Varias regalías pascuales caminaban juntas a las casas a las que les tocaba ir. Muy animadas, conversaban en el camino.
— ¿Qué creen que harán con nosotras?
— ¡Nos volveremos regalos para los niños! Ya me imagino esas caritas — sonríe la primera.
— Yo quiero que nos usen para comprar la pinta navideña. — coquetea otra mientras da una voltereta.
— Que pueda pagarles unas vacaciones.
— ¡Ojalá que me usen para tener un mejor año nuevo!
Así iban detallando sus esperanzas de llevar alegría y felicidad a los hogares.
Pronto llegaron al caserío donde serían recibidas y decidieron separarse para cumplir su misión de llevar alegría a las familias, pero acordaron reunirse luego en la calle central.
Una a una, cada regalía se despidió de las demás y fue entrando a la casa que le tocaba.
Todas tenían una mezcla de emoción y esperanza.
La primera encontró la puerta entreabierta. La sala se notaba triste, húmeda y solitaria. Por fin, desde el fondo del pasillo, una voz exclamó:
— Ah, llegó la regalía. Se va entera a pagar las tarjetas.
La segunda entró sin hacer ruido, vio las paredes descascaradas y una situación de mucha estrechez.
— Los chelitos que me traes son del prestamista que me tiene amenazao. — dijo un hombre, desalentado.
La tercera encontró a una mujer lavando ropa a mano, pues su lavadora se había dañado.
— Yo quería darme un gustico, pero tendrás que comprarme una lavadora nueva. — dijo la mujer.
Una a una, las regalías salían de las casas donde habían entrado minutos antes llenas de ilusiones.
Todas estaban tristes y llevaban bajo el brazo las encomiendas que les habían asignado. Se juntaron en la calle a compartir experiencias.
— Deudas. Vuelvo al banco a pagar tarjetas de crédito.
— A mí me toca ir al bolsillo de “Pepelo el prestamista”.
— Y yo tengo que ir a comprar una lavadora, ¡oye eso!
— ¡Qué mal, amigas! Tanto que queríamos ser un dinero feliz, pero solo llevamos un alivio pasajero.
De pronto, se dieron cuenta de que faltaba una regalía del grupo. ¿Qué le pasó?
La cuarta regalía también entró a una casa llena de precariedad y olla extrema. En todos los rincones se veían estados de cuenta, facturas pendientes de pago y actos de intimación.
Pero al entrar, una mujer la recibió con alegría.
— ¡Por fin llegaste! — dijo la mujer levantándose de un sofá remendado — . ¿Sabes? Yo debo mucho dinero, pero esta vez quiero usar el alivio que me traes de manera diferente.
La regalía se sintió intrigada.
La señora se acercó a la puerta para cerrarla. Invitó a su regalía a sentarse un rato.
Por fin, la mujer habló:
— Cada diciembre, cuando llega mi regalía de ese año, la mando entera a pagar mis deudas. Se siente bien porque puedo empezar el año sin deber tanto dinero. Pero me di cuenta de que enero me encuentra sin ni uno y desde que surge un problema, cataplúm, se lo cargo a la tarjeta y se vuelve deuda.
— Así que esta vez voy a hacer un FIDEO — dijo la señora y la regalía frunció el ceño.
— ¿Un qué? ¿Me vas a gastar comprando sopa ramen? — exclamó confundida la regalía.
— No, no. Es una estrategia que leí en Sal de la Olla. Usaré 20% del dinero para empezar un Fondo de emergencias, con 25% abriré mi primera inversión. Voy a destinar 45% a atacar mis deudas y con el 10% que sobra me compraré algún regalo o antojo. — dijo la mujer, muy convencida.
— ¡Eso es muy interesante! — exclamó la regalía genuinamente entusiasmada.
— Eso creo — agregó la mujer — , porque aunque voy a seguir teniendo deudas en enero, estaré mejor preparada para EVITAR nuevas deudas. Y si me llega alguna emergencia, tendré un dinero que me permitirá suavizar el golpe.
— ¡Y vas a invertir! ¡Ese es un paso gigantesco! — añadió la regalía totalmente eufórica.
— Sí, porque solo cuando ponga mi dinero a producir más dinero estaré realmente dando los pasos correctos para salir de la olla. — agregó la señora.
La regalía salió muy contenta y dejó a la señora con una sonrisa llena de esperanza. Pronto alcanzó a sus amigas que estaban preocupadas por ella.
— Amigas, ¡me fue muy bien! — exclamó mientras casi tropezaba con el grupo.
— ¡Cuenta! Estábamos preocupadas de que te hubiera secuestrado un atracador. — dijo una de las colegas.
— Jajaja, pues no. Me tocó una señora muy juiciosa. ¡Va a aprovechar el alivio que le traigo para encaminar mejor sus finanzas! — dijo llena de alegría mientras le explicaba cómo funciona la estrategia FIDEO.
— Fuiste la única que le tocó un destino que mira hacia el futuro. A todas nosotras nos mandaron a resolver problemas del pasado. — dijo una de ellas.
— Ay, qué mal. — dijo la regalía feliz. — Cuando entré, me dio miedo, pues se nota que ella tiene muchos problemas. Pero mi dueña tiene un plan y está puesta pa’ hacerlo funcionar. ¡Solo faltaba que yo llegara!
Y así continuaron conversando. Las primeras regalías lamentaban que sus dueños no analizaran las cosas mejor. “¡Ojalá dejaran de ser reactivos y empezaran a ser proactivos!” suspiraron en coro.
Así se fueron a cumplir sus misiones. Tres de ellas iban cabizbajas y derrotadas: solo “nivelaron deudas” que, en el fondo, saben que pronto volverán.
La regalía feliz iba convencida de que sí ayudará a su dueña a tener un verdadero “Próspero Año Nuevo”
Moraleja
Debemos ver la regalía pascual (y cualquier dinero extra que recibimos) como una oportunidad para apalancar las finanzas. La estrategia FIDEO es una forma de manejar tu situación y empezar a romper el ciclo de la deuda.
