Categoría: Motivación

  • Siete razones por las que necesitas un presupuesto

    Siete razones por las que necesitas un presupuesto

    Existen pocas cosas más fáciles que gastar dinero, especialmente si nos aparece de repente. Imagina que ganas un bono en tu trabajo, que aciertas los números de la lotería o simplemente que te encuentras algunas papeletas en el bolsillo de una chaqueta olvidada. En cuestión de segundos ya has hecho un mundo con ese dinero, y algunas personas literalmente saldrán a comerse ese mundo, como si no hubiera mañana.

    Sin embargo, esa actitud de "fiesta monetaria" muchas veces sucede sin necesidad de un inesperado golpe de suerte. Millones de personas, tan pronto reciben su salario lo esfuman en pocas horas y se quedan como el mapache que nunca supo qué le pasó a su algodón de azúcar.


    El juego de la escasez

    A menos que seas Elon Musk, apostaría que no tienes todo el dinero que deseas o necesitas. Nos guste o no, el dinero es un recurso limitado y a pesar de que pongamos mucho empeño en ganar más, cada mes vas a producir una cantidad finita de plata con la que debes resolver tu vida. ¿Sabes qué quieren las empresas y las demás personas a tu alrededor? Exacto… quieren tu dinero.

    Precisamente porque tus entradas son limitadas, deberías tener siempre un plan sobre qué vas a hacer con lo que recibes. De lo contrario, le darás tus ingresos a los ávidos comerciantes y a las personas que te rodean, sin satisfacer tus necesidades ni avanzar las prioridades que tienes. Si nunca tienes un plan, jamás saldrás de la olla. Es así de simple.

    Mientras más conciencia tengas de que los ingresos que produces son escasos, limitados y finitos, más importancia cobrará que tengas un presupuesto realista como tu norte. Estas son solo algunas de las razones por las que tener un presupuesto es la mejor manera de administrar tu limitado dinero.

    1. Decidirás tus prioridades

    Photo by Glenn Carstens-Peters on Unsplash

    Un presupuesto es básicamente una declaración de prioridades. Como ya sabes, el dinero siempre será limitado, por lo que un presupuesto te obliga a decidir cuáles son tus prioridades reales (qué cosas importan más para ti). Cuando una persona no usa un presupuesto, vive en medio de neblina, sin claridad alguna sobre qué debe atender primero cada mes.

    2. Controlarás tus gastos

    Photo by Darío Martínez Batlle on 52Frames

    Desde que te obligas a poner en blanco y negro tus prioridades financieras, tendrás que prestar atención a cómo gastas el dinero que manejas. Una persona comprometida con sus prioridades pensará mejor el uso que dará a su plata y aprenderá a refrenarse de hacer consumos desalineados con su plan de acción. Aunque suene restrictivo, a la larga es responsable y beneficioso.

    3. Mantendrás el enfoque

    Photo by Nubelson Fernandes on Unsplash

    Muchas personas piensan que los presupuestos son limitativos. ¡Nada más falso! Un buen presupuesto es liberador, porque elimina la incertidumbre y te pone claro tus objetivos a corto, mediano y largo plazo. Seguir un presupuesto es la manera más certera de no perder de vista tus metas sin descuidar tu día a día.

    4. Te reirás de la Ley de Murphy

    Photo by Sarah Kilian on Unsplash

    La vida es cualquier cosa menos predecible. Una persona puede hacer el mejor de los presupuestos, pero la Ley de Murphy se manifestará tarde o temprano. Quienes no se preparan para los imprevistos viven llenos de estrés y culpa cuando suceden esos problemas. En cambio, a quienes presupuestamos lo inesperado esas cosas no nos agarran por sorpresa y podemos resolverlas sin perder el balance de nuestra vida (y sin endeudarnos).

    5. Tu vida de pareja mejorará

    Photo by taylor hernandez on Unsplash

    Apuesto que sabes que el manejo del dinero es una de las principales causas de conflictos en la pareja. Quizás conoces parejas que fracasaron por temas financieros; quizás estuviste en una así (muy triste, I know). Diseñar y mantener un presupuesto con tu pareja es una de las mejores maneras de trabajar en equipo y echar p’alante juntos. Cuando el manejo de las finanzas está sometido a un acuerdo mutuo, todo se vuelve más fácil, los retos se enfrentan juntos y los logros se celebran al doble.

