Un reto llamado "nosotros"
Desde hace años asesoro en finanzas personales, un apostolado que me apasiona por las transformaciones que genera. Sin embargo, orientar a una pareja es mucho más retador (aunque también más satisfactorio) que trabajar con un soltero.
Esto se debe a que las finanzas son un tema delicado del que recibimos muy poca educación formal (si acaso alguna). No es raro ver dos personas intentando construir una vida juntas sin saber siquiera cómo articular sus necesidades económicas o entender las reglas del "juego del dinero".
¿Hablamos el mismo idioma?

En mis sesiones lo veo a cada rato: Aunque ambos hablen español, simplemente no se entienden. El problema radica en la ausencia de un lenguaje financiero común: usan las mismas palabras, pero cada uno tiene un diccionario diferente.
- Ahorrar: Uno piensa en sacrificios y restricciones. El otro, en seguridad y previsión.
- Invertir: Uno ve oportunidad. El otro piensa en riesgo e incertidumbre.
- Presupuestar: Uno piensa en una cárcel aburrida. El otro, en control y tranquilidad.
- Disfrutar el dinero: Uno vive en un eterno "yo me lo merezco". El otro no es capaz de hacer nada divertido porque "no quiere malgastar los chelitos".
Si te sirvió algún sombrero, no te lo tomes a mal. Es difícil ponerse de acuerdo cuando no se tiene el mismo diccionario. El primer paso para que el dinero se convierta en una herramienta de creación es, precisamente, reconocer que necesitamos traducir nuestras intenciones antes de sumar los números.
Creando un diccionario financiero común
Estamos en el mes del amor, así que quiero insistir en este tema para sembrar en ti una curiosidad necesaria:
"¿Tengo un lenguaje financiero claro y compartido con mi pareja?"
Si estás en soltería, esto igual te sirve para saber cómo crear ese idioma común si Cupido finalmente decide flecharte.
Aquí te dejo algunos consejos para que esta misma semana empieces a consolidar un diccionario que sirva a los dos. Ten un vinito a cuarta, prepárate a hacer escucha activa y lleva mucha curiosidad:
- Alineación y balanceo: Tengan una cita formal para hablar de temas financieros. Pero no de deudas ni de facturas, sino de conceptos. Hazlo que no parezca un interrogatorio, sino un genuino ejercicio de exploración y descubrimiento mutuo. Por ejemplo:
- ¿Qué significa para ti tener seguridad económica? - ¿Cuál es ese "yo me lo merezco" que nunca me has contado por miedo a que los números no den? - ¿Qué significa para ti "vivir bien" y cuánto de eso depende realmente del dinero? - ¿Cuál es tu primer recuerdo (bueno o malo) sobre el dinero en tu infancia?
- Definan un nivel de "gasto libre": Acuerden un monto mensual que cada uno pueda gastar sin dar explicaciones. Promover la autonomía es un excelente lubricante para que el presupuesto camine sin fricción.
- Pongan nombre a las metas: Dejen de ahorrar "por si acaso". Ahorren para "viajar a Islandia" o "el inicial del apartamento". Y comprométanse a ver el ahorro como la factura mensual de la luz: Obligatoria, indispensable e inevitable.
- Hagan una lista de "no negociables": Cada uno tiene gastos que le provocan alegría o paz (el gimnasio, el salón, la cervecita porque es viernes y el cuerpo lo sabe). ¿Por qué no definen cuáles son esos gastos y hablan sobre eso?
- Repitan la cita cada mes: Estos consejos no son cosa de un día y ya. Los gustos cambian, los valores se transforman, surgen nuevos sueños. Es necesario que marques en tu calendario tener encuentros específicos, regulares (hasta con agenda, mejor) sobre finanzas. No puedo insistir suficientemente en la importancia de la regularidad.
Información de valor
Si el ruido en la comunicación es demasiado fuerte y sienten que no avanzan, quizás es momento de una mirada externa. Mi Programa de Asesoría para Parejas está diseñado precisamente para ayudarlos a construir ese sistema común donde ambos hablen el mismo idioma.
Y si vas en el tapón mañana lunes, sintoniza el podcast de Ser Mejor Radio en donde además de la entrevista a Yadhira Pimentel y la participación de Coral Negro, escucharás mi segmento Información de valor, esta vez con el tema "Perder para ganar". Cómo identificar la falacia del costo hundido: el punto en el que seguimos aferrados a un barco que ya se hundió, solo porque hemos invertido mucho dinero (y vida) en él.
¡Nos vemos el próximo domingo y que San Valentín los encuentre hablando de finanzas!
Donda