¿Y qué hago con las deudas que tendré en enero?
Debes proponerte un plan realista para pagar tus deudas poco a poco durante el año. Ponte fuerte para que esa sea tu meta y no necesites usar tu próxima regalía en deudas.
Utiliza tu regalía para tener un Próspero Año Nuevo de verdad.
¡Feliz Navidad para todos!
Texto: Darío Martínez Batlle para Sal de la Olla, SRL Ilustraciones: Carlos Vargas (@kaeiou en Instagram)
En la República Dominicana, estos días predecembrinos llenan de expectativas a miles de trabajadores asalariados que cuentan cuánto falta para recibir el “doble sueldo” o “salario de navidad”. Este dinero, amparado por los artículos 219-222 del Código de Trabajo, es un alivio financiero que llega libre de impuestos, justo a tiempo para los gastos de la temporada. Para muchos, diciembre es el único mes del año en que reciben un ingreso extra, lo que convierte la “regalía pascual” en una oportunidad excepcional para mejorar su situación financiera.
Diversos estudios revelan que cada año la mayoría de las personas destina gran parte de este ingreso a pagar deudas. Aunque eso es un ejercicio responsable, si tienes que usar tu regalía cada diciembre para cubrir compromisos financieros, es algo que debería moverte a preocupación. Muy probablemente, te esté faltando una planificación financiera sólida que te permita disfrutar ese “dinero feliz” en motivos realmente felices, sin atender deudas. Si eres de las personas que cada año está “tapando hoyos” con el dinero del Doble Sueldo, te invito a frenar un poco y pensar en cómo salir del vicioso ciclo de la deuda.
Nota al margen: El pasado 20 de noviembre participé en el programa "Sí a la Vida" que conduce Raquel Cabrera a través de eXtra86.net. Allí tuve la oportunidad de hablar del contenido de esta entrada, por si prefieres un formato audiovisual, aquí está:
Tres amigos
Imaginemos a tres amigos, Hermenegildo, Plutarco y Belarminio, quienes ganan el mismo salario (65 mil antes de impuestos, 60 mil pesos netos) y que casualmente los tres arrastran una deuda de 100,000 pesos en tarjetas de crédito. Como muchos, ellos esperan ansiosos la llegada del salario de Navidad pero no todos tienen los mismos planes para aliviar su situación.
Cuando “el Doble” finalmente cae, la oficina se vuelve un jolgorio, la gente anda sonriente, los abrazos abundan y hasta los grinchuelos de siempre tararean el “yingobel”. Nuestros amigos reciben la primera quincena de diciembre y el salario navideño (30,000 y 65,000 respectivamente). Alrededor de un té de jengibre que alguien llevó para compartir, Hermenegildo, Plutarco y Belarminio debaten qué harán con su dinero.
El plan de Hermenegildo: “¡Fieta y fieta!”
El primero de los amigos dice sin ningún rubor que el doble sueldo es pa' gozar, y que él trabaja muy duro todo el año: “Eso' cualto' son pa’ bebérmelo, pa yo hace’ coro, comprar ropa pa’ la cena del 24 y el 31, y darme un viajecito con la familia, porque yo me lo merezco”.
El plan de Plutarco: Empezar el año sin deudas
De su lado, Plutarco se siente tentado a usar todo su dinero (95,000) para “salir de la deuda” en un afán de alta responsabilidad fiscal. Entiende que es mejor arrancar el año nuevo sin cadenas, aunque se quede sin dinero para hacer frente a las malas pasadas que la vida suele darle a todo el mundo. “Quiero tener esa sensación de libertad, de no deberle ni un chele a nadie”, dice. Plutarco está acostumbrado a que "el doble se usa pa' nivelarse" y entiende que es normal vivir con deudas, para pagarlas "cuando entre una brisita".
El enfoque de Belarminio: Usar el FIDEO
En cambio, Belarminio seguirá un plan llamado “FIDEO” (Fondo de emergencia, Inversión, Deuda y Ocio), distribuyendo su regalía en proporciones que le permitirán prevenir nuevas deudas y comenzar a invertir. Cada componente es indispensable, pero los porcentajes pueden variar. Belarminio ha decidido distribuir su salario navideño de la manera siguiente:
20% irá a un Fondo de emergencia, que servirá como respaldo para enfrentar posibles imprevistos sin necesidad de endeudarse con la tarjeta de crédito.
30% lo usará para iniciar una Inversión que generará intereses y contribuirá a su futuro financiero. “aunque sea poco, necesito empezar a invertir, y ahora es el momento”, dice.
40% para atacar la Deuda de la tarjeta, permitiendo que la carga de intereses se reduzca progresivamente, aunque no la pueda eliminar ahora mismo. Además, está preparado para continuar bajando su deuda hasta vencerla.
10% para Ocio, entretenimiento y pequeños regalos, con lo que podrá disfrutar de la temporada sin caer en excesos.
La manera en la que Belarminio defiende su estrategia tiene que ver con el pasado. “Llevo muchos años siguiendo el mismo plan que Plutarco, y antes me lo gozaba todo como Hermenegildo”, dice. “Pero esa felicidad se termina desde que aparece un gasto inesperado y tengo que volver a endeudarme para solucionarlo”.
Él reconoce que hacer el FIDEO lo obligará a continuar pagando su deuda de tarjeta de crédito por varios meses adicionales. “Pero yo hice las paces con mi situación, yo no llegué a deber ese dineral en un fin de semana, por eso prefiero asumir mi deuda, entenderla, y tener un plan realista para eliminarla sin quedarme sin ni uno” explica. “Necesito romper el ciclo de la deuda, y este plan me dará un pequeño pero importante margen de rejuego que voy a esforzarme en incrementar”, agrega. “Además, ya no seré un simple empleado, también seré inversionista, y nadie se hizo rico sin aprender a invertir su dinero con paciencia y consistencia”, sentencia convencido.
