¿Qué haces cuando te llaman para hablar de un tema que te apasiona? Debe ser chévere, pero es mucho mejor cuando recibes una invitación para hablar de DOS temas que te apasionan. Y eso fue lo que me pasó a mí hace poco. Recibí una invitación del equipo de Siendo Honestos, el programa que conduce la periodista venezolana (recientemente nacionalizada dominicana) Katherine Hernández.
La entrevista es bastante extensa, pero creo que pasa ligera. Hablamos de cómo surgió mi pasión por la astronomía y las ciencias, y la indeleble influencia de Carl Sagan. Explico cómo ese interés me llevó a esforzarme por ver eclipses de sol siempre que pude (en 1991, 1998 y 2005), y cómo por fin en 2017 pude viajar con mi esposa para estar bajo la sombra de la Luna por primera vez.
Relato cómo luego también viajamos a Chile en 2019 y a Arkansas en 2024 con nuestros hijos. Y claro, los planes para agosto de 2026 y 2027.
También hablamos de divulgación de la astronomía, de la importancia de esta ciencia y de los retos que tenemos para disfrutarla debido a la contaminación lumínica.
Una buena parte de la entrevista se enfoca en el Gran Eclipse del 2045, uno que cubrirá casi toda la República Dominicana y que la inmensa mayoría de las personas hoy con vida podrá ver en el patio de nuestras casas.
Katherine y su equipo también resaltaron mi trabajo como educador en finanzas, y enlazamos naturalmente cómo el buen manejo del dinero nos ha permitido convertirnos en "Turistas Astronómicos".
¿Te sabes ese refrán que dice: “El amor y el interés se fueron al campo un día, pero más pudo el interés que el amor que te tenía”?
Es una frase cruel e injusta que nos hace creer que el dinero y el amor son enemigos y que no pueden convivir. Que si nos fijamos en los números, el corazón se seca. Tamaña estupidez.
¡El amor necesita el dinero, y el dinero también requiere del amor! Parte de mi trabajo como educador en finanzas personales es desmontar esa falacia y ahora que empezamos el mes de los enamorados, quisiera que también invitemos al dinero a la cena romántica.
El encuentro
El amor y el interés sí se fueron al campo un día. Se encontraron, se picaron un ojo, se gustaron y se fueron a andar. Pero no se fueron a competir, sino a conocerse.
El plan
Encontraron un lugar en el campo y en vez de pelear por quién importa más, se sentaron a diseñar un plan de vida. Las emociones y la billetera deben dialogar sin tabúes. Es curioso cómo en la etapa de noviazgo las parejas hacen de todo (sí, “eso” incluido) y rara vez se ocupan de hablar de sus planes con números, de bases financieras que sean realistas para ambos.
La ejecución
Con un plan consensuado y que a ambos les funcionaba, se pusieron manos a la obra. Construir una casa (y un futuro juntos) sucede solo cuando ambos trabajan con disciplina y determinación. El amor por sí solo no puede construir una casa. El dinero por sí solo apenas levantaría una cárcel.
La cosecha
Cuando el amor y el interés aprovechan sus capacidades, pueden envejecer juntos, tranquilos, tomando café frente al patrimonio que construyeron a partes iguales. Y más que escuchar el “Colorín colorado” de los cuentos de hadas, lo que han logrado es el resultado de decisiones inteligentes.
El dinero no tiene por qué matar al amor; de hecho, bien administrado, es el escudo que lo protege de las tormentas de la vida.
¿Y tú?
¿Estás diseñando tu futuro en pareja o dejando que el azar decida por ti?
En este mes regala algo más útil que flores y chocolates (no es que no importen, claro): regala conversaciones sobre finanzas, planes y proyectos que quieres construir con tu pareja.
¿Sabes cuál es el día más peligroso para tu bolsillo? El día de pago.
Sí, ese mismo día que pasamos semanas jalando para que llegue, suele ser el día en que tomamos las peores decisiones. Y no es que nos falte inteligencia, sino que somos humanos y cuando los biyuyos caen en la cuenta, la prudencia se nos desacoteja.
Sin darte cuenta, el diablito aparece en tu hombro: “¡Hoy se come bueno y con postre caro, bebé!” o “Ese especial de Amazon te está llamando, ¡dale p’allá que tú ta’ cobrao!”.
La única forma de callar al diablito es tomando el mando.
Trata tu dinero como un regimiento de soldados que llega a tu destacamento: si no les das órdenes claras de inmediato, se van a poner a inventar. Mi consejo es este: Dale trabajo a tu dinero el mismo día que lo recibes.
Este enfoque te da dos grandes beneficios:
Claridad absoluta: ANTES de gastar un peso, ya sabes en qué vas a usar CADA peso. Pasas de improvisar a actuar con intención.
Seguridad emocional: Si recibes 30 mil "soldados" y mandas 15 mil al alquiler, 4 mil a la gasolina y 8 mil al súper, puedes gastar 3 mil de diversión sin el miedo constante de: “¿Y si después no me da para pagar la casa o la compra?”.
Pero ten cuidado con tener soldados barajando: Es un error dejar dinero sin oficio "por si acaso". Convierte el "por si acaso" en una misión real y envíalos a un fondo de emergencia o inversión. En mi cuartel, nadie se está rascando el ombligo.
Si quieres probar herramientas que te ayuden a priorizar con intención, te recomiendo YNAB y MyBudgetCoach. Ambas se basan en este principio y yo, como coach certificado de estas dos plataformas, he ayudado a decenas de personas a dominarlas.
¡Me gustaría ayudarte a entrenar a tus soldados! Agenda una llamada gratuita si quieres saber por dónde empezar.
Cuando evocamos la figura de Juan Pablo Duarte, casi siempre pensamos en el héroe de los puros ideales, el hombre que fundó La Trinitaria y arengaba a los patriotas con vibrantes discursos. Sin embargo, Duarte era un hombre práctico que vivía su prédica.
Una muestra de esto quedó ampliamente documentada poco después de la Independencia.
¿Qué harías con 1000 pesos?
Mientras el país nacía entre la pólvora y las carencias, a Duarte le entregaron 1000 pesos fuertes para financiar los gastos de una expedición militar en el sur. Un mes después, regresó a Santo Domingo luego de cumplir su misión y puso sobre la mesa de la Junta Central Gubernativa un informe detallado en el que devolvía 827 pesos.
