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  • Para salir de la olla (1ra parte)

    Para salir de la olla (1ra parte)

    Quizás te parezca raro, pero lo último que necesitas para salir de la olla es dinero. Seguramente has leído sobre personas que ganaron el premio gordo de la lotería o heredaron una gran fortuna, y poco tiempo después estaban más pobres que al principio. ¿Cómo es posible? El dinero es una herramienta maravillosa, pero si lo recibes con una actitud inapropiada, puede volverse en un amo desastroso. Por eso tu cerebro debe ir antes que el dinero, necesitas construir una mentalidad en torno al dinero que sea la zapata para empezar a ver frutos en tus esfuerzos.

    Hay "ricos" con mentalidad de pobres, y "pobres" que tienen mentalidad de ricos (estos son los que terminarán triunfando). La pobreza económica es un lugar del que puedes salir, pero si tienes pobreza mental, nada te sacará de ahí. No importa que tu flujo de efectivo cambie de repente o paulatinamente, si tu actitud no es la apropiada, es muy probable que sigas en la olla ardiente hasta que la parca te invite a pasear con ella.

    Aunque tus deudas y la escasez de tu alacena sean muy reales y punzantes, la manera en la que piensas sobre tus finanzas siempre estará bajo tu control. Estar en olla no se refiere tanto a un sitio (aunque nos parezca así); la olla es un estado mental. Y como tal, una de las primeras cosas que debemos hacer para empezar a salir de la olla es cambiar el mindset.

    Cultiva un nueva mentalidad

    Cambiar nuestra mentalidad frente a las deudas y la olla requiere esfuerzo y trabajo. Sin embargo, el cambio de mentalidad es el paso más importante que darás en tu camino fuera de la olla. Lamentablemente, cambiar nuestra mente todavía no es algo que podamos pedir en Amazon. Apuesto que ya quisieras meterte al Construct de The Matrix, acostarte un rato y al despertar poder decir como Neo: Ya sé Kung Fu.

    Empieza con las metas

    No hay atajos, debes que diseñar las metas financieras que quieres alcanzar en el corto, mediano y largo plazo. Quizás ahora mismo solo puedas pensar en una o dos cosas muy genéricas, pero ese es tu inicio. Siempre que vayas a establecer una meta, conviene que apliques la metodología S.M.A.R.T.

    Specific (Específica): Clara, inequívoca, bien definida, sin vaguezas.
    Measurable (Medible): Que tenga un mecanismo que te permita ver cómo vas avanzando.
    Achievable (Alcanzable): Que sea posible de conseguir, nada de "volar como Supermán".
    Relevant (Importante): Que esté dentro de las cosas que impactarán tu vida directamente.
    Timely (Basado en tiempo): Con fecha de inicio y término, con hitos específicos en el trayecto.

    Un ejemplo: Eliminaré 1000 dólares de deuda en mi tarjeta de crédito (S) haciendo pagos adicionales por 120 dólares cada mes (M). Para ello voy a dejar de comer en la calle por dos meses (A), y así crear un fondo (R) que me permita completar este reto en menos de nueve meses (T).

    Deja de compararte con los demás

    Una de las más efectivas maneras de llegar a la infelicidad es vivir para los demás. Si eres alguien que compra cosas porque fulano tiene lo mismo o decides meterte en un automóvil lujoso porque "tu posición laboral lo exige" sin tener los medios para mantener ese estilo de vida, vas a terminar siendo miserable.

    Tu valor como persona jamás debería estar atado a tu capacidad de pago. Penosamente, muchas personas piensan exactamente de esa forma: como no pueden comprarse el iPhone 14 Max Pro, se sienten a menos. Peor aún, hay grupos donde la membrecía se mide por posesiones. Evita esos lugares, aléjate de esas personas —no seas alguien tan hueco.

    Huye de la moda y las compras impulsivas

    Conviene que dejes de exponerte a "tentaciones del capitalismo" que solo te impulsan a comprar la última tecnología, las mejores tiendas, ir a los sitios más caros. Enfócate en adquirir productos de calidad, duraderos y eficientes que no sean de la marca más "de moda". De hecho, evita a toda costa las cosas de moda, pues SIEMPRE están sobrevaluadas.

