendas que arrastrar deuda en tarjetas de crédito es el peor lastre que tienes, lo que más roba tu paz y compromete todos tus planes a futuro. Sencillamente, no podrás avanzar en nada si te mantienes arrastrando cadenas.

    Existen varias maneras para atacar las deudas de tarjetas de crédito. Examinemos las opciones que tienes a mano para liberarte de ese yugo.

    Consolidación de deudas

    Existen varias maneras para atacar las deudas de tarjetas de crédito. Examinemos las opciones que tienes a mano para liberarte de ese yugo.

    Si tienes varias tarjetas de crédito en estado de financiamiento, probablemente tu mejor opción es un préstamo de consolidación de deudas. Este tipo de préstamo es bastante común en todos los países, y usualmente es ofertado por bancos emergentes necesitados de incrementar sus activos. Antes de solicitar este préstamo, asesórate localmente para determinar cuál es la mejor institución para ti. Compara tasas de interés, metodología de desembolso, plazos, montos de cuotas y hasta la reputación de la entidad financiera que te ofrece esa solución.

    Este instrumento por lo general no te entrega el dinero a ti, sino que lo aplica directamente a la o las tarjetas que necesitas saldar. Verifica que los bancos de las tarjetas que deseas pagar estén dispuestos a utilizar este método. Es muy importante que cuando las tarjetas estén ya saldadas, solicites a cada banco una "carta de saldo", que es un documento que avala el fin de la deuda.

    Los préstamos de consolidación de deuda son un tipo de préstamo personal, así que puedes imaginar que sus requisitos serán similares. Las tasas de interés también son parecidas, aunque por su naturaleza, este préstamo puede ser más caro que un préstamo personal (pero de nuevo, menor que el alto interés de las tarjetas en problemas).

    Toma en consideración que este tipo de préstamo suele requerir que entregues los plásticos comprometidos, por lo que debes quedarte con una tarjeta de crédito disponible (a menos que prefieras saldarlas y cancelarlas todas y asumir tus pagos con tarjetas de débito o efectivo, una alternativa que rara vez recomiendo, pero que algunas personas prefieren).

    Lo más importante es que una vez contrates un préstamo de consolidación, te asegures de honrarlo sin falta. Este instrumento es un salvavidas que jamás debes descuidar. Si te quedas con alguna tarjeta de crédito, procura cuidar tu balance a partir de ahora, para que no vuelvas a caer en ese agujero. Los préstamos de consolidación de deudas se asemejan a los procesos quirúrgicos para bajar de peso: producen un cambio dramático en la situación de la persona, pero quieres no se cuidan, pueden regresar a su estado anterior con bastante facilidad.

    La única desventaja de esta solución es que si estás muy endeudado es posible que los bancos no quieran arriesgarse a otorgarte ese financiamiento. No cuesta nada intentarlo, claro.

    La bola de nieve

    Es uno de los métodos de ataque de deudas más populares. Se concentra en crear momentum, lo cual provoca mayor motivación en la persona endeudada. Cuando alguien se propone combatir varias deudas, la bola de nieve procura que canceles la deuda más pequeña primero, con lo cual liberas dinero rápidamente para apoyar la siguiente deuda, y así sucesivamente.

    Esta estrategia es idónea especialmente cuando las tarjetas de crédito tienen tasas de interés similares. Ayuda mucho porque se obtiene una victoria rápida que incrementa el sentimiento de dominio de las circunstancias.

    La avalancha

    Continuando con las metáforas invernales, el método de la avalancha también te sugiere que elijas una deuda específica para enfocar en ella tu estrategia de pago. La diferencia es que la avalancha se enfoca en la deuda más grande (no la más pequeña), o alternativamente, en la deuda más costosa (la que tiene la tasa de interés más alta), pagando el mínimo a las demás deudas. Al conseguir saldar esta deuda, todas las restantes resultarán mucho más fáciles de dominar, y ahorrarás más dinero en general.

    Esta estrategia es preferible para casos en los que la tasa de interés varía significativamente entre deudas. Al atacar la deuda más cara, es posible que la primera victoria tome más tiempo que con el método de la bola de nieve, por lo que recomendaría la avalancha solo a personas capaces de mantenerse motivadas por mayor tiempo.