Hermenegildo no ha escuchado nada, está distraído buscando un playlist de Cima Sabor Navideño en Spotify para ambientar la oficina. Pero Plutarco está en silencio. Lo que acaba de escuchar lo deja pensativo, algo en su interior le dice que tiene sentido el plan de Belarminio, pero él aún confía totalmente en que su estrategia es mejor.
¿Cuál estrategia dará mejor resultado?
De Hermenegildo probablemente no hay mucho qué decir. Cuando una persona arrastra un fardo y no aprovecha los alivios que recibe, continuará empeorando irremediablemente. Pero si Belarminio y Plutarco llevan a cabo sus planes como los han pensado, ¿cuál de los dos llegará al próximo diciembre en una mejor posición financiera?
Si yo apostara, apostaría a Belarminio. Es cierto que los primeros días de enero serán de euforia para Plutarco (porque indudablemente se siente muy bien saldar una deuda importante), pero no pasará mucho tiempo antes de que la poca capacidad de maniobra vuelva a pesar en sus finanzas.
Belarminio, por su parte, ha tomado su situación con más conciencia: Sabe que tiene una deuda y que debe pagarla. Pero en lugar de destinar todo su dinero a la fugaz ilusión de “saldé mi deuda”, ha hecho un plan para agenciarse un colchón que lo ayude con los imprevistos y ha puesto dinero a producir más dinero. Al evitar nueva deuda (usando sabiamente y reponiendo el fondo de emergencias) Belarminio está mejor posicionado para llegar al próximo doble sueldo sin compromisos pendientes.
El poder de un Fondo de emergencias
Tener un fondo de emergencia es esencial para evitar ciclos de deuda. Si bien este fondo no elimina los compromisos, sí previene que las futuras sorpresas financieras obliguen a recurrir a créditos o préstamos. Comúnmente se dice que un fondo de emergencias debe abarcar entre tres y seis meses de gastos, pero para llegar a esa meta hay que empezar aunque sea con una pequeña cantidad que incrementaremos mensualmente. Este colchón aporta tranquilidad y seguridad para enfrentar problemas inesperados. Belarminio está comprando paz.
Es necesario recordar que este fondo solo debe usarse para emergencias verdaderas, como una avería del automóvil o gastos médicos urgentes. Otros gastos, como cenas o actividades recreativas, no califican como emergencias y deben planificarse por separado. Si respetas esa frontera, estarás bien.
La importancia de la Inversión
Además de reducir las deudas, invertir parte del doble sueldo es una estrategia poderosa para mejorar la situación financiera a largo plazo. Invertir no es solo para quienes ya tienen dinero; al contrario, es una de las mejores formas de construir riqueza. Las claves para una inversión exitosa son la paciencia y la constancia. Con el tiempo, las inversiones generan intereses que pueden acumularse y, a largo plazo, convertirse en una fuente de ingresos pasivos. Para salir de la olla es imprescindible aprender a invertir su dinero, aunque empieces con poco.
Una inversión mensual constante puede transformar tu situación financiera, porque con el tiempo, tus inversiones aprovecharán el poder del interés compuesto, que hace que el dinero crezca de manera exponencial.
Atacar las Deudas con inteligencia
Aunque es tentador usar el doble sueldo para saldar todas las deudas, un enfoque más sostenible consiste en reducirlas gradualmente. Además de hacer un pago de 40% ahora, Belarminio se ha comprometido a abonar una cantidad fija adicional a sus consumos mensuales a la tarjeta de crédito, asegurando que pagará la deuda sin depender del próximo salario navideño. Es decir, si en el mes Belarminio acumula consumos por 23,000 pesos, se obligará a abonarle, por ejemplo, 30,000. De esta forma, aunque probablemente tarde más tiempo y todavía pague intereses, estará eliminando su deuda de una vez y para siempre.
En muchos casos, penosamente la deuda es inevitable, pero no tiene que ser eterna. ¡No es sano vivir siempre con deudas! Al planificar pagos constantes, se puede reducir el compromiso mientras se mantiene un flujo de efectivo suficiente para cubrir gastos esenciales y contribuir a metas financieras más grandes.
Cuando decidas atacar tus deudas, necesitarás un plan realista. Existen varias maneras de eliminar tus deudas. Todas requieren sacrificio y compromiso, elegir un plan puede ser determinante para tu paz en el futuro cercano. La Bola de nieve empieza con la deuda con el balance más pequeño y es ideal para generar confianza y lograr una victoria temprana. La Avalancha se enfoca en eliminar las deudas más caras primero y es mucho más beneficiosa en términos de costos, pues terminas pagando menos intereses. Además, hay una metodología que yo llamo "la emocional" y que consiste en enfocarte en las deudas que más molestia te producen, quizás porque conllevan factores de cercanía, como cuando le debes dinero a tu madre, lo cual según todos los estudios es mucho peor que deberle a un banco.
Plutarco, en su afán de eliminar su deuda, se desprenderá de todo su dinero sin disfrutar la temporada navideña. La ilusión de “empezar limpio el nuevo año” le ha impedido disponer un poco de su merecida regalía pascual para darse un gusto o hacer un regalo. Belarminio, en cambio, fue intencional y definió un monto para usarlo en regalos, entretenimiento y placer. Puede que no sea mucho, pero él empezará el año con una mejor sonrisa.
¿Qué harás tú?
Cada quien usará su doble sueldo como mejor le plazca. La vida está llena de Hermenegildos, que ante la menor oportunidad de disfrute, se entregan al bacanal sin pensar en nada. Hay menos Plutarcos, pero sospecho que si eres uno de ellos, deberías considerar hacer como Belarminio. Puedes adaptar los porcentajes según tus prioridades, pero no debes dejar de lado ninguna de las partidas (Fondo de emergencia, Inversión, Deuda y Ocio). Esta estrategia es efectiva para hacer que el dinero trabaje para ti en el presente y en el futuro.
Las tarjetas de crédito son tan universales hoy en día que es fácil olvidar que no todos sabemos utilizarlas correctamente, y menos aún usarlas a nuestro favor. La definición más simple de "tarjeta de crédito" implica confianza: los bancos, casi literalmente, nos dicen "Yo creo que tú eres capaz de comprar cosas y pagar luego todo lo que hayas consumido".