Duarte no solo nos dio una patria. También nos dejó el primer ejemplo de que sin rendición de cuentas, no existe la libertad.
El patrimonio neto de la ética
Lo que más me llama la atención no es que devolviera el dinero (que ya es mucho decir), sino que su desglose de gastos tenía inmensidad de detalles:
1 peso por una resma de papel.
2 pesos por varias raciones de plátanos.
1.50 pesos por una lata de aceite de almendras.
3.88 pesos en velas… y muchos otros renglones.
En el blog Sellos Dominicanos recogen los pormenores de este aleccionador ejemplo.
Yo creo que el dinero es un recurso para gestionar libertades. Duarte lo sabía no solo en teoría, sino en la práctica. Él entendía que para liderar una nación, primero debía ser capaz de liderar cada centavo de su presupuesto. No se puede construir un futuro sólido sobre un desorden financiero.
Pasando raya a tu enero
Además de celebrar al ideólogo de nuestra patria, también celebramos al Primer dominicano en rendir cuentas al país. Si tanto insistimos en emular sus ideas, una manera directa de hacerlo es imitar sus acciones.
Estamos terminando el primer mes del año: ¿puedes dar cuenta de cómo gastaste los chelitos que te dieron? Si no puedes, muy probablemente aún estás bajo el yugo opresor de la falta de claridad en las finanzas.
¡No es tarde para imitar a Duarte!
Creo que puedo ayudarte
Ser como Duarte es un noble ideal, pero llevarlo a la práctica es una tarea que suele chocar con nuestro historial de malos hábitos y pobres convicciones. La buena noticia es que hoy tenemos herramientas y metodologías que facilitan mucho las cosas.
Yo me especializo en ayudar a las personas a rendir cuentas como Duarte, a poder dar razón detallada del uso de su dinero y guiarlas a caminar en pos de la verdadera libertad financiera.
Si quieres saber cómo, te invito a agendar una llamada gratuita y determinar si podemos trabajar juntos. ¡Lo único que vas a perder es la incertidumbre!
Soy Darío porque mi padre me puso su nombre. Pero a él le decíamos "Donda" porque "Don Darío" era demasiado formal.
Mi papá siempre decía que iba a joder en esta vida hasta los 130 años. No pudo cumplir su amenaza porque murió en 2018 a la edad de 90 años. El pasado sábado habría sido su cumpleaños 98, así que he tenido su memoria muy presente todos estos días.
El miércoles pasado, mientras limpiaba cajas en mi casa, me encontré con una que guardaba desde su partida. Dentro había unos zapatos marrones muy elegantes, un reloj estacionado en las 5:35 y una gorra. Una gorra que he usado desde entonces. Mi esposa me vio con ella puesta y sentenció que ya debo aceptar que soy el nuevo Donda.
Sin embargo, ser "el nuevo Donda" es un título con el que todavía estoy haciendo las paces.
Herencia emocional
Mi papá fue un hombre de su tiempo: nacido en 1928, en un mundo donde el amor de un padre no se medía en abrazos o en ayudar a los hijos con la tarea (cosas que nunca recibí) sino en la capacidad de proveer y proteger. Rara vez mi viejo almorzaba en casa, pero se aseguraba de que viviéramos bien, con buena salud y educación, bastantes privilegios y sin jamás negarnos los caprichos.
Aceptar que soy "el nuevo Donda" implica entender su herencia no solo como un apellido o una gorra, sino como un capital emocional.
Pasando balance
Intentar explicar lo que heredé de mi viejo es complejo, y eso es normal. El amor y el acompañamiento no deben medirse como si fueran transacciones comerciales, porque hay muchas capas envueltas.
Creo que tuve suficientes activos tangibles en mi vida. Mientras estuve bajo su influencia nunca pasé dificultades (eso vino después, por mi propia tosudez). Aprendí que el trabajo bien hecho gerencia libertades financieras y que nada que valga la pena es gratis, siempre hay un costo, sea en moneda o en emociones.
Y justo en los pasivos emocionales es donde sentí que me dejó mucho a deber. Los silencios, las distancias, las ausencias cuando mis compañeros fronteaban a sus papás en las actividades del colegio.
Al ponerme su gorra, volví a perdonar. Sé que mi viejo hizo todo lo que aprendió que debía hacer, venciendo los rigores de una dictadura y prosperando en medio de años convulsos, sin nunca fallar en lo que sí hizo bien. Su ética profesional, su disciplina y su capacidad de provisión son cualidades magníficas.
Patrimonio invaluable
Yo soy hijo de otra época. Gracias a la zapata que él proveyó, pude levantarme sobre sus hombros y ver el patrimonio emocional que dejaré a mis hijos de manera distinta. He aprendido que la mayor rentabilidad está en el tiempo presente que les dedico.
Aprendí, gracias a sus ausencias, la importancia de la presencia.
Mi consejo de hoy: No esperes a que el tiempo cierre la oportunidad para valorar tu herencia emocional. Si aún tienes a tus viejos, aunque la relación sea tan compleja como la mía con Donda, ve a abrazarlos y agradecerles. Doy por descontado que tus padres hicieron todo lo que pudieron (quizás con errores, malquerencias, confundiendo el amor con las facturas pagadas). Pero son personas que hicieron todo con muy pocas herramientas emocionales que su época les permitió tener.
El tiempo es el único recurso que no se puede refinanciar. Úsalo hoy para abrazar, perdonar y recordar, honrando un legado imperfecto que tienes la oportunidad y el deber de mejorar. ¡Que el patrimonio que dejes a tus hijos sea invaluable!
Construye tu legado con abrazos y finanzas sanas
Sé que este newsletter ha sido muy emotivo, pero no quería dejar de darle espacio al aspecto financiero (que también importa, por supuesto).
El año apenas comienza, y es momento ideal para cultivar el hábito de ahorrar. Yo te recomiendo el Ahorro Progresivo. En 2025 logré ahorrar 3100 dólares y este año me he propuesto subir la barra todavía más.