    Además de que comprar cosas a sobreprecio es un mal negocio, éstas suelen ser compras impulsivas y tus impulsos siempre están basados en tus emociones, no en tu raciocinio. Esto seguro lo entiendes con compras costosas como "quiero el último iPhone", pero hay muchas "compras insignificantes" (de un par de dólares) que son igualmente impulsivas y que cuando las sumas representan un dinero importante.

    Este consejo no pretende que te vuelvas una persona súper tacaña que nunca se da un gusto. Como en todo, "la dosis hace el veneno". Acostúmbrate a evaluar cada compra, por pequeña que sea, contra tu historial y preguntarte si no estarás dedicando demasiado dinero a "ese gustico".

    Registra tus gastos e ingresos

    Aunque sea en un cuaderno o una hoja de Excel. Ponte la meta de registrar cada centavo que gastas por uno o dos meses. Además de que adquirirás información valiosísima sobre tus hábitos de consumo, el ejercicio te ayudará a pensar cuidadosamente si realmente quieres o debes hacer cada gasto que realices.

    A la hora de registrar tus gastos, procura agruparlos de acuerdo a su frecuencia. Verás que tienes gastos frecuentes (que ocurren varias veces en el mes), gastos fijos (que suceden cada mes más o menos en la misma fecha y con los mismos montos), así como gastos que ocurren un mes pero no el siguiente (anualidades, reparaciones en el hogar, gastos médicos, etc). Entender la frecuencia de los gastos te ayuda a entender por qué hay meses más caros que otros.

    Además, es bueno que también categorices todos tus gastos de acuerdo a su fin: Abastecimiento, comida fuera de la casa, transporte, entretenimiento, servicios, etc. Esta segmentación del gasto te abrirá los ojos sobre exactamente cuánto dinero gastas en cada categoría. Lo más probable, te asombrarás al ver todo lo que se te va en comida fuera de casa.

    Obviamente, esta tarea podría resultarte tediosa y pesada. Existen muc1has aplicaciones y plantillas de Excel que te pueden ayudar en esta meta. Yo recomiendo YNAB, pero lo importante es que adoptes algún método para registrar tus egresos (y tus ingresos).

    Al cabo de unas pocas semanas de hacer esto, empezarás a entender cómo funciona tu mes, tus hábitos de consumo serán evidentes y estarás en capacidad de optimizar las cosas, de hacer cambios reales.

    Oblígate a pagar más a tus deudas

    Te tengo malas noticias: Tu deuda nunca va a reducirse ni se irá de tu buró de crédito a menos que la pagues. Si tienes préstamos de consumo, hipotecarios o de vehículo, procura separar esos pagos de primero. Si tienes deuda de tarjeta de crédito, procura separar esos pagos ANTES que los anteriores (las tarjetas son mucho más caras). Cuando tienes deudas, empiezas cada mes en negativo, pues ya debes lo que te toca de ellas.

    Pero en la medida de lo imposible, paga más que lo que el banco te pide. Evita pagar el mínimo a las tarjetas de crédito, paga siempre más, mucho más, porque mientras más rápido saldes tus tarjetas, más dinero tendrás para todo lo demás. Si recibes un bono, un premio o si te encuentras 500 dólares en un pantalón (tuyo, no de tu cónyuge, por favor), abónalo a la deuda.

    Es sano que tengas una tabla de amortización de cada préstamo a tu nombre y que si es posible, la coloques en un lugar visible y vayas actualizándola con cada pago que hagas. Eso te motivará más de lo que imaginas. Si tu banco te lo permite, realiza pagos extraordinarios a los préstamos de vivienda o de vehículo. Con eso acelerarás el proceso de salir de la deuda.

    Ahorra cada centavo posible

    Al principio es posible que vivas en una fuerte estrechez, pero te aseguro que el sacrificio valdrá la pena. Si te mantienes enfocado en tu onbjetivo, más temprano que tarde un mes te sobrarán 100 dólares. Celebra esa victoria pero NO con los 100 dólares 😁 (haz una celebración pequeña, por favor) y los dólares que te sobren, ahórralos. Empieza un fondo de emergencia, preferiblemente en una moneda distinta a la de tu país, en una cuenta que no tenga cajero automático. Si necesitas más control, abre una cuenta mancomunada con alguien de confianza (de las que requieren ambas firmas para retirar fondos). Podrás depositar en ella, pero para sacar dinero necesitarás las dos firmas. Tu fondo de emergencia será tu salvación si de repente necesitas hacer frente a (¿adivinaste?) una emergencia real. Y no, cenar en un restaurante no es una emergencia.