    La furia

    En general, las deudas son las villanas en la novela de la vida. Pero en el Juego de Tronos de nuestras finanzas, puede que odiemos más a Cersei que a Meñique —aunque ambos tuvieron finales tontos en la serie, no? Con las deudas pasa en ocasiones que una en particular la queremos eliminar por encima de todo otro criterio. Quizás nuestros padres nos prestaron un dinero y "es peor deberle a un familiar que a un banco". O quizás es una deuda heredada tras una relación fallida. O simplemente, nos fastidia la vida.

    El caso es que puede haber una deuda de la que queremos salir a toda costa, antes que las otras. Para estos casos, el método de la furia es idóneo: Atacar dicha deuda con toda la energía e intensidad posible.

    Aunque esta estrategia "parece emocional", en mi experiencia es muy satisfactoria. Mis clientes se sienten más empoderados cuando presento esta alternativa, ya que pueden decidir cuál compromiso atacar. La oportunidad de elegir cuál demonio combatir primero es muy beneficiosa.

    ¿Son malas las tarjetas de crédito?

    Todo lo contrario. Las tarjetas de crédito son el instrumento de pago más beneficioso para el usuario responsable. Casi todas las tarjetas de crédito tienen planes de lealtad que te premian con reembolsos, millas o puntos que luego puedes canjear por bienes y servicios siempre que no financies tu deuda. No es raro encontrar gente que consigue tickets de vuelos, cenas en restaurantes lujosos, privilegios en aeropuertos y tiendas exclusivas, descuentos en muchos lugares y más, todo por usar dinero del banco y devolverlo a tiempo.

    Más importante aún, si te roban la tarjeta de crédito, el dinero que los ladrones consuman no es tu dinero y en la mayoría de los casos no tendrás que pagar esos consumos fraudulentos (las normas varían por país y por tarjeta, lee tu contrato y pregunta a un contador local si quieres saber tu caso particular). Finalmente, el uso responsable de una tarjeta de crédito es una de las más efectivas maneras de crear un historial crediticio que te abrirá muchas puertas en el futuro.

    Las tarjetas de crédito son maravillosas… siempre que no caigas en la trampa de financiarlas. Si necesitas ayuda para vencer esos monstruos, contáctame. Estoy listo para apoyar tu lucha y guiarte en la batalla.


  • Las seis etapas de la prosperidad

    Las seis etapas de la prosperidad

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    Como seres humanos, todos somos iguales en muchas cosas, pero a la vez, cada quien es único. Todos tenemos necesidades, aspiraciones, deseos, sueños… pero no existen dos personas que tengan la misma cantidad y diversidad en necesidades, aspiraciones, deseos, sueños. Tampoco existen dos individuos que tengan el mismo nivel de olla y las mismas capacidades para salir de (o hundirse más en) ella. A la hora de evaluar a una persona, siempre me enfoco en entender su realidad particular y las circunstancias individuales que influyen sobre sí, porque no existe eso de "one size fits all" en el coaching.

    Ahora bien, yo soy un estadístico de corazón. En un mundo de tantas individualidades, la única manera de empezar a entender un universo es buscando patrones, creando clústeres, agrupando causas y consecuencias que tengan correlación demostrable. Con las finanzas personales es muy útil sentarse a evaluar dónde nos encontramos dentro de un espectro de situaciones —siempre que no hagamos ese ejercicio para compararnos con los demás o desanimarnos, sino para ubicarnos y saber qué hacer para mejorar.

    Existen diversas escalas para clasificar el nivel de riqueza (o la ausencia de ella) atendiendo a distintos factores. Quizás la más útil es aquella que evalúa la situación de una persona considerando su nivel de dependencia (o independencia) del dinero. Veamos:

    Nivel 0: La olla ardiente

    Aquellas personas que están en este escalafón tienen más deudas que la sumatoria de sus ingresos y pasivos y dependen enteramente de que otras personas alivien su carga. La clave aquí no es cuánto dinero una persona produce, sino cuánto cuesta el estilo de vida que lleva. Puede tener un salario astronómico, pero si su estilo de vida cuesta tres estrellas más, está en olla ardiente y necesitará ayuda externa para cubrir su mes, cada mes. Las personas en este nivel viven en el ciclo de la pobreza, pues solo sobreviven con endeudamiento. Es obvio que en este penoso escalafón están aquellos individuos que comúnmente son etiquetados como "pobres", pero ¡no te asombres! aquí cabe la gente que vive de las apariencias: Realmente no pueden sostener sus lujos sin ayuda de alguien que se los financie. Apuesto que conoces más de un "influencer" así…

    En términos simples, si la sumatoria de sus bienes y el efectivo es menor que la sumatoria de sus créditos y deudas, el patrimonio neto será negativo. Tristemente, la mayoría de las personas en todo el mundo está en este nivel. Por eso, es bueno que dejes de mirar el salario como métrica de la riqueza, y empieces a considerar el patrimonio neto para conocer la realidad de tu vida (y la de otros, pero sin afán de compararte, que eso no sirve para nada).