¿Soportas hacer tu propio reto? Puedes hacerlo en pesos dominicanos, dólares, por quincena, por semana, por mes, como quieras. Y tenemos un grupo en WhatsApp donde nos damos apoyo y nos motivamos a avanzar. Dale aquí: https://bit.ly/ComunidadSdlO
Si te unes, salúdame en el grupo y dime que viniste desde este post.
Te apuesto lo que sea a que, cuando te vas de viaje, no manejas al aeropuerto, te montas en el primer avión que aparece "a lo loco" para ver dónde rayos aterrizas. Claro que no. Un buen viaje requiere intención, un propósito y muchísima planificación.
Sin embargo, tratamos nuestra vida de forma muy diferente. Siempre me choca ver cuánto esfuerzo le ponemos a unas vacaciones y qué poco nos preparamos para un año nuevo.
Necesitamos ese "espíritu viajero" ahora mismo que el año nuevo se asoma. Tenemos que ver el 2026 como un destino, no simplemente como pasar otra hoja en el calendario.
Aquí te cuento cómo te sugiero que armemos ese viaje.
Primero: Hagamos escala en el 2025
Antes de despegar hacia el nuevo año, necesitamos pausar y ubicar nuestro "location" actual. Necesitamos hacer una escala. Para esto, te recomiendo dos ejercicios:
La Rueda de la Vida
Los humanos tenemos la mala costumbre de minimizar nuestras victorias y exagerar nuestras derrotas. Si evaluamos el año pasado sin una estructura que nos ayude, fácilmente caemos en el gancho de pensar: "Se me fue el año y no hice na' importante".
Por eso me encanta "La Rueda de la Vida", un ejercicio práctico que nos guía a evaluar objetivamente cómo nos fue en ocho dimensiones clave: Salud física, Salud mental, Familia y pareja, Crecimiento profesional, Espiritualidad y propósito, Relaciones personales, Finanzas personales y Diversión.
Cada dimensión recibe un puntaje. Al final, podemos ver clarito nuestras fortalezas y las áreas donde tenemos que meter mano más fuerte.
La Rueda de la Vida ayuda porque a veces somos muy tacaños para darnos nuestro propio bombo, ¡así que mira tus victorias y apláudete tú mismo! Una vez reconoces lo que hiciste bien, puedes identificar las áreas que merecen más intención en 2026.
No lo niegues, tú también has visto esas listas de "Spotify Wrapped". Son un paseo bien bacano y todo, pero ¿por qué dejar que una aplicación se lleve todo el crédito?
Vamos a hacer lo mismo con las fotos que tomamos en los últimos 12 meses.
Ve a tu celular y dale pa’trá a la galería de fotos. Tómate tu tiempo y elige entre 12 y 24 imágenes y videos que definan claramente tu 2025. Seguro que la mayoría serán recuerdos felices, pero no ignores los difíciles si te enseñaron algo y fueron importantes para ti.
Cuando termines, míralas y pregúntate:
¿Cuáles de estos momentos vale la pena repetir?
¿Cuáles pasaron por pura chepa (inercia) y cuáles creé yo intencionalmente?
Si tienes pareja, cada uno lo hace por separado y luego comparen lo que encontraron. Pregúntense uno a otro: ¿Por qué esta foto clasificó para ti? ¿Por qué fue significativa? ¿Cómo podemos integrar más de esto en nuestras vidas?
Este ejercicio abre la puerta a conversaciones muy reveladoras sobre lo que ustedes valoran como equipo. Es algo sencillo, pero súper poderoso.
Segundo: Olvida las resoluciones, empieza a visualizar
Vamos a estar claros: las resoluciones rara vez funcionan. Yo solía hacerlas, y bueno, son mejores que no hacer nada, pero la mayoría no pasan de febrero. ¿Por qué? Porque a menudo son solo producto de ilusiones vagas.
En lugar de resoluciones, esta vez hagamos un truco mental: Visualiza el 2026 como si ya hubiera pasado.
Describe un martes cualquiera en el 2026.
¿Sigues en el mismo trabajo?
¿Tu dinámica de pareja sigue igual o ha evolucionado?
¿Quién es toda esa gente sentada en tu mesa?
¿Cómo se sintieron tu cuerpo y tu mente cuando te despertaste?
¿Cuál es ese "algo" de lo que te sientes más orgulloso este año?
¿Qué viejos problemas lograste resolver por fin?
Haz todas las preguntas honestas que necesites para armar esta imagen.
Luego, haz la prueba de fuego: Lee tu descripción. Si no te emociona, si no te da esa sensación bacana en el estómago, simplemente ese no es tu verdadero destino. Rompe esa descripción y escríbela de nuevo hasta que se te ponga la piel de gallina.
¿Ves la diferencia?
Tercero: Diseña tu "Joya de la Corona" y tus 12 Diademas
Ramit Sethi tiene una filosofía provocadora: todos deberíamos tener "al menos un evento alucinante cada año". Yo a esto le llamo la Joya de la Corona.
No se trata de simplemente ir a cenar a un restaurante bonito un fin de semana. No, esto tiene que ser algo muy intencional, debe requerir planificación pesada y debe tener un profundo peso emocional. La joya de la corona debe ser el recuerdo que te llevarás a la tumba acerca de este año.
Podría ser armar esa fiesta de cumpleaños épica que nunca tuviste, terminar por fin esa maestría (o esa terapia que has pospuesto), renunciar a tu trabajo para lanzar tu negocio, o jondearte en paracaídas.
La regla es simple. Tienes que preguntarte: "Si solo lograra esta única cosa en el 2026, ¿habría valido la pena este año?". Si la respuesta es sí, ponle fecha en el calendario ahora mismo.
Para mí, mi Joya de la Corona en el 2026 es un viaje familiar a Islandia que estamos armando para agosto. Es carísimo, sí, y requiere una logística bestial para que salga bien, pero precisamente por eso es que importa.
Pero recuerda algo: Un gran año no se construye solo con un evento alucinante.
Te reto a que agarres tu calendario y lo adornes con doce Diademas. Marca un momento destacado para cada mes que sea significativo para ti.
Estas son joyas más pequeñas, más fáciles de lograr e incluso muchas son gratuitas, pero todas deben ser igual de intencionales y emocionantes.
Desconectar para conectar: Agenda una caminata mensual en el parque donde los celulares estén prohibidos, solo para que puedas escuchar el viento (o la ciudad) a tu alrededor.