    6. Te divertirás mucho más

    No solo tendrás mejor planificadas tus salidas con amigos, tus viajes y tus hobbies; sino que la paz que alcanzarás a lo largo del tiempo sabiendo que tus finanzas están en orden te proporcionará una alegría intrínseca que te costará mucho trabajo ocultar a los demás —lo sé por pura experiencia! Aprenderás a usar tu dinero para darte tus gustos sin remordimiento ni culpa, porque no vas a incurrir en problemas por divertirte.

    7. Descubrirás nuevas ideas financieras

    Photo by Austin Distel on Unsplash

    ¿Quieres invertir en la bolsa? ¿Incursionar en el mercado de criptomonedas? ¿Empezar a ganar dinero con Airbnb? ¿Retirarte temprano? ¿Comprar otra vivienda para alquilar? Excelente, tener ingresos pasivos siempre es beneficioso… pero todas esas metas requieren dinero, y no podrás hacer ninguna de ellas si primero no tienes debidamente organizado tu día a día. El presupuesto es la herramienta que necesitas para poder seguir progresando.

    ¿Empezamos?

    Si has leído hasta acá, te ofrezco un reto y a la vez una invitación. Aprender a vencer tus demonios financieros es la mejor decisión que puedes tomar para alcanzar tus sueños. Pero lograrlo requiere disciplina, constancia, empeño. Solo personas determinadas a salir de la olla, a romper la dependencia de la quincena, encontrarán la fuerza para embarcarse en esta feliz tarea.

    Personalmente, me hace feliz tener clientes que sonríen al mirar cómo salieron de las inmensas ollas donde estuvieron por muchos años. Cuento con la experiencia y el bagaje para acompañarte en tu propio camino fuera de la olla, y seré un aliado tenaz para verte sonreír también. Te invito a que sigas leyendo este blog, suscríbete a la lista de correo, y cuando estés listo, agenda una cita personal conmigo (30 minutos sin costo).

    ¡Arrolla durísimo!

  • ¿De qué olla estamos hablando?

    ¿De qué olla estamos hablando?

    No estoy seguro sobre cuál es el origen de la expresión “estoy en olla” pero hasta donde sé, es una de las geniales metáforas que ha creado el imaginario popular en la República Dominicana. Pero aunque el origen se haya perdido en las brumas del tiempo, la efectividad de la ilustración ha sido siempre puntual. “Estar en olla” equivale a tener una situación de alta precariedad financiera.

    La metáfora –y su contrametáfora “salir de la olla”– son bastante comunes en los países del Caribe. Con todo, vale una explicación para aquellos lectores que son nuevos al concepto, especialmente porque el indicativo de “sal de la olla” podría confundirse con algo gastronómico relacionado a ollas saladas.

    La eterna “pandemia monetaria” es parte crucial de la industria de la pobreza en todas partes del mundo capitalista (y en los países donde aún sobreviven ideas socialistas, mucho peor). Agobiados por deudas de todo tipo, los seres humanos pasamos nuestra etapa más productiva intentando sobrevivir. Nos lanzamos a buscar dinero sin saber manejarlo y la falta de pericia nos lleva de atolladero en atolladero.

    El manejo de las finanzas personales es todavía hoy una materia pendiente en todas las aulas escolares y universitarias. En casi todas partes, el curriculum académico evade la enseñanza del dinero como elemento cohesionador de la humanidad, como bien describe Yuval Noah Harari en Sapiens. No es sorpresa que en todas partes del mundo, la gente no sepa cómo manejar sus finanzas más básicas.

    Los dominicanos llamamos “la olla” a esta precariedad financiera. Estar en olla, en consecuencia, es carecer de esperanza para alcanzar metas económicas personales y familiares. Equivale, con toda tristeza, a la asfixia monetaria sin lograr jamás una mejor calidad de vida, de la misma manera que los prisioneros de alguna tribu caníbal veían sus vidas cocinarse en grandes calderos ardientes, rodeados por furiosos enemigos que frustraban cualquier intento de escapatoria.

    A pesar del lúgubre panorama, es posible salir de la olla. ¿Fácil? No, pero sí es posible, siempre que se asuma con compromiso y disciplina, y se cuente con un plan realista, medible, flexible y mejorable permanentemente.

    Mi invitación con este website es a que te detengas a diseñar conmigo una ruta de escape para que en un tiempo razonable puedas disfrutar de la verdadera paz financiera que mereces, con la que podrás explorar las mejores vías para mejorar tu calidad de vida y la de tu familia a niveles que hoy, quizás, no puedes siquiera imaginar.

    ¿Te quedas o sales de la olla?

Pin It on Pinterest