    La mayor inversión que pueden hacer las personas en el nivel de olla ardiente es educarse lo mejor posible. Reconocer la propia situación es un paso doloroso, pero necesario (y uno que muchos nunca se animan a dar porque "cuesta menos la ignorancia"). Luego, educarse en finanzas, pues solo con educación sólida es posible salir del ciclo de la pobreza. En este nivel, penosamente, los niveles de delincuencia, insalubridad e inseguridad son terribles, lo que incrementa el reto para quienes quieren empezar a torcer sus vidas al camino de la independencia.

    Este escalafón tiene muchos matices, mucha tristeza, culpa, desencanto. Lo sé porque también estuve ahí. Por eso, aunque duela reconocerse en este punto, es importante saber que SE PUEDE SALIR DE AHÍ. Si estás leyendo esto y te reconoces en estas líneas, te aplaudo y te animo a luchar por salir de la olla.

    Nivel 1: La olla caliente

    Cuando una persona tiene un patrimonio neto balanceado o en positivo (produce más que lo que cuesta su estilo de vida), pero aún depende de su empleo y si deja de trabajar volvería a la olla ardiente en poco tiempo, esa persona todavía está en olla, y la temperatura aún es alta. La clave aquí tiene que ver con la dependencia del flujo de dinero, lo que determina su capacidad de mantener su estilo de vida intacto aunque (por cualquier razón) el ingreso disminuya.

    Una manera fácil de saber si estás en una olla muy caliente es preguntarte: "Si no genero ingresos por un mes completo, podría vivir ese tiempo sin hacer cambios en mi estilo de vida?". Si la respuesta es no, pues estás en olla, y la verdad es que estás a una ñinga de caer en el ardor.

    Las personas en olla caliente tienen deudas, pero las honran generalmente sin problemas de financiamiento o moras bancarias. Menos de la mitad de sus ingresos son destinados a pagar deudas. Pueden resolver su mes sin ayuda externa. Una característica de las personas en esta etapa es que a medida que incrementan sus ingresos, aumentan sus costos de vida en forma equivalente, dejando muy poco nivel de maniobra ante los imprevistos. En esta etapa, no existen fondos de emergencia, o dichos fondos son atacados con frecuencia para cubrir "cosas normales" de su estilo de vida.

    La mayor amenaza que tienen las personas en la olla caliente es la confianza. Como cada mes logran solventar su estilo de vida, piensan que "todo está bien". Muchos llegan a pensar que "ya lograron salir de la olla" porque piensan que estar en olla es no atrasarse en los compromisos. El común de la gente no se percata de que camina sobre una cuerda floja, a 100 metros del suelo y con los ojos vendados. Cualquier cosa que les lance la vida los hará caer a la olla ardiente.

    Nivel 2: La olla puesta

    Photo by Mazda Mehrad on Unsplash

    Las personas que están dentro de la olla puesta en la estufa ya no tienen deudas de consumo (no tienen préstamos personales ni deuda de tarjeta de crédito, aunque quizás tienen préstamos hipotecarios o de vehículo que están honrando sin dificultad). Pueden costear su estilo de vida sin problemas, y generalmente pueden enfrentar los imprevistos sin recurrir a endeudamiento. Han creado un fondo de emergencia que les permite al menos tres meses de colchón para mantener su ritmo de vida aunque no reciban ingresos.

    Las personas que están en una olla puesta en la estufa tienen un patrimonio positivo, la mayoría son empleados pero también hay empresarios y emprendedores en este escalafón. Estas personas aún no cuentan con ingresos pasivos (inversiones, acciones, negocios propios autónomos, etc), o los mismos aún están lejos de igualar los directos. Estas personas aún dependen de sus ingresos activos, aún tienen que trabajar en lo que les genere la mejor utilidad, no necesariamente en el tipo de ocupación que desean.

    Una manera de saber si estás en una olla puesta es preguntarte: "¿Podría renunciar de mi empleo sin pensarlo mucho?". Quienes no pueden renunciar cuando les plazca aún son dependientes de ese trabajo.