Haz "Cocina en familia": Comprométanse a cocinar en casa una vez a la semana, pero no como una tarea para la doña, sino como un esfuerzo de equipo divertido y con música a to' lo que da. ¡Y que a ella no le toque el fregao!
Reconecta con tu gente: Estamos rodeados de tecnología, pero hambrientos de conexión. ¿Por qué no pones una fecha en el calendario para ver a un amigo diferente cada mes?
Pon estas cosas en tu calendario antes de que empiece el año. Deja ya de decir "¡Mayo, sorpréndeme!" y sorprende tú a todos los meses.
Deja de vivir por pura chepa
Tenemos mucho más poder e incidencia sobre el futuro de lo que creemos. Podemos moldear nuestras circunstancias si tan solo nos tomamos un tiempo para trabajar con intención y propósito.
Así que no dejes que el 2026 te pase por encima. No vivas por inercia. Vive por diseño.
Hagamos que este próximo viaje sea uno verdaderamente memorable.
Varias regalías pascuales caminaban juntas a las casas a las que les tocaba ir. Muy animadas, conversaban en el camino.
— ¿Qué creen que harán con nosotras?
— ¡Nos volveremos regalos para los niños! Ya me imagino esas caritas — sonríe la primera.
— Yo quiero que nos usen para comprar la pinta navideña. — coquetea otra mientras da una voltereta.
— Que pueda pagarles unas vacaciones.
— ¡Ojalá que me usen para tener un mejor año nuevo!
Así iban detallando sus esperanzas de llevar alegría y felicidad a los hogares.
Pronto llegaron al caserío donde serían recibidas y decidieron separarse para cumplir su misión de llevar alegría a las familias, pero acordaron reunirse luego en la calle central.
Una a una, cada regalía se despidió de las demás y fue entrando a la casa que le tocaba.
Todas tenían una mezcla de emoción y esperanza.
La primera encontró la puerta entreabierta. La sala se notaba triste, húmeda y solitaria. Por fin, desde el fondo del pasillo, una voz exclamó:
— Ah, llegó la regalía. Se va entera a pagar las tarjetas.
La segunda entró sin hacer ruido, vio las paredes descascaradas y una situación de mucha estrechez.
— Los chelitos que me traes son del prestamista que me tiene amenazao. — dijo un hombre, desalentado.
La tercera encontró a una mujer lavando ropa a mano, pues su lavadora se había dañado.
— Yo quería darme un gustico, pero tendrás que comprarme una lavadora nueva. — dijo la mujer.
Una a una, las regalías salían de las casas donde habían entrado minutos antes llenas de ilusiones.
Todas estaban tristes y llevaban bajo el brazo las encomiendas que les habían asignado. Se juntaron en la calle a compartir experiencias.
— Deudas. Vuelvo al banco a pagar tarjetas de crédito.
— A mí me toca ir al bolsillo de “Pepelo el prestamista”.
— Y yo tengo que ir a comprar una lavadora, ¡oye eso!
— ¡Qué mal, amigas! Tanto que queríamos ser un dinero feliz, pero solo llevamos un alivio pasajero.
De pronto, se dieron cuenta de que faltaba una regalía del grupo. ¿Qué le pasó?
La cuarta regalía también entró a una casa llena de precariedad y olla extrema. En todos los rincones se veían estados de cuenta, facturas pendientes de pago y actos de intimación.
Pero al entrar, una mujer la recibió con alegría.
— ¡Por fin llegaste! — dijo la mujer levantándose de un sofá remendado — . ¿Sabes? Yo debo mucho dinero, pero esta vez quiero usar el alivio que me traes de manera diferente.
La regalía se sintió intrigada.
La señora se acercó a la puerta para cerrarla. Invitó a su regalía a sentarse un rato.
Por fin, la mujer habló:
— Cada diciembre, cuando llega mi regalía de ese año, la mando entera a pagar mis deudas. Se siente bien porque puedo empezar el año sin deber tanto dinero. Pero me di cuenta de que enero me encuentra sin ni uno y desde que surge un problema, cataplúm, se lo cargo a la tarjeta y se vuelve deuda.
— Así que esta vez voy a hacer un FIDEO — dijo la señora y la regalía frunció el ceño.
— ¿Un qué? ¿Me vas a gastar comprando sopa ramen? — exclamó confundida la regalía.
— No, no. Es una estrategia que leí en Sal de la Olla. Usaré 20% del dinero para empezar un Fondo de emergencias, con 25% abriré mi primera inversión. Voy a destinar 45% a atacar mis deudas y con el 10% que sobra me compraré algún regalo o antojo. — dijo la mujer, muy convencida.
— ¡Eso es muy interesante! — exclamó la regalía genuinamente entusiasmada.
— Eso creo — agregó la mujer — , porque aunque voy a seguir teniendo deudas en enero, estaré mejor preparada para EVITAR nuevas deudas. Y si me llega alguna emergencia, tendré un dinero que me permitirá suavizar el golpe.
— ¡Y vas a invertir! ¡Ese es un paso gigantesco! — añadió la regalía totalmente eufórica.
— Sí, porque solo cuando ponga mi dinero a producir más dinero estaré realmente dando los pasos correctos para salir de la olla. — agregó la señora.
La regalía salió muy contenta y dejó a la señora con una sonrisa llena de esperanza. Pronto alcanzó a sus amigas que estaban preocupadas por ella.
— Amigas, ¡me fue muy bien! — exclamó mientras casi tropezaba con el grupo.
— ¡Cuenta! Estábamos preocupadas de que te hubiera secuestrado un atracador. — dijo una de las colegas.
— Jajaja, pues no. Me tocó una señora muy juiciosa. ¡Va a aprovechar el alivio que le traigo para encaminar mejor sus finanzas! — dijo llena de alegría mientras le explicaba cómo funciona la estrategia FIDEO.
— Fuiste la única que le tocó un destino que mira hacia el futuro. A todas nosotras nos mandaron a resolver problemas del pasado. — dijo una de ellas.
— Ay, qué mal. — dijo la regalía feliz. — Cuando entré, me dio miedo, pues se nota que ella tiene muchos problemas. Pero mi dueña tiene un plan y está puesta pa’ hacerlo funcionar. ¡Solo faltaba que yo llegara!