Lamentablemente, con frecuencia vemos personas que utilizan su tarjeta de crédito de espaldas a esta confianza. Esta entrada propone un cambio de mentalidad en el uso de este medio de pago tan beneficioso y a la vez riesgoso.
Julia y Miguel: Dos filosofías de crédito
Conoce a Miguel y Julia, ambos de 21 años, novios que se conocieron en la universidad. Miguel consiguió su primer empleo hace un año y Julia empezó a trabajar diez meses atrás. Ambos acaban de recibir su primera tarjeta de crédito, cada una con un límite de 1500 dólares.
Con el tiempo, ambos han utilizado sus tarjetas con frecuencia. Cada mes, toman parte de su salario y pagan los balances consumidos. Ninguno ha pagado intereses por concepto de financiamiento ni se han atrasado en sus pagos al banco.
Sin embargo, si viéramos sus piernas, Miguel ahora arrastra cadenas y grilletes mientras que Julia puede caminar sin dificultad. ¿Qué ha pasado?
Dos enfoques divergentes
Julia y Miguel representan dos filosofías esencialmente divergentes sobre el manejo del crédito:
Miguel ha empezado a ver su tarjeta de crédito como dinero extra. "Ahora tengo mi salario y además puedo comprar con el dinero del banco", piensa. Ha realizado muchas compras sabiendo que con su próximo pago saldará todo lo consumido. "No es problema", dice. "No pagaré nada de interés al banco, pues sé bien que no debo endeudarme más allá de lo que puedo pagar". Miguel tomó la confianza que el banco le otorgó y la delegó en su empleador.
Julia, por otro lado, no percibe su tarjeta de crédito de la misma manera. "No es dinero extra, es solo una opción para pagar", explica. "Todo lo que yo consumo con mi tarjeta de crédito habría podido comprarlo con el dinero de mi cuenta bancaria". Julia paga con su tarjeta por sus beneficios: las millas, los reembolsos, los privilegios que otorga. Pero se esfuerza en no comprar cosas que no pudiera pagar con dinero que tiene en ese momento. Y la forma en que Julia puede mantenerse al día es mediante el uso de una app como MyBudgetCoach o como YNAB o para guiar su plan de gastos. Estas aplicaciones le ayudan a diseñar categorías de gasto que evitarán que se endeude.
La deuda flotante
Tres años después, Miguel y Julia están casados. Mantienen sus hábitos financieros divergentes y aún utilizan su crédito de la misma manera que cuando eran novios.
Ambos han progresado y ahora cada uno recibe un salario mensual de 4000 dólares. El banco les ha triplicado el crédito, y ahora cada uno puede cargar hasta 4500 dólares a sus tarjetas.
La situación actual es la siguiente:
Miguel tiene un balance de 4285 dólares en su tarjeta, mientras en su cuenta bancaria solo hay 622 dólares. "No importa, el viernes llega mi pago, con eso limpiaré mi tarjeta", dice confiado.
Julia tiene un balance de 4394 dólares en su tarjeta de crédito, pero su cuenta bancaria tiene 4412 dólares. "Puedo saldar mi balance ahora mismo si quisiera", dice. "Y también recibiré mi pago el viernes".
En otras palabras, Julia tiene todo el límite de crédito a su favor. Miguel, por otro lado, necesita cobrar para saldar su deuda sin penalidades, pero se quedará casi descapitalizado, viéndose obligado a volver a cargar su tarjeta hasta el tope.
La deuda que Miguel tiene en su tarjeta de crédito flota de mes a mes, solo cambiando su fecha de vencimiento, y no puede eliminarla sin recibir su pago. Julia, por el contrario, puede saldar su tarjeta en cualquier momento. Mientras ella es dueña de su crédito, Miguel es esclavo del suyo.
Al llegar el viernes, ambos reciben su pago mensual (4000 dólares cada uno) y saldan sus balances de tarjeta de crédito. Miguel queda con 337 dólares en su cuenta bancaria (622+4000-4285). Julia queda con 4018 dólares (4412+4000-4394).
El señor Murphy interviene
Es hora de añadir algunas "dosis de la vida" a la historia de Julia y Miguel, cortesía del Maestro Jedi de los imprevistos, el señor Murphy.
Mientras regresaba a casa, Julia tuvo un accidente y fue hospitalizada. Miguel, turbado y preocupado por su esposa, se distrajo mientras manejaba e impactó una pared, averiando sensiblemente su automóvil.
Tras recuperarse de los percances, se sorprendieron al comprobar que los costos asociados con la hospitalización y el choque ascendieron a la misma cifra: 3000 dólares.
Recibieron sus facturas con preocupación, pero con una diferencia capital:
Miguel miraba nervioso su balance disponible, dándose cuenta de que no contaba con suficiente dinero para pagar la reparación del automóvil.
La preocupación de Julia era diferente. A pesar de haber pagado todo su balance pendiente de la tarjeta, sabía que en su cuenta bancaria tenía suficiente para pagar la factura médica.
La angustia de Miguel provenía de la crudeza del quiebre, mientras Julia contaba con más holgura: podía pagar la factura médica con su tarjeta de crédito y tenía aún 50 días para honrar su deuda (30 días del mes más unos 20 de plazo que otorga el banco luego de la fecha de corte). Miguel tendría que financiar su deuda y modificar su estilo de vida, mientras que Julia tenía espacio para hacer ajustes y mantenerse a flote sin cambios en su rutina diaria.
Solo entonces Miguel se dio cuenta del gran error que había estado cometiendo por años: al cargar a su tarjeta de crédito compras sin respaldo inmediato, poco a poco Miguel perdió la ventaja de tener crédito. Ahora con este imprevisto (y sin un fondo de emergencia) tendrá que caer en el oscuro abismo del financiamiento.