    Casi todos los bancos ofrecen cuentas de ahorro automático. Si te pagan tu nómina por una cuenta, puedes establecer que un monto fijo o porcentual de tu salario se vaya automágicamente a la cuenta de ahorro, de donde no vas a tomarlo nunca, porque quieres salir de la olla, recuerdas?

    Empieza a pensar en invertir

    Quizás has escuchado la frase que dice que "nadie se ha hecho rico siendo empleado". Quisiera decirte que esa frase es mentira, pero es más real que el aire que respiras. "Los empleos empobrecen" dijo alguien alguna vez. Cuando nos acostumbramos a recibir un salario estamos vendiendo nuestro potencial y ello nos produce un falso sentido de comodidad y una conformidad que a la larga de vuelve dejadez.

    No estoy en contra del empleo. No tiene nada de malo que ahora mismo estés vendiendo tu talento y tu tiempo a una empresa a cambio de un sueldo. Después de todo, trabajar para una empresa tiene algunas ventajas. Lo que sí debes erradicar es la mentalidad de empleado, la creencia de que tu trabajo es la mejor manera de asegurar tu vejez y dar un futuro acomodado a tu familia. Rara vez es así.

    Cuando te preguntes "¿de qué otras maneras podría producir dinero a corto o mediano plazo?", deberías responder "invirtiendo parte de mi dinero para ponerlo a producir más dinero". Es probable que en este momento tus circunstancias sean tan estrechas que ni siquiera puedas lanzar 20 dólares a una inversión; pero si lees nuevamente el encabezado de este segmento notarás que no digo "empieza a invertir", sino "empieza a PENSAR en invertir". Quizás no ahora, pero pronto. Y para invertir (ahora, mañana o cuando puedas) necesitas prepararte, estudiar, evaluar. Eso es pensar en invertir, y ello requiere tiempo. Mientras más pronto te pongas en ello, mucho mejor.

    The big picture

    Empieza a detener la hemorragia financiera con estas estrategias. Controlar tus gastos y saber dónde se va tu dinero te servirá para entender cómo introducir cambios en tu ritmo de vida que te ayuden a ir liberándote de la deuda cara y creando un fondo de emergencia. Estos simples consejos son la zapata de tu camino fuera de la olla. Todos tus sueños necesitan dinero, y solo cuando sales de la olla puedes tener la holgura y la confianza de alcanzarlos. Sin embargo, no pienses que solo cuando salgas de la olla podrás divertirte, porque es todo lo contrario: El trayecto estará lleno de diversión.

    Ahora toma un descanso pero lo más pronto que puedas dale a la segunda parte.



  • Breve historia del dinero

    Breve historia del dinero

    Imagina por un momento que caes en el túnel del tiempo y mágicamente regresas a la época de las cavernas. La humanidad enfrenta espeluznantes retos para sobrevivir, pero al menos todavía no existen los impuestos 😊 …aunque tampoco han inventado la pizza 😢 Estás junto a un grupo de Homo sapiens luchando contra un mamut lanudo cerca de lo que hoy sería Düsseldorf, y presencias la ulterior victoria de tus nuevos amigos.

    Tu tribu de sapiens es un clan familiar y comparten todo —los triunfos y las desgracias. Son territoriales, y por lo mismo sus enemigos más cercanos son los Homo neanderthalensis que viven más arriba en las montañas. Los neandertales tienen pieles más gruesas y están mejor adaptados al frío del área, pero en las montañas tienen menos oportunidad de cazar mamuts lanudos.

    Los sapiens celebran ruidosamente su victoria mientras degollan el mamut y lo acercan a las cuevas donde ya el fuego arde para cocinar la carne. De repente, un joven neandertal se acerca a la tribu arrastrando algo que parece un animal muerto. El silencio y la tensión arropan toda la región. Un sapiens aulla para atacar al invasor, pero un compañero lo detiene golpeándolo con una costilla del mamut.

    El neandertal arroja su cargamento —son pieles de cabra. Mientras resopla, señala un costado del mamut y aunque no entiendes una palabra, ya comprendes lo que pasa. El sapiens de la costilla recoge las pieles y mira al neandertal. Luego se acerca al mamut y arranca varias piezas de carne y las deja caer a los pies del extranjero. El sapiens se retira con las pieles y cubre con ellas a tres hembras de la tribu que amamantaban temblorosas de frío a sus sapiencitos.