Y así continuaron conversando. Las primeras regalías lamentaban que sus dueños no analizaran las cosas mejor. “¡Ojalá dejaran de ser reactivos y empezaran a ser proactivos!” suspiraron en coro.
Así se fueron a cumplir sus misiones. Tres de ellas iban cabizbajas y derrotadas: solo “nivelaron deudas” que, en el fondo, saben que pronto volverán.
La regalía feliz iba convencida de que sí ayudará a su dueña a tener un verdadero “Próspero Año Nuevo”
Moraleja
Debemos ver la regalía pascual (y cualquier dinero extra que recibimos) como una oportunidad para apalancar las finanzas. La estrategia FIDEO es una forma de manejar tu situación y empezar a romper el ciclo de la deuda.
¿Y qué hago con las deudas que tendré en enero?
Debes proponerte un plan realista para pagar tus deudas poco a poco durante el año. Ponte fuerte para que esa sea tu meta y no necesites usar tu próxima regalía en deudas.
Utiliza tu regalía para tener un Próspero Año Nuevo de verdad.
¡Feliz Navidad para todos!
Texto: Darío Martínez Batlle para Sal de la Olla, SRL Ilustraciones: Carlos Vargas (@kaeiou en Instagram)
La tasa del dólar sigue en alza, y aunque las autoridades locales explican que son 'factores estacionales', la realidad es que, según la Reserva Federal, la incertidumbre global está en un punto "inusualmente alto". Donald Trump ha vuelto al poder sacudiendo el tablero económico mundial y echando a andar una "guerra comercial" con Canadá, México y China. Muchos analistas presagian una "terrible recesión", así que, como diría la abuela, "el horno no está para galleticas".
En nuestro país y desde la victoria de Trump en noviembre, el dólar ha pasado de 60.25 a 63.25 pesos, y no hay señales de que se detendrá. Y aunque la inflación es una consecuencia multifactorial, el dólar baila en todo y todos sentimos el golpe en los precios: Apuesto que estás gastando alrededor de 40% adicional en supermercado comparado con 2020.
Ahora bien, a pesar de este panorama sombrío, hay algo que debería preocuparte aún más. Y no es Trump, ni el dólar, ni los altos precios.
¿Qué tú vas a hacer?
Yo creo que la alta tasa del dólar merece preocupación, pero si esa preocupación no te mueve a la acción, solo estás perdiendo el tiempo. Sí, el dólar está carísimo y los precios por las nubes, pero ¿qué vas a hacer para contrarrestar su efecto? La dura verdad es que por más que nos quejemos, nunca vamos a modificar las políticas económicas. ¿Y si te dijera que hay cuatro tasas que importan mucho más y que SÍ puedes controlar?
1. Tasa de ingresos
Esta tasa busca determinar la variación anual de tus ingresos. Todos queremos ganar más dinero, pero rara vez nos ponemos a calcular cuánto los hemos incrementado. Y lo mejor es que no compites contra los demás, sino contigo mismo.
¿Cómo calculo mi tasa de ingresos?
Determina cuántos son tus ingresos netos anuales (incluyendo salario de Navidad, bonos, comisiones). Puedes usar años calendarios o cualquier período de doce meses (por ejemplo, de marzo 2024 a febrero 2025).
Realiza el mismo cálculo pero con el período inmediatamente anterior (por ejemplo, de marzo 2023 a febrero 2024).
Divide el período más reciente entre el más antiguo y al resultado, réstale 1.
Eso te dará un número decimal, multiplícalo por 100 para tener tu tasa de ingresos porcentual.
¿Y qué hago con eso?
Si obtienes un porcentaje negativo, bueno… es una obvia señal de preocupación. Y aunque cualquier porcentaje positivo indica mejoría, es importante compararlo contra la tasa de inflación. En República Dominicana se sitúa entre un 3 y un 5% anual, así que si tu tasa de ingresos es menor a un 5% apenas estás "empatando" con la economía. Idealmente, tu tasa de ingresos debería ser al menos el doble de la tasa de inflación del país cada año.
Ahora bien, no vayas a pensar que generar más ingresos es la solución. Si ganas más dinero pero no tienes una correcta planificación financiera solo estás echando agua en un colador. Aumenta tu tasa de ingresos, pero no descuides lo demás.
2. Tasa de gastos fijos
Se refiere a determinar cuánto de tus ingresos netos se va en gastos fijos e ineludibles, ya sean mensuales o anuales, como el alquiler, pago de deudas, la energía eléctrica, tu factura de Internet, la compra del supermercado, la prima del seguro de tu vehículo. Esas "cosas aburridas" que sostienen tu vida y que si fallas en suplir, te causan un problema mayor.
¿Cómo calculo mi tasa de gastos fijos?
Utiliza el total de ingresos netos más reciente, que hiciste antes.
Suma el monto de tus gastos fijos mensuales (promedia si son variables). Multiplica cada renglón por doce para tener tu total anual.
Considera los gastos fijos no mensuales (los que pagas una o dos veces al año), como el seguro de tu automóvil, análisis médicos, vuelta a clases, reparaciones del hogar.
Suma los montos de gastos fijos mensuales (anualizados) y los gastos fijos no mensuales.
Divide el total de gastos fijos entre tus ingresos netos anuales. Eso te dará un número decimal, multiplícalo por 100 para tener tu tasa de gastos fijos porcentual.
¿Qué hago con eso?
Este porcentaje te muestra tu capacidad de maniobra ante lo más básico de tus costos de vida. Mientras más alta sea la tasa de gastos fijos, más comprometida está tu capacidad de invertir y ahorrar. Además, a mayor tasa de gastos fijos, menor es tu gasto discrecional (como la diversión, las vacaciones, los disfrutes).
Lo ideal es que tu tasa de gastos fijos sea menor al 60%. Si no es así, reflexiona sobre cómo vas a lograr llevarla ahí (sea reduciendo gastos fijos o aumentando tus ingresos netos).
3. Tasa de deuda
Esta tasa enfoca cuánto del ingreso neto anual estás destinando a pagar deudas. Adquirir bienes con financiamiento no es un pecado, pero es importante calcular cuánto de nuestros ingresos se destina a honrar los compromisos crediticios.