De Miguel a Julia
La historia de Julia y Miguel busca ilustrar dos filosofías de manejo de crédito que son comunes. En el mundo hay muy pocas Julias pero infinidad de Migueles. Y peor aún, aquellos que están peor que Miguel, los que además de arrastrar deuda, también arrastran financiamiento. A ese club pasará Miguel, y por eso su angustia.
¿Eres Julia, o eres Miguel? ¿Cargas consumos a tu tarjeta porque no tienes efectivo y estás contando con que "cuando cobre yo pago todo lo que debo" como decía Miguel, o cuando haces consumos eliges pagar con la tarjeta de crédito pero podrías pagar con efectivo, según el ejemplo de Julia?
Si te identificas con Miguel y quieres tener la paz de Julia, aprovecha tu posición de ventaja antes de que el señor Murphy te lance una de las suyas. Empieza a pagar más a tu balance cada mes, para que aumentes tu disponible. En cuestión de algunos meses, te parecerás a Julia y escalarás un peldaño más en tu camino hacia la libertad financiera.
Este es uno de los muchos escenarios en los que MyBudgetCoach y YNAB pueden ser útiles. Al crear un presupuesto que priorice sus necesidades, lo ayude a anticipar las travesuras de Murphy y le brinde la flexibilidad para cambiar sus prioridades cuando sea necesario, será mejor que use su tarjeta de crédito para sus beneficios, y no por necesidad.
Antes de terminar
Es importante notar que en la historia de Julia y Miguel no se mencionaron los fondos de emergencia. La intención de esta entrada es ilustrar cómo dos filosofías de manejo de crédito pueden tener resultados abismalmente distintos. Sin embargo, es necesario recordar que la primera estrategia que debemos cultivar para evitar el endeudamiento es construir fondos de emergencia (mejor si son "con nombre propio") para evitar tener que recurrir al crédito cuando algo suceda.
Si Miguel y Julia hubieran contado con un fondo de emergencias, sus percances habrían podido ser cubiertos con ellos, evitando así la necesidad de utilizar sus tarjetas de crédito o enfrentar dificultades financieras en momentos de crisis.
En general, la gente vive confundida en su relación con las tarjetas de crédito. Creen que están bien, pero no se dan cuenta de que en realidad están atrapados en el ciclo tóxico y dañino. El dinero plástico es excelente pero solo cuando puedes utilizarlo "si quieres", en vez de "no tengo de otra". En otras palabras, si eliges pagar con tarjeta teniendo ahora mismo el dinero en tu cuenta para saldarla de vuelta, estás bien. En cualquier otro escenario, uffff, estás arrastrando deuda, y una bastante cara. Veamos algunos escenarios comunes:
Ernesto tiene dos tarjetas de crédito y aunque sabe que los avances de efectivo son costosos, con frecuencia va al banco, pide un avance de efectivo y con ello paga una de sus tarjetas. Un par de semanas después, va al otro banco, retira efectivo de su segunda tarjeta y con ello paga la primera. "Nunca me atraso con mis pagos" dice sonriendo sin darse cuenta del error.
Miguel está en problemas. Tiene varias tarjetas de crédito y todas están al tope. Como no tiene crédito, tiene que resolver la mayor parte de sus gastos fijos con efectivo y apenas le abona el mínimo a sus plásticos. ¿Cuándo saldará sus deudas? "No lo sé, quizás cuando me gane la Loto" bromea mientras entra a comprar dos tickets.
Julia nunca financia su deuda de tarjeta de crédito. Cuando consume 3000 dólares con ella, religiosamente paga los 3000 dólares de vuelta antes de la fecha límite. Sin embargo, ¿cómo resuelve el resto del mes? Julia se encoge de hombros y dice "vuelvo a usar la tarjeta, ¡para eso la limpié!".
Julia, Ernesto y Miguel son tres prisioneros del ciclo nocivo de la tarjeta, y, con distintos niveles de estrés, los tres arrastran sus grilletes mes tras mes.
La magia de la regla 2 de YNAB
Frecuentemente encuentro personas que se asemejan a Miguel, Julia o Ernesto. Seguramente conoces varias personas como ellos, o te identificas con alguno. Yo fui los tres más de una vez por muchos años, y sé bien que nadie llega ahí intencionalmente. Muchos caen en el nocivo ciclo de las tarjetas por descuido, por desconocimiento o por falta de entendimiendo de lo que sucede con sus finanzas. Y de esos ocres vinos casi todos demasiado hemos bebido. ¿Cómo ayudar a nuestros amigos?
Miguel
Empecemos con Miguel, que es el caso más grave. Él necesita hacer un alto en seco para comprender su situación. Debe convencerse de que requiere una drástica intervención de intenciones. Sus prioridades no están claras y probablemente ni tiene idea de cuánto cuesta su mes. Necesitaremos revisar sus gastos fijos y hacerlo entrar en un "compromiso de incomodidad temporal" en el que deberá reducir sus gastos al mínimo, explorar formas de generar más ingresos (pedir aumento de salario, cambiar de empleo, vender algunos bienes, por ejemplo). Analizaremos sus deudas y acordaremos atacarla con alguna de las técnicas de emergencia.
Luego de aplicar la regla 1 de YNAB (darle oficio al dinero contante), ayudaremos a Miguel a separar al menos un poco de dinero para abonarlo a la primera deuda elegida, manteniendo las demás con su pago mínimo y cubriendo los intereses de todas. El objetivo es detener la hemorragia de fondos. Miguel requerirá de bastante seguimiento, pero si se mantiene dentro del plan, gracias a aplicar la regla 2 de YNAB (mensualizar los gastos extraordinarios), en algún tiempo conseguirá saldar una de sus deudas totalmente. Rinse and repeat.
Ernesto
Este es un caso parecido, pero con algo más de holgura. Ernesto no tiene conciencia de los costos de su "tecnica", así que lo primero es poner en blanco y negro las desventajas de pagar una deuda cara con otra deuda cara. Su situación también va a requerir la regla 2 de YNAB para poner a dieta sus gastos y buscar alguna fuente rápida de ingresos. El ciclo de Ernesto empezará a romperse cuando pague una tarjeta sin requerir avance de efectivo de otra, pues no tendrá que pagar el sobreprecio de ese dinero y no usará el crédito de una tarjeta para cubrir la primera. Tendrá que mantenerse en ese proceso por unos meses hasta que ya pueda tener sus tarjetas limpias.