    Felicidades: acabas de presenciar la primera transacción de la historia de la humanidad.

    Vamos de paseo

    Detrás de toda transacción (prehistórica o actual) existe el componente del valor. No puede existir comercio sin que bienes tangibles o intangibles sean valuables para sus poseedores y adquirientes. Cuando compras un aguacate, te desprendes de un monto de dinero que te parece apropiado por el privilegio de disfrutar ese manjar. Si el aguacatero te pide mucho más que lo que estimas justo, consideras que el aguacate no vale tanto. Si le ofreces menos dinero, tampoco habrá operación.

    No hay registro alguno de que la primera transacción de la humanidad sucediera de la manera que viste en el túnel del tiempo. De hecho, en un escenario semejante, lo más probable es que los sapiens le cayeran a costillazos al pobre neandertal y se quedaran con las pieles sin dar ni un poquito de chicharrón de mamut. Sin embargo, sí es seguro que la primera transacción fue un…

    Trueque

    Cuando haces un intercambio simple de algo tangible que otra persona aprecia como deseable, y tal persona te entrega a cambio algo que a ti te parece deseable, estás haciendo un trueque. Siguiendo con el ejemplo de los sapiens, si el neandertal hubiera arrastrado un tronco, el trueque no habría sucedido pues troncos tenían los sapiens por todas partes. Sin embargo, al llevar pieles ya listas para vestir, el sapiens vio en ellas un valor real e inmediato (cubrir a las madres) a cambio de entregar un poco de comida.

    La clave para entender el trueque es que el valor es relativo. No existe una regulación que evalúe la justicia de un trueque a la luz de métricas estandarizadas, por lo que todo depende de lo que las partes asuman como "valioso". Es por eso que cuando los españoles llegaron a las Antillas recibieron pepitas de oro de parte de los taínos de La Española a cambio de simples espejitos.

    Por miles de años, la única manera de hacer comercio fue el trueque, pero cuando los humanos empezaron a asentarse y crear comunidades más organizadas, se hizo complicado ir al mercado con un fardo de arroz y tres canastas de tomates para comprar una vaca. Así empezó a surgir un mecanismo de intermediación que en casi todas las civilizaciones recayó sobre los…

    Cereales y especias

    Las civilizaciones más antiguas empezaron a crear "equivalencias" y hay registros de más de 6 mil años de que en Mesopotamia ya se usaban medidas de cereal, granos y hasta sal (de ahí viene "salario") para completar transacciones. Existían distintos tipos de "monedas de curso legal" pues el comercio podía hacerse igualmente en sal o en trigo, según conviniera. Sin embargo, todos estos "tipos de moneda" seguían siendo bienes útiles intrínsicamente (los cereales, granos y sal son comestibles).

    Aunque la vida se movía razonablemente bien, surgieron problemas: Las personas podían cultivar dinero (¿ves? El famoso "árbol de dinero" sí existía). No pasó mucho tiempo antes de que empezara a ser necesario crear un mecanismo más sensato y controlable, y así fue como los ricos introdujeron como "moneda de curso legal" los…

    Metales y piedras preciosas

    En vez de andar a cuestas con muchas libras de trigo y sal, los pueblos empezaron a depender de "objetos inservibles" a los que asignaron valor. Bastaba llevar una bolsa de plata para comprar la vaca. En términos prácticos, una vaca es infinitamente más valiosa que la plata (provee leche, crías y eventualmente carne mientras la plata no alimenta), pero al decidir que un poco de plata valía una vaca, se creó la primera forma de dinero como lo conocemos hoy día. Por primera vez se transaccionó con un "objeto inservible" a cambio de bienes alimenticios. De paso, en muchos países de habla hispana aún se le dice "plata" al dinero. Y todo esto, porque nos pusimos de acuerdo para asignar valor comercial a la plata, el oro, los diamantes y los tenis Jordan. Así nació el…

    Dinero

    La invención del dinero es uno de los eventos más cruciales de la historia de nuestra especie. Yuval Noah Harari narra en su maravilloso libro Sapiens, cómo el dinero se convirtió en un "lenguaje universal" que propulsó todas las civilizaciones que nos precedieron. Un árabe no compartía su cultura con un hindú, ni creía en sus dioses y básicamente eran enemigos para todo, pero podían comerciar exitosamente gracias al dinero. Las primeras monedas vinieron a resolver todos los problemas comerciales del mundo antiguo, y empezaron a ser útiles principalmente a orillas del Mediterráneo, extendiéndose rápidamente tierra adentro.