¿Cómo calculo mi tasa de deuda?
Es bastante similar a la tasa de gastos fijos, pero solo considerando las deudas vigentes, como préstamos personales, hipotecarios o vehiculares. También debes considerar deuda de tarjeta de crédito si vienes arrastrando financiamiento.
Al sumar tus compromisos de deudas, divídelos entre tus ingresos netos.
Esta tasa puede calcularse con valores mensuales.
¿Qué hago con eso?
Las deudas duelen porque es dinero que se va de tu cuenta "sin producir nada a cambio". Lo que compraste con el dinero prestado ya lo tienes, así que pagar la deuda es fastidioso, pero es lo que te toca. Procura que tu tasa de deuda nunca supere el 30% de tus ingresos netos.
4. Tasa de independencia financiera
La mayoría no ahorra ni invierte regularmente, y eso es una tragedia que debes evitar. La tasa de independencia mide qué porcentaje de tus gastos fijos anuales puedes cubrir con la rentabilidad de tus inversiones.
Imagínate vivir solo de los intereses de tus inversiones. Esa es la verdadera clave para salir de la olla y alcanzar la libertad financiera. ¿El secreto? Aumentar tu tasa de independencia con paciencia y consistencia. Y mientras más temprano empieces, mejor será.
¿Cómo calculo mi tasa de independencia?
Suma tus gastos fijos anuales (ya lo has calculado).
Suma los ingresos pasivos que hayas tenido en el mismo período (intereses, dividendos, ganancias de inversiones).
Divide los ingresos pasivos entre tus gastos fijos. Multiplica el resultado por 100 para obtener el porcentaje.
¿Qué hago con eso?
El resultado será pequeño (o cero) para muchos, y sí, es un duro golpe de realidad. Pero ahora sabes dónde estás y qué debes hacer: trabajar para que ese porcentaje crezca cada año. ¿Fácil? No. ¿Vale la pena? Absolutamente.
Probablemente estás sumido en deudas, con una situación muy comprometida, con ingresos limitados que cada vez riden menos para vivir. Es terrible sentirse así (¡lo sé por experiencia!), pero si adquieres disciplina y enfoque, con paciencia podrás aumentar tu porcentaje poco a poco, y tu vida mejorará mucho antes de llegar al 100%.
5. (La ñapa) Tasa de crecimiento personal
Esta es la métrica más importante de todas, pues refleja cómo mejoras con el tiempo en distintos aspectos: profesional, académico, laboral, espiritual, financiero y físico.
Vivimos en una eterna inercia y por eso no cuestionamos nada. Nos rendimos al primer fracaso fácilmente. Pero yo creo que cuestionar encierra el inmenso poder de cambiar, de mejorar, de avanzar.
No hay un método único para medir esta tasa; cada quien debe definir su propia forma de evaluar su progreso. Una herramienta útil para esto es La Rueda de la Vida, sobre la cual escribí en esta entrada.
Para cerrar
La tasa del dólar no es más importante que tus finanzas personales y tu crecimiento profesional y académico. Como dije, es normal que te preocupes por los precios, pero si lo dejas solo en eso, no vas a mejorar ni tu preparación ni tu bolsillo. ¿Estás creciendo o apenas sobreviviendo? ¡Es momento de actuar! Estas tasas que te he presentado hoy son herramientas básicas y fáciles de calcular, para que empieces a organizarte hoy mismo.
Si quieres dar el siguiente paso, agenda una llamada gratuita conmigo para orientarte en cómo puedes mejorar tu situación.
Si en el pasado has intentado ahorrar pero no logras hacerlo un hábito, probablemente te esté faltando un poco de estrategia. Hay que admitirlo: ahorrar, especialmente en nuestra situación tan comprometida, no es nada fácil. ¿Cómo pedirle a alguien que apenas llega a fin de mes que a partir de ahora separe 11,500 pesos todos los meses para en un año juntar 138 mil pesos? ¡Para la mayoría de las personas eso es simplemente imposible!
Pero ¿qué tal si le dices a esa misma persona que empiece ahorrando 100 pesos, y que cada jueves ahorre la suma anterior más 100 pesos adicionales? Ahí de repente la cosa se vuelve más posible. Y de eso se trata el Ahorro Progresivo. Esta vieja estrategia consiste en fomentar el hábito del ahorro empezando con sumas pequeñas que van aumentando a medida que avanzas en el reto.
He creado una plantilla gratuita en saldelaolla.com/ap para que puedas diseñar el plan de Ahorro Progresivo a tu medida. Puedes elegir entre ahorras mensualmente, quincenalmente y (mi favorito) todas las semanas.
Si empiezas el año ahorrando 100 pesos y cada semana subsiguiente aumentas tu ahorro en 100 pesos más, ¿cuánto acumularías a fin del año? ¡La nada desdeñable cifra de 137,800 pesos! O si prefieres dólares, si arrancas la primera semana ahorrando dos dólares e incrementando el monto cada semana, ¡terminarás con 2,756 dólares!
La belleza del reto de 52 semanas es que es suficientemente frecuente como para vayas acostumbrándote a que "los viernes me toca ahorrar". Y como te pasarás la mitad del año "ahorrando poco", eso te dará tiempo de recalibrar tu cerebro y adaptar tus hábitos para no perder tu reto y acomodar tus prioridades para hacer del ahorro algo natural.
El reto de las 24 quincenas
¿Prefieres las quincenas? Muy bien: Si empiezas ahorrando 10 dólares y cada quincena ahorras 10 dólares más, ¿sabes cuánto tendrías al cabo de un año? ¡Tres mil dólares! Esta frecuencia es ideal si recibes pagos quincenalmente y quieres aprovechar el día en que cobras para separar tu ahorro inmediatamente. De esa manera te vas acostumbrando a que "el día de pago es el día del ahorro".
El reto del ahorro mensual
Si empiezas con 2000 pesos en enero, llegarías al próximo enero con 156 mil pesos a tu favor. Esta es mi configuración menos favorita, porque las ocasiones de ahorro están demasiado espaciadas, pero hay personas que reciben dinero en esa frecuencia. Lo importante es que haya un compromiso personal para hacer que esta frecuencia sea realista.
¿Cuál harás tú?