Julia
Julia se asombra cuando se entera de que a pesar de que nunca financia su tarjeta ella también es prisionera de sus cadenas. Esto se conoce como "deuda flotante", una que cambia cada mes, pero nunca desaparece. Muchas personas piensan que tener deuda flotante es algo normal de la vida. No lo es. La situación de Julia es similar a vivir sobre un nido de serpientes a punto de atacar. Al cubrir su mes con crédito, estaba expuesta a que cualquier emergencia la sacara de balance y tuviera que financiar su deuda, algo que muy fácilmente la llevará a los niveles de Ernesto o Miguel.
Para Julia la regla 2 de YNAB implica una dieta menos severa con el objetivo separar más dinero cada mes para saldar su deuda de tarjeta de crédito y tener todo el balance disponible a su favor. Debe llegar a un punto en el que cuando vaya al supermercado y consuma 300 dólares, pueda pagar esos 300 dólares en el estacionamiento, manteniendo su tarjeta en cero y ganando los beneficios de la tarjeta de crédito.
¿Suena fácil?
Mentiría si te dijera que es fácil. Escapar de la oscura prisión de las tarjetas es una labor titánica que tomará un tiempo, dependiendo si eres Julia, Miguel o Ernesto (o algún otro caso más endiablado, como el de personas que se apoyan en prestamistas). Sin embargo, no hay ninguna otra manera realista de lograr romper los grilletes de las tarjetas de crédito.
Quizás pudieras conseguir que alguien te preste una fuerte suma de dinero sin cobrarte intereses. Esto suele pasar entre amigos o familiares muy cercanos, pero muchas veces es una trampa horrible. Si no cambias tus hábitos de consumo, seguramente regresarás a tu deuda con el añadido de tener un nuevo enemigo: tu examigo o un familiar que jamás volverá a saludarte.
Quizás haya alguien dispuesto a regalarte el monto de una de tus deudas para que te liberes de ella instantáneamente. Normalmente, los padres son quienes "meten la mano" por sus hijos de esta forma, pero ¿realmente estás consciente del sacrificio que están haciendo por ti al salvarte de tu deuda? Además, hay que reiterar: si no cambias tus hábitos de consumo, lo más probable es que no saldrás de la olla, y no habrás aprendido nada en el trayecto. Y no olvides que Supermán no estará siempre para salvarte.
Quizás te ganas la lotería, pero yo nunca te recomendaría que desperdicies tu dinero en juegos de azar. Si eres alguien aficionado a esta dañina afición, por favor estudia lo que son las probabilidades, pues no estás consciente del peligro que corres.
O quizás consigas un préstamo de consolidación de deudas, un excelente instrumento que salda tus tarjetas y te cobra una tasa de interés mucho menor. Este quizás sí es válido y recomendable, pues es mucho mejor pagar un solo préstamo con una tasa reducida, que tener varias deudas caras. Sin embargo, dudo mucho que Miguel o Ernesto pudieran conseguir ese préstamo dada la profundidad de su olla. Julia quizás sí lo obtendría, pero su situación no amerita incurrir en una deuda nueva, a ella le iría mejor con una dieta ligera que la saque del ciclo nocivo de la tarjeta poco a poco, sin pagar un centavo de interés.
YNAB te enseña a priorizar tu dinero, y la principal razón de esa la priorización es que vayas saliendo del ciclo de la deuda, especialmente de la más cara, la deuda de tarjeta de crédito. Si tienes meses (o años, yikes!) financiando tus tarjetas, o viviendo con deuda flotante, definitivamente necesitas esto. Usando la regla 2 de YNAB para eliminar tu deuda de tarjeta de crédito totalmente te colocará en una posición privilegiada para diseñar el tipo de vida que quieres vivir.
¿Crees que estás en posición para empezar? Agenda ahora una cita exploratoria conmigo y te ayudaré a determinar si eres Miguel, Julia o Ernesto (o alguien más).
Imagina por un momento que caes en el túnel del tiempo y mágicamente regresas a la época de las cavernas. La humanidad enfrenta espeluznantes retos para sobrevivir, pero al menos todavía no existen los impuestos 😊 …aunque tampoco han inventado la pizza 😢 Estás junto a un grupo de Homo sapiens luchando contra un mamut lanudo cerca de lo que hoy sería Düsseldorf, y presencias la ulterior victoria de tus nuevos amigos.
Tu tribu de sapiens es un clan familiar y comparten todo —los triunfos y las desgracias. Son territoriales, y por lo mismo sus enemigos más cercanos son los Homo neanderthalensis que viven más arriba en las montañas. Los neandertales tienen pieles más gruesas y están mejor adaptados al frío del área, pero en las montañas tienen menos oportunidad de cazar mamuts lanudos.
Los sapiens celebran ruidosamente su victoria mientras degollan el mamut y lo acercan a las cuevas donde ya el fuego arde para cocinar la carne. De repente, un joven neandertal se acerca a la tribu arrastrando algo que parece un animal muerto. El silencio y la tensión arropan toda la región. Un sapiens aulla para atacar al invasor, pero un compañero lo detiene golpeándolo con una costilla del mamut.
El neandertal arroja su cargamento —son pieles de cabra. Mientras resopla, señala un costado del mamut y aunque no entiendes una palabra, ya comprendes lo que pasa. El sapiens de la costilla recoge las pieles y mira al neandertal. Luego se acerca al mamut y arranca varias piezas de carne y las deja caer a los pies del extranjero. El sapiens se retira con las pieles y cubre con ellas a tres hembras de la tribu que amamantaban temblorosas de frío a sus sapiencitos.
Felicidades: acabas de presenciar la primera transacción de la historia de la humanidad.