    Es curioso que civilizaciones desconectadas de Eurasia como los Aztecas, Mayas e Incas, también desarrollaron formas de dinero aún vigentes para cuando los españoles llegaron a fastidiar América. De igual forma, China, Indoasia y África tuvieron sus sistemas de comercio, pero ya para el Renacimiento, el mundo entero dependía en una u otra forma del dinero para el comercio. De esa manera, cobraron crucial importancia los…

    Bancos

    Si bien es cierto que los orígenes de la banca están sembrados en la polvorosa Mesopotamia, fue para mediados el milenio pasado que adquirieron el protagonismo que aún tienen. Su labor de coordinación en la creación y regulación de dinero determinó la suerte de países, pueblos y familias completas. Previamente, los bancos eran más prescindibles, pues aunque había un acuerdo tácito de que las monedas y las joyas eran valiosas, no existía una autoridad arbitraria sobre ello.

    Los bancos funcionaron como jueces y parte en el juego del comercio, y el golpe magistral de su éxito se debe a que crearon el componente de la escasez. No todo el mundo podía hacer dinero, y nadie podía alterar el valor del mismo. Los gobernantes vieron la importancia de este ejercicio y es por eso que todos los presidentes de tu país han sido y serán siempre amigos de los banqueros. Y fueron los primeros banqueros quienes inventaron los…

    Préstamos

    Las ventas a crédito son tan antiguas como el dinero, lo mismo que el concepto de intereses y los castigos por falta de pago. Hay registros muy bien documentados de libros contables de hace milenios donde se detallan los pagos atrasados y las deudas de muchos habitantes de esos pueblos ancestrales. Créeme, no eres el primero en estar en rojo en los burós de crédito.

    Con el paso de los siglos, los prestamistas se dieron cuenta que el éxito de su negocio no era acumular mucho dinero, sino tenerlo repartido entre los habitantes, enriqueciéndose al cobrar intereses. Olvídate de toda la publicidad donde dicen que tú les importas, en el fondo solo les interesa que les tomes dinero prestado.

    Los préstamos han evolucionado mucho y se han especializado por temática. Usualmente son para compras grandes como un vehículo o una vivienda, pero hoy día puedes contratar un préstamo para cualquier proyecto, con características únicas en cada caso.

    Obviamente, los banqueros se arriesgan cuando prestan dinero (algunos clientes no pueden devolver lo prestado, puede suceder una guerra o un cataclismo que rompa la cotidianidad). Al final, los banqueros se dieron cuenta de que tenían que cuidarse de los riesgos e inventaron los…

    Seguros

    Quizás alguien no vea a primera vista la relación entre la banca y las aseguradoras, pero ambas industrias están visceralmente enlazadas, al punto que muchos economistas hablan de "banca/seguros" como una sola cosa. Los principales clientes de las aseguradoras son los bancos, y lo mismo a la inversa. Aunque son dos negocios distintos, funcionan de manera muy similar. Cuando un cliente va al banco a pedir un préstamo, el banco va a la aseguradora y pide un seguro. Si el cliente falla en honrar su compromiso, el banco recupera su inversión cobrando el seguro. Pero si el cliente devuelve el dinero a tiempo (como hace la mayoría), la aseguradora no pierde nada. Por supuesto, en el fondo quien paga el seguro es el cliente.

    El negocio de las aseguradoras es tan bueno que existen montones de variantes. Además de los clásicos seguros de vida, de vivienda y de vehículos, hoy día hay ARS (administradoras de riesgos de salud) y AFP (administradoras de fondos de pensión), negocios que en el fondo no son más que aseguradoras (una asegura tu salud, otra tu vejez… o al menos, eso dice el diccionario).

    Más aún, existen aseguradoras que aseguran a otras aseguradoras. ¿Complicado? No si te imaginas el lío que se armaría si sucede un desastre natural o Putin invade tu país, y todos los afectados reclaman los seguros que pagaron religiosamente. En casos así, las aseguradoras locales cobran reaseguros a tenedoras internacionales que ayudan a que esa región no colapse.