Para ayudarte a visualizar tu propio plan de Ahorro Progresivo, he creado una plantilla gratuita en la que podrás introducir los parámetros que prefieras y recibir en pantalla (y opcionalmente en tu correo electrónico) tu plan de Ahorro Progresivo completo con fechas, montos a ahorrar y total acumulado en cada escalón de tu plan.
¿No es hora de que hagas un reto que te deje un buen dinero, en vez de estar bailando y haciendo morisquetas gratis en TikTok o Instagram? Pues el reto del Ahorro Progresivo es una excelente idea. ¡Compite contra tu mente y tus "hábitos gastadores" durante un año completo y demuéstrate que puedes ahorrar!
Si no quieres hacerlo solo, convierte el Ahorro Progresivo en un reto familiar o con compañeros de trabajo. Y si prefieres, te invito a unirte a la Comunidad de Sal de la Olla en Whatsapp donde además de compartir el Ahorro Progresivo, tenemos conversaciones sobre inversiones, manejo de deudas y finanzas personales en general. Este grupo es gratuito y solo pedimos que quienes entren se manejen con respeto y prudencia con los demás. Si te gusta la idea, sigue este enlace: Comunidad Sal de la Olla.
En la República Dominicana, estos días predecembrinos llenan de expectativas a miles de trabajadores asalariados que cuentan cuánto falta para recibir el “doble sueldo” o “salario de navidad”. Este dinero, amparado por los artículos 219-222 del Código de Trabajo, es un alivio financiero que llega libre de impuestos, justo a tiempo para los gastos de la temporada. Para muchos, diciembre es el único mes del año en que reciben un ingreso extra, lo que convierte la “regalía pascual” en una oportunidad excepcional para mejorar su situación financiera.
Diversos estudios revelan que cada año la mayoría de las personas destina gran parte de este ingreso a pagar deudas. Aunque eso es un ejercicio responsable, si tienes que usar tu regalía cada diciembre para cubrir compromisos financieros, es algo que debería moverte a preocupación. Muy probablemente, te esté faltando una planificación financiera sólida que te permita disfrutar ese “dinero feliz” en motivos realmente felices, sin atender deudas. Si eres de las personas que cada año está “tapando hoyos” con el dinero del Doble Sueldo, te invito a frenar un poco y pensar en cómo salir del vicioso ciclo de la deuda.
Nota al margen: El pasado 20 de noviembre participé en el programa "Sí a la Vida" que conduce Raquel Cabrera a través de eXtra86.net. Allí tuve la oportunidad de hablar del contenido de esta entrada, por si prefieres un formato audiovisual, aquí está:
Tres amigos
Imaginemos a tres amigos, Hermenegildo, Plutarco y Belarminio, quienes ganan el mismo salario (65 mil antes de impuestos, 60 mil pesos netos) y que casualmente los tres arrastran una deuda de 100,000 pesos en tarjetas de crédito. Como muchos, ellos esperan ansiosos la llegada del salario de Navidad pero no todos tienen los mismos planes para aliviar su situación.
Cuando “el Doble” finalmente cae, la oficina se vuelve un jolgorio, la gente anda sonriente, los abrazos abundan y hasta los grinchuelos de siempre tararean el “yingobel”. Nuestros amigos reciben la primera quincena de diciembre y el salario navideño (30,000 y 65,000 respectivamente). Alrededor de un té de jengibre que alguien llevó para compartir, Hermenegildo, Plutarco y Belarminio debaten qué harán con su dinero.
El plan de Hermenegildo: “¡Fieta y fieta!”
El primero de los amigos dice sin ningún rubor que el doble sueldo es pa' gozar, y que él trabaja muy duro todo el año: “Eso' cualto' son pa’ bebérmelo, pa yo hace’ coro, comprar ropa pa’ la cena del 24 y el 31, y darme un viajecito con la familia, porque yo me lo merezco”.
El plan de Plutarco: Empezar el año sin deudas
De su lado, Plutarco se siente tentado a usar todo su dinero (95,000) para “salir de la deuda” en un afán de alta responsabilidad fiscal. Entiende que es mejor arrancar el año nuevo sin cadenas, aunque se quede sin dinero para hacer frente a las malas pasadas que la vida suele darle a todo el mundo. “Quiero tener esa sensación de libertad, de no deberle ni un chele a nadie”, dice. Plutarco está acostumbrado a que "el doble se usa pa' nivelarse" y entiende que es normal vivir con deudas, para pagarlas "cuando entre una brisita".
El enfoque de Belarminio: Usar el FIDEO
En cambio, Belarminio seguirá un plan llamado “FIDEO” (Fondo de emergencia, Inversión, Deuda y Ocio), distribuyendo su regalía en proporciones que le permitirán prevenir nuevas deudas y comenzar a invertir. Cada componente es indispensable, pero los porcentajes pueden variar. Belarminio ha decidido distribuir su salario navideño de la manera siguiente:
20% irá a un Fondo de emergencia, que servirá como respaldo para enfrentar posibles imprevistos sin necesidad de endeudarse con la tarjeta de crédito.
30% lo usará para iniciar una Inversión que generará intereses y contribuirá a su futuro financiero. “aunque sea poco, necesito empezar a invertir, y ahora es el momento”, dice.
40% para atacar la Deuda de la tarjeta, permitiendo que la carga de intereses se reduzca progresivamente, aunque no la pueda eliminar ahora mismo. Además, está preparado para continuar bajando su deuda hasta vencerla.
10% para Ocio, entretenimiento y pequeños regalos, con lo que podrá disfrutar de la temporada sin caer en excesos.
La manera en la que Belarminio defiende su estrategia tiene que ver con el pasado. “Llevo muchos años siguiendo el mismo plan que Plutarco, y antes me lo gozaba todo como Hermenegildo”, dice. “Pero esa felicidad se termina desde que aparece un gasto inesperado y tengo que volver a endeudarme para solucionarlo”.