Vamos de paseo
Detrás de toda transacción (prehistórica o actual) existe el componente del valor. No puede existir comercio sin que bienes tangibles o intangibles sean valuables para sus poseedores y adquirientes. Cuando compras un aguacate, te desprendes de un monto de dinero que te parece apropiado por el privilegio de disfrutar ese manjar. Si el aguacatero te pide mucho más que lo que estimas justo, consideras que el aguacate no vale tanto. Si le ofreces menos dinero, tampoco habrá operación.
No hay registro alguno de que la primera transacción de la humanidad sucediera de la manera que viste en el túnel del tiempo. De hecho, en un escenario semejante, lo más probable es que los sapiens le cayeran a costillazos al pobre neandertal y se quedaran con las pieles sin dar ni un poquito de chicharrón de mamut. Sin embargo, sí es seguro que la primera transacción fue un…
Trueque
Cuando haces un intercambio simple de algo tangible que otra persona aprecia como deseable, y tal persona te entrega a cambio algo que a ti te parece deseable, estás haciendo un trueque. Siguiendo con el ejemplo de los sapiens, si el neandertal hubiera arrastrado un tronco, el trueque no habría sucedido pues troncos tenían los sapiens por todas partes. Sin embargo, al llevar pieles ya listas para vestir, el sapiens vio en ellas un valor real e inmediato (cubrir a las madres) a cambio de entregar un poco de comida.
La clave para entender el trueque es que el valor es relativo. No existe una regulación que evalúe la justicia de un trueque a la luz de métricas estandarizadas, por lo que todo depende de lo que las partes asuman como "valioso". Es por eso que cuando los españoles llegaron a las Antillas recibieron pepitas de oro de parte de los taínos de La Española a cambio de simples espejitos.
Por miles de años, la única manera de hacer comercio fue el trueque, pero cuando los humanos empezaron a asentarse y crear comunidades más organizadas, se hizo complicado ir al mercado con un fardo de arroz y tres canastas de tomates para comprar una vaca. Así empezó a surgir un mecanismo de intermediación que en casi todas las civilizaciones recayó sobre los…
Cereales y especias
Las civilizaciones más antiguas empezaron a crear "equivalencias" y hay registros de más de 6 mil años de que en Mesopotamia ya se usaban medidas de cereal, granos y hasta sal (de ahí viene "salario") para completar transacciones. Existían distintos tipos de "monedas de curso legal" pues el comercio podía hacerse igualmente en sal o en trigo, según conviniera. Sin embargo, todos estos "tipos de moneda" seguían siendo bienes útiles intrínsicamente (los cereales, granos y sal son comestibles).
Aunque la vida se movía razonablemente bien, surgieron problemas: Las personas podían cultivar dinero (¿ves? El famoso "árbol de dinero" sí existía). No pasó mucho tiempo antes de que empezara a ser necesario crear un mecanismo más sensato y controlable, y así fue como los ricos introdujeron como "moneda de curso legal" los…
Metales y piedras preciosas
En vez de andar a cuestas con muchas libras de trigo y sal, los pueblos empezaron a depender de "objetos inservibles" a los que asignaron valor. Bastaba llevar una bolsa de plata para comprar la vaca. En términos prácticos, una vaca es infinitamente más valiosa que la plata (provee leche, crías y eventualmente carne mientras la plata no alimenta), pero al decidir que un poco de plata valía una vaca, se creó la primera forma de dinero como lo conocemos hoy día. Por primera vez se transaccionó con un "objeto inservible" a cambio de bienes alimenticios. De paso, en muchos países de habla hispana aún se le dice "plata" al dinero. Y todo esto, porque nos pusimos de acuerdo para asignar valor comercial a la plata, el oro, los diamantes y los tenis Jordan. Así nació el…
Dinero
La invención del dinero es uno de los eventos más cruciales de la historia de nuestra especie. Yuval Noah Harari narra en su maravilloso libro Sapiens, cómo el dinero se convirtió en un "lenguaje universal" que propulsó todas las civilizaciones que nos precedieron. Un árabe no compartía su cultura con un hindú, ni creía en sus dioses y básicamente eran enemigos para todo, pero podían comerciar exitosamente gracias al dinero. Las primeras monedas vinieron a resolver todos los problemas comerciales del mundo antiguo, y empezaron a ser útiles principalmente a orillas del Mediterráneo, extendiéndose rápidamente tierra adentro.
Es curioso que civilizaciones desconectadas de Eurasia como los Aztecas, Mayas e Incas, también desarrollaron formas de dinero aún vigentes para cuando los españoles llegaron a fastidiar América. De igual forma, China, Indoasia y África tuvieron sus sistemas de comercio, pero ya para el Renacimiento, el mundo entero dependía en una u otra forma del dinero para el comercio. De esa manera, cobraron crucial importancia los…
Bancos
Si bien es cierto que los orígenes de la banca están sembrados en la polvorosa Mesopotamia, fue para mediados el milenio pasado que adquirieron el protagonismo que aún tienen. Su labor de coordinación en la creación y regulación de dinero determinó la suerte de países, pueblos y familias completas. Previamente, los bancos eran más prescindibles, pues aunque había un acuerdo tácito de que las monedas y las joyas eran valiosas, no existía una autoridad arbitraria sobre ello.
Los bancos funcionaron como jueces y parte en el juego del comercio, y el golpe magistral de su éxito se debe a que crearon el componente de la escasez. No todo el mundo podía hacer dinero, y nadie podía alterar el valor del mismo. Los gobernantes vieron la importancia de este ejercicio y es por eso que todos los presidentes de tu país han sido y serán siempre amigos de los banqueros. Y fueron los primeros banqueros quienes inventaron los…
Préstamos
Las ventas a crédito son tan antiguas como el dinero, lo mismo que el concepto de intereses y los castigos por falta de pago. Hay registros muy bien documentados de libros contables de hace milenios donde se detallan los pagos atrasados y las deudas de muchos habitantes de esos pueblos ancestrales. Créeme, no eres el primero en estar en rojo en los burós de crédito.