    Los seguros son actos de fe. Damos crédito a que la aseguradora nos salvará el día que la necesitemos por una emergencia. Lo mismo que los bancos, cuando dan crédito a que pagaremos de vuelta todos los consumos que hacemos con las…

    Tarjetas de Crédito

    La historia de las tarjetas de crédito está bastante documentada, pero se resume en "comodidad y conveniencia". Son una evolución de los cheques (que no menciono en esta "breve historia" porque su uso ha venido menguando rápidamente). La diferencia crucial entre cheques y tarjetas es quién pone la fe.

    Los cheques eran instrumentos de pago sobre fondos respaldados. Quien recibía un cheque lo hacía contando con el dinero que el emisor del cheque tenía en el banco, así que la fe la ponía el receptor del cheque.

    Las tarjetas de crédito funcionan de manera similar, pero el comercio recibe su dinero al otro día y es el banco quien ejerce la fe en que el portador de la tarjeta devolverá el dinero prestado. Claro, esa fe no es gratis, si el portador de la tarjeta se atrasa en pagar, el banco prontamente le cobrará intereses.

    A diferencia de los cheques, las tarjetas siguen en boga y no preveo que su mecanismo desaparezca jamás. Cierto es que este medio de pago seguirá evolucionando para derribar las barreras transaccionales que todavía quedan, haciendo cada vez más fácil el comercio en el mundo. Lo importante aquí es entender que tanta comodidad y facilidad para pagar amerita la responsabilidad que muchas veces desaparece ante el éxtasis de la compra.

    Me refiero, por supuesto, que hoy día es tan fácil gastar dinero que muchas personas caen en el hondo agujero negro del endeudamiento irresponsable. Por eso, muchas personas prefieren usar las poco beneficiosas…

    Tarjetas de débito

    ¿Alguna vez has jugado el juego de "Elimina una de estas cuatro comidas"? Si pusieran frente a mí estas cuatro opciones, siempre eliminaría las tarjetas de débito. Puedo entender que muchas personas prefieran usar débito por temas de control, pero realmente este instrumento transaccional es totalmente innecesario y no aporta ningún beneficio (al contrario, supone gastos).

    A diferencia de las tarjetas de crédito y los cheques, con las tarjetas de débito no hay nada de fe en las transacciones. En términos simples, cuando consumes con débito, tu dinero desaparece de tu cuenta inmediatamente pagas, y el comercio recibe el dinero de inmediato. Si no tienes suficiente dinero en tu cuenta, la transacción no sucede. Pero peor aún, usar tu tarjeta de débito tiene muy pocos beneficios, no generas "millas" o "puntos", tu índice crediticio no mejora en nada y la mayoría también tiene costos de operación que la hacen impráctica.

    Si eres una persona que usa si tarjeta de débito como método usual de pago, sería bueno que te plantees cambiar tu mecanismo. Empieza por adquirir una tarjeta de crédito aunque tenga poco balance, y cultiva la disciplina de realizar tus consumos con crédito, ganar millas y devolver lo consumido una vez al mes (con el dinero que tienes en la cuenta).

    Otras formas de dinero

    Existen decenas de instrumentos financieros que no he mencionado. Muchos de ellos involucran mayores niveles de complejidad (certificados de depósito, fondos de inversión) o están más orientados a los comercios (líneas de crédito, papeles comerciales, acciones). Además, existe todo un universo casi mágico (y confuso) basado en las "criptomonedas", una promisoria y versátil tecnología. Esta entrada no pretende ser exhaustiva porque es una "breve historia" que de hecho ya es el texto más largo de este blog, pero con seguridad iré tocando otros mecanismos de pago en el paso del tiempo.

    Por cierto, no olvides regresar de tu paseo con los Sapiens.

  • Saldar deuda o prevenir nueva deuda… 🤔

    Saldar deuda o prevenir nueva deuda… 🤔

    Millones de personas en todo el mundo viven arrastrando pesados grilletes que no les permiten ninguna movilidad o independencia. Gente que a pesar de que llevan décadas trabajando y produciendo dinero, nunca han experimentado la paz que da vivir sin deudas. De hecho, muchos empezaron su vida productiva en números rojos, pues tuvieron que financiar sus estudios antes de ganar sus primeros centavos. Otros que, por injusto que sea, aunque han trabajado desde niños, no han logrado alcanzar grandes metas financieras.

    Las deudas se han vuelto protagonistas del diario vivir. Casi podría decir que la mayoría de las personas, consideran "normal" tener deudas; y las instituciones financieras no ayudan mucho pues se afanan por otorgar créditos a gente que claramente no está preparada para manejarlos.