    Nivel 3: Fuera de la olla

    Apenas es en este nivel cuando una persona realmente sale de la olla. A este punto debemos aspirar continuamente, pues la vida realmente empieza a ser verdaderamente cómoda a partir de aquí. Quienes logran salir de la olla son personas que pueden trabajar donde les plazca y en aquello que más les satisface, y pueden cubrir su estilo de vida sin depender de su trabajo. Su colchón financiero alcanza para un año o más y sus ingresos pasivos (inversiones, negocios, acciones, etc) cubren con holgura sus gastos básicos. Aún no pueden sostener todo su estilo de vida con ingresos pasivos, los cuales aún requieren mucha atención.

    Quienes están en este nivel empiezan a disfrutar la independencia financiera pues no necesitan trabajar en empleos que no les gusten, pueden decidir trabajar donde les plazca (incluyendo especialmente negocios propios) y pueden sobrevivir sin ingresos directos por más de un año, gracias a sus ingresos pasivos (aunque quizás tendrían que hacer algunos sacrificios temporales).

    Las personas que salen de la olla cuentan con más ingresos pasivos que ingresos directos, y las fuentes de ingresos pasivos son diversas. En este escalón ya empiezan a pensar dejar de trabajar en empleos o al frente de sus empresas. Con cautela e inteligencia, estas personas jamás volverán a la olla. Menos del 10% de la población mundial está en este nivel.

    Nivel 4: Lejos de la olla

    Las personas en este nivel tienen inversiones importantes en empresas o negocios exitosos, y no necesitan monitorear permanentemente tales ingresos pasivos. En este punto es cuando las personas no pueden responder a la pregunta de "cuánto ganan al mes o al año", pues realmente no lo saben. Su estilo de vida es totalmente cubierto por ingresos pasivos, es acomodado, pueden darse lujos y comodidades sin pensar en ninguna consecuencia.

    En este escalón ya nadie necesita trabajar ni siquiera en sus propias empresas, pero muchas personas aún se mantienen activas (saben que la pereza es mala consejera). La seguridad financiera en este nivel viene dada por la diversidad de fuentes de ingresos pasivos (lo que reduce el riesgo si una de ellas fracasa). Estas personas son dueños, directivos o accionistas en multitud de empresas, muchas veces en industrias disímiles. Si son propietarios, no necesariamente manejan tales empresas, sino que tienen puestos honoríficos. Cuentan con fondos de inversión dentro y fuera de su país de origen.

    Nivel 5: ¿Olla? ¿Cuál olla?

    Quienes están en este nivel salen en la revista Forbes y sus nombres son conocidos a nivel internacional, mundial y quizás hasta en las lunas de Júpiter. Sus patrimonios netos podrían pagar la deuda externa de varios países o financiar por años a pueblos completos. Los niveles de riqueza de los miembros de este nivel son difíciles de describir (y admito, me dan cierto grado de envidia).

    Por supuesto, no hay muchas personas en este nivel, pero todos conocemos a los principales actores. Elon Musk, Jeff Bezos, Bernard Arnault, Bill Gates, Warren Buffett, Carlos Slim, Amancio Ortega son algunos nombres que siempre bailan en estas listas de famosos. ¿Es imposible llegar a este nivel? Claro que no, pero los requisitos no son realmente cosas que vemos normalmente. Yo me conformaría con que todos aspiremos a estar fuera de la olla, y después hablamos de llegar al nivel 5.

    ¿Y qué hacemos con esto?

    El principal objetivo de esta publicación es comprender que no basta con estar libres deudas para considerar que salimos de la olla. No es suficiente con tener un buen empleo ni con contar con un fondo de emergencia que nos sirva para unos meses. La verdadera libertad financiera –cuando realmente salimos de la olla– empieza cuando nuestras inversiones cubren nuestros gastos y trabajamos para que esto continúe en aumento constante.

    Muy pocas personas se dan cuenta de que han entregado sus años más productivos simplemente en sobrevivir en una olla de estrecheces y estrés. Si estás leyendo esto y pensando que tienes que hacer algo, estás en lo cierto: ¡Tienes que actuar! Empieza por educarte, por asesorarte y por tomar por los cuernos tu destino. Solo quienes salgan de la olla podrán vivir sin preocupaciones. El camino es duro, difícil y despiadado, pero los frutos son más que valiosos para ti, para tu pareja y para tus hijos.

    ¿Empezamos?

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