Con el paso de los siglos, los prestamistas se dieron cuenta que el éxito de su negocio no era acumular mucho dinero, sino tenerlo repartido entre los habitantes, enriqueciéndose al cobrar intereses. Olvídate de toda la publicidad donde dicen que tú les importas, en el fondo solo les interesa que les tomes dinero prestado.
Los préstamos han evolucionado mucho y se han especializado por temática. Usualmente son para compras grandes como un vehículo o una vivienda, pero hoy día puedes contratar un préstamo para cualquier proyecto, con características únicas en cada caso.
Obviamente, los banqueros se arriesgan cuando prestan dinero (algunos clientes no pueden devolver lo prestado, puede suceder una guerra o un cataclismo que rompa la cotidianidad). Al final, los banqueros se dieron cuenta de que tenían que cuidarse de los riesgos e inventaron los…
Seguros
Quizás alguien no vea a primera vista la relación entre la banca y las aseguradoras, pero ambas industrias están visceralmente enlazadas, al punto que muchos economistas hablan de "banca/seguros" como una sola cosa. Los principales clientes de las aseguradoras son los bancos, y lo mismo a la inversa. Aunque son dos negocios distintos, funcionan de manera muy similar. Cuando un cliente va al banco a pedir un préstamo, el banco va a la aseguradora y pide un seguro. Si el cliente falla en honrar su compromiso, el banco recupera su inversión cobrando el seguro. Pero si el cliente devuelve el dinero a tiempo (como hace la mayoría), la aseguradora no pierde nada. Por supuesto, en el fondo quien paga el seguro es el cliente.
El negocio de las aseguradoras es tan bueno que existen montones de variantes. Además de los clásicos seguros de vida, de vivienda y de vehículos, hoy día hay ARS (administradoras de riesgos de salud) y AFP (administradoras de fondos de pensión), negocios que en el fondo no son más que aseguradoras (una asegura tu salud, otra tu vejez… o al menos, eso dice el diccionario).
Más aún, existen aseguradoras que aseguran a otras aseguradoras. ¿Complicado? No si te imaginas el lío que se armaría si sucede un desastre natural o Putin invade tu país, y todos los afectados reclaman los seguros que pagaron religiosamente. En casos así, las aseguradoras locales cobran reaseguros a tenedoras internacionales que ayudan a que esa región no colapse.
Los seguros son actos de fe. Damos crédito a que la aseguradora nos salvará el día que la necesitemos por una emergencia. Lo mismo que los bancos, cuando dan crédito a que pagaremos de vuelta todos los consumos que hacemos con las…
Tarjetas de Crédito
La historia de las tarjetas de crédito está bastante documentada, pero se resume en "comodidad y conveniencia". Son una evolución de los cheques (que no menciono en esta "breve historia" porque su uso ha venido menguando rápidamente). La diferencia crucial entre cheques y tarjetas es quién pone la fe.
Los cheques eran instrumentos de pago sobre fondos respaldados. Quien recibía un cheque lo hacía contando con el dinero que el emisor del cheque tenía en el banco, así que la fe la ponía el receptor del cheque.
Las tarjetas de crédito funcionan de manera similar, pero el comercio recibe su dinero al otro día y es el banco quien ejerce la fe en que el portador de la tarjeta devolverá el dinero prestado. Claro, esa fe no es gratis, si el portador de la tarjeta se atrasa en pagar, el banco prontamente le cobrará intereses.
A diferencia de los cheques, las tarjetas siguen en boga y no preveo que su mecanismo desaparezca jamás. Cierto es que este medio de pago seguirá evolucionando para derribar las barreras transaccionales que todavía quedan, haciendo cada vez más fácil el comercio en el mundo. Lo importante aquí es entender que tanta comodidad y facilidad para pagar amerita la responsabilidad que muchas veces desaparece ante el éxtasis de la compra.
Me refiero, por supuesto, que hoy día es tan fácil gastar dinero que muchas personas caen en el hondo agujero negro del endeudamiento irresponsable. Por eso, muchas personas prefieren usar las poco beneficiosas…
Tarjetas de débito
¿Alguna vez has jugado el juego de "Elimina una de estas cuatro comidas"? Si pusieran frente a mí estas cuatro opciones, siempre eliminaría las tarjetas de débito. Puedo entender que muchas personas prefieran usar débito por temas de control, pero realmente este instrumento transaccional es totalmente innecesario y no aporta ningún beneficio (al contrario, supone gastos).
A diferencia de las tarjetas de crédito y los cheques, con las tarjetas de débito no hay nada de fe en las transacciones. En términos simples, cuando consumes con débito, tu dinero desaparece de tu cuenta inmediatamente pagas, y el comercio recibe el dinero de inmediato. Si no tienes suficiente dinero en tu cuenta, la transacción no sucede. Pero peor aún, usar tu tarjeta de débito tiene muy pocos beneficios, no generas "millas" o "puntos", tu índice crediticio no mejora en nada y la mayoría también tiene costos de operación que la hacen impráctica.
Si eres una persona que usa si tarjeta de débito como método usual de pago, sería bueno que te plantees cambiar tu mecanismo. Empieza por adquirir una tarjeta de crédito aunque tenga poco balance, y cultiva la disciplina de realizar tus consumos con crédito, ganar millas y devolver lo consumido una vez al mes (con el dinero que tienes en la cuenta).
Otras formas de dinero
Existen decenas de instrumentos financieros que no he mencionado. Muchos de ellos involucran mayores niveles de complejidad (certificados de depósito, fondos de inversión) o están más orientados a los comercios (líneas de crédito, papeles comerciales, acciones). Además, existe todo un universo casi mágico (y confuso) basado en las "criptomonedas", una promisoria y versátil tecnología. Esta entrada no pretende ser exhaustiva porque es una "breve historia" que de hecho ya es el texto más largo de este blog, pero con seguridad iré tocando otros mecanismos de pago en el paso del tiempo.
Por cierto, no olvides regresar de tu paseo con los Sapiens.