    Ahora bien, hay un componente de la reducción de deuda que solemos pasar por alto: ¿Cómo evitar caer en nuevas deudas? ¿Has escuchado el refrán que dice que "dinero atrae dinero"? Aplica también a la inversa: Las deudas se multiplican como conejos. Es por ello que resulta crucial enfatizar la prevención de nueva deuda al momento de diseñar un plan de reducción de deuda existente.

    Es muy probable que si estás leyendo esto, tengas uno o varios compromisos financieros a tu nombre, y necesitas eliminarlos. El Método YNAB puede ayudarte a manejar tus créditos, pero va mucho más allá: Te ayuda a prevenir nueva deuda. Gracias a su enfoque proactivo e intencional, aplicar las reglas de YNAB te va a encaminar a ir saliendo de tus deudas mucho más rápido que lo que quizás sospechas.

    Prevenir es mejor que endeudar

    Uno de los cambios de mentalidad más importantes que promueve el Método YNAB es el de la prevención de deuda. Puede resultar chocante pues va en contravía al consejo común de saldar las deudas antes que nada. YNAB enfrenta las deudas de una manera más inteligente al reconocer la facilidad con la que éstas se reproducen. Sí, hay que combatir las deudas, pero una de las más sensatas maneras de vencer las deudas es aminorando la velocidad de pago a fin de ir creando en paralelo un fondo de emergencia. ¿Suena raro? Aquí te explico.

    Lo primero que una persona debe hacer a la hora de empezar a diseñar un plan de ataque de sus deudas es realizar una evaluación comprensiva y honesta de su situación. ¿Cuántos compromisos existen a su nombre? ¿Cuál es el estatus de pago de cada uno de ellos? ¿Existen deudas en mora o castigo? ¿Cuáles son las métricas particulares de cada uno de los créditos en cuestión? ¿Tasas de interés? ¿Cuotas mensuales? ¿Condiciones especiales de hipoteca o garantía? Poner en blanco y negro toda la escena crediticia es el paso inicial más efectivo para diseñar una estrategia de combate.

    Falta de claridad

    Tener muchas deudas nubla la mente, y algunas personas llegan a simplemente ignorarlas, prefiriendo no entender lo que pasa y pagando lo que el banco pide sin tener un plan. Esto equivale a navegar bajo una densa neblina, y como tal, el antídoto es la claridad. Si bien es cierto que existen diversas técnicas para atacar las deudas, es sabio prevenir nuevos créditos dedicando parte del dinero a un fondo de emergencia.

    ¿Cuál es la importancia de un fondo de emergencia cuando se está tan zambullido en deudas? Veamos un ejemplo: ¿Qué pasará cuando un deudor dedique todo el dinero posible a saldar deudas? Que es altamente probable que caerá en nuevas deudas, por el simple hecho de que no ha ido previendo la "Ley de Murphy". Por eso, si una persona determina que puede dedicar 200 dólares a pago de deuda atrasada, es más sensato que separe una parte, digamos 50 dólares, a prever nuevos problemas. Al cabo de cuatro meses, un fondo de emergencia de 200 dólares existirá para enfrentar imprevistos sin necesidad de incurrir en nuevos "tarjetazos". Pero así se tarda más tiempo en pagar la deuda, ¿no? Es correcto, pero el beneficio de no tener que caer en nuevas deudas siempre será mayor.

    La regla #2 de YNAB está pensada explícitamente para prever el futuro. "Reconoce tus gastos más fuertes" implica ir separando pequeñas sumas cada mes para ir creando "colchones" que aliviarán la llegada de un pago sustancial (sea previsto, como el seguro anual; o imprevisto, como una reparación de plomería en la casa). Quienes se dedican mes tras mes a cubrir sus deudas sin pensar en el futuro, más temprano que tarde les llegará un "Murphito" a fastidiarles la vida, y tendrán que cubrirlo con… nueva deuda.

    Esta es la razón por la que el Método YNAB te ayuda a salir de deudas previniendo que incurras en nuevas deudas. Y esa es, sin dudas, la manera más efectiva de salir de esos molestosos compromisos.

    ¿Aún no estás convencido? Hablemos de esto en privado. Agenda una cita conmigo para evaluar tu situación y determinar cómo puedo ayudarte. ¡Estoy listo para encaminarte a salir de la olla!


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