Él reconoce que hacer el FIDEO lo obligará a continuar pagando su deuda de tarjeta de crédito por varios meses adicionales. “Pero yo hice las paces con mi situación, yo no llegué a deber ese dineral en un fin de semana, por eso prefiero asumir mi deuda, entenderla, y tener un plan realista para eliminarla sin quedarme sin ni uno” explica. “Necesito romper el ciclo de la deuda, y este plan me dará un pequeño pero importante margen de rejuego que voy a esforzarme en incrementar”, agrega. “Además, ya no seré un simple empleado, también seré inversionista, y nadie se hizo rico sin aprender a invertir su dinero con paciencia y consistencia”, sentencia convencido.
Hermenegildo no ha escuchado nada, está distraído buscando un playlist de Cima Sabor Navideño en Spotify para ambientar la oficina. Pero Plutarco está en silencio. Lo que acaba de escuchar lo deja pensativo, algo en su interior le dice que tiene sentido el plan de Belarminio, pero él aún confía totalmente en que su estrategia es mejor.
¿Cuál estrategia dará mejor resultado?
De Hermenegildo probablemente no hay mucho qué decir. Cuando una persona arrastra un fardo y no aprovecha los alivios que recibe, continuará empeorando irremediablemente. Pero si Belarminio y Plutarco llevan a cabo sus planes como los han pensado, ¿cuál de los dos llegará al próximo diciembre en una mejor posición financiera?
Si yo apostara, apostaría a Belarminio. Es cierto que los primeros días de enero serán de euforia para Plutarco (porque indudablemente se siente muy bien saldar una deuda importante), pero no pasará mucho tiempo antes de que la poca capacidad de maniobra vuelva a pesar en sus finanzas.
Belarminio, por su parte, ha tomado su situación con más conciencia: Sabe que tiene una deuda y que debe pagarla. Pero en lugar de destinar todo su dinero a la fugaz ilusión de “saldé mi deuda”, ha hecho un plan para agenciarse un colchón que lo ayude con los imprevistos y ha puesto dinero a producir más dinero. Al evitar nueva deuda (usando sabiamente y reponiendo el fondo de emergencias) Belarminio está mejor posicionado para llegar al próximo doble sueldo sin compromisos pendientes.
El poder de un Fondo de emergencias
Tener un fondo de emergencia es esencial para evitar ciclos de deuda. Si bien este fondo no elimina los compromisos, sí previene que las futuras sorpresas financieras obliguen a recurrir a créditos o préstamos. Comúnmente se dice que un fondo de emergencias debe abarcar entre tres y seis meses de gastos, pero para llegar a esa meta hay que empezar aunque sea con una pequeña cantidad que incrementaremos mensualmente. Este colchón aporta tranquilidad y seguridad para enfrentar problemas inesperados. Belarminio está comprando paz.
Es necesario recordar que este fondo solo debe usarse para emergencias verdaderas, como una avería del automóvil o gastos médicos urgentes. Otros gastos, como cenas o actividades recreativas, no califican como emergencias y deben planificarse por separado. Si respetas esa frontera, estarás bien.
La importancia de la Inversión
Además de reducir las deudas, invertir parte del doble sueldo es una estrategia poderosa para mejorar la situación financiera a largo plazo. Invertir no es solo para quienes ya tienen dinero; al contrario, es una de las mejores formas de construir riqueza. Las claves para una inversión exitosa son la paciencia y la constancia. Con el tiempo, las inversiones generan intereses que pueden acumularse y, a largo plazo, convertirse en una fuente de ingresos pasivos. Para salir de la olla es imprescindible aprender a invertir su dinero, aunque empieces con poco.
Una inversión mensual constante puede transformar tu situación financiera, porque con el tiempo, tus inversiones aprovecharán el poder del interés compuesto, que hace que el dinero crezca de manera exponencial.
Atacar las Deudas con inteligencia
Aunque es tentador usar el doble sueldo para saldar todas las deudas, un enfoque más sostenible consiste en reducirlas gradualmente. Además de hacer un pago de 40% ahora, Belarminio se ha comprometido a abonar una cantidad fija adicional a sus consumos mensuales a la tarjeta de crédito, asegurando que pagará la deuda sin depender del próximo salario navideño. Es decir, si en el mes Belarminio acumula consumos por 23,000 pesos, se obligará a abonarle, por ejemplo, 30,000. De esta forma, aunque probablemente tarde más tiempo y todavía pague intereses, estará eliminando su deuda de una vez y para siempre.
En muchos casos, penosamente la deuda es inevitable, pero no tiene que ser eterna. ¡No es sano vivir siempre con deudas! Al planificar pagos constantes, se puede reducir el compromiso mientras se mantiene un flujo de efectivo suficiente para cubrir gastos esenciales y contribuir a metas financieras más grandes.
Cuando decidas atacar tus deudas, necesitarás un plan realista. Existen varias maneras de eliminar tus deudas. Todas requieren sacrificio y compromiso, elegir un plan puede ser determinante para tu paz en el futuro cercano. La Bola de nieve empieza con la deuda con el balance más pequeño y es ideal para generar confianza y lograr una victoria temprana. La Avalancha se enfoca en eliminar las deudas más caras primero y es mucho más beneficiosa en términos de costos, pues terminas pagando menos intereses. Además, hay una metodología que yo llamo "la emocional" y que consiste en enfocarte en las deudas que más molestia te producen, quizás porque conllevan factores de cercanía, como cuando le debes dinero a tu madre, lo cual según todos los estudios es mucho peor que deberle a un banco.
Plutarco, en su afán de eliminar su deuda, se desprenderá de todo su dinero sin disfrutar la temporada navideña. La ilusión de “empezar limpio el nuevo año” le ha impedido disponer un poco de su merecida regalía pascual para darse un gusto o hacer un regalo. Belarminio, en cambio, fue intencional y definió un monto para usarlo en regalos, entretenimiento y placer. Puede que no sea mucho, pero él empezará el año con una mejor sonrisa.
¿Qué harás tú?
Cada quien usará su doble sueldo como mejor le plazca. La vida está llena de Hermenegildos, que ante la menor oportunidad de disfrute, se entregan al bacanal sin pensar en nada. Hay menos Plutarcos, pero sospecho que si eres uno de ellos, deberías considerar hacer como Belarminio. Puedes adaptar los porcentajes según tus prioridades, pero no debes dejar de lado ninguna de las partidas (Fondo de emergencia, Inversión, Deuda y Ocio). Esta estrategia es efectiva para hacer que el dinero trabaje para ti en el presente y en el futuro.