Los sueños arrancan cuando los vivimos por dentro

Newsletter  ·  11 de agosto de 2026

Los sueños arrancan cuando los vivimos por dentro

El viaje...

Desde el aire, tras casi seis horas sobrevolando el Atlántico Norte, ver un salpicón de tierra negra y verde por la ventanilla fue un alivio. Poco después, la voz metálica del capitán cortó el silencio de la cabina anunciando el descenso. Pero mi corazón no estaba en silencio. El de mi familia tampoco.

A mi lado viajaba una pareja de islandeses. Les conté en mi inglés machucado que vinimos del Caribe y que cruzamos el océano para ver el eclipse del miércoles. Asintieron con cortesía, y sospecho que no entendieron nada porque volvieron a su conversación en Klingon encriptado. Seguramente nuestro español también les resultaba igual de extraterrestre.

Aterrizamos en el Aeropuerto de Keflavík, a unos 40 minutos de Reikiavik y de inmediato notamos que la terminal estaba muy atareada. Islandia tiene unos 380,000 habitantes, pero recibe dos millones de visitantes al año (la mayoría en el verano). Sin embargo, el ambiente no era solo de "temporada alta". Se sentía un jolgorio diferente, mucha gente ansiosa moviéndose con trípodes, cámaras y gafas de cartón oscuro.

El agente de migración nos selló los pasaportes con ceremonial parsimonia.

—A lot of people today? —pregunté para romper el hielo.

—The eclipse —respondió seco, sin levantar la mirada, como quien ya está hastiado de una plaga de langostas astronómicas.

Siendo veterano de tres masivos eclipses en Estados Unidos y Chile, pensé que exageraba, pero al mirar alrededor vi avisos sobre el eclipse en todas las paredes. Reikiavik tendrá alrededor de un minuto de sombra.

Recogimos el vehículo que alquilamos y antes de llegar a nuestro Airbnb paramos en la Cocina Rodríguez, el restaurante dominicano en el centro de Reikiavik propiedad de Evelyn Rodríguez. Después de tantos mensajes vía WhatsApp, por fin pudimos conocernos.

Comer un rico sancocho dominicano a 6200 kilómetros de Santo Domingo es una manera algo absurda de comenzar unas vacaciones.

Los siguientes días pasaron demasiado aprisa. Las cascadas Seljalandsfoss y Skógafoss, las playas de negra arena volcánica de Reynisfjara y Vikurfjara, el Geysir y las aguas termales (y azufrosas), los glaciares y el sitio donde quedó el DC Douglas. Las noches, aunque cortas por el verano, igual de mágicas, incluyendo las auroras boreales.

Recorrer Islandia por nuestra cuenta fue una hermosa aventura, pero la cereza llegaría el miércoles 12 de agosto. Llegamos a Ólafsvík al mediodía. El pueblo era más pequeño y frío de lo que hubiéramos imaginado, pero estaba más vivo que nunca en sus 450 años de historia. Normalmente aquí viven unas 1,000 personas, pero desde el lunes la población fue en aumento hasta duplicar la nómina y con ello colapsar todos los servicios del poblado.

Con apenas tres restaurantes, todos estaban llenos y con fila. Sebastián y yo nos atrevíamos a probar la cocina local, pero las chicas estaban menos animadas. Tuvimos que esperar más de una hora por una mesa en Reks, el único lugar con "comida latina" en Ólafsvík (excelentes tacos y burritos de pescado, y una pizza bastante "compatible" con paladares poco audaces).

Mientras los demás disfrutaban la comida, yo estaba mirando el clima y haciendo las últimas proyecciones con las apps de metereología. De los sitios que había considerado, me había quedado con tres candidatos. Uno era el parque de acampar de Ólafsvík, para el cual había una tarifa de 2,500 Krone (como 20 dólares). Los otros dos lugares estaban en las afueras del pueblo, a menos de 5 kilómetros al oeste.

A las dos de la tarde decidí que nos quedaríamos en el parque de Ólafsvík. El pronóstico de nubes indicaba que podríamos verlo desde nuestra base en Ólafsvík. Todos estábamos preparados.

A las 4:45 de la tarde del miércoles 12 de agosto de 2026, la Luna empezó a rodar frente al disco solar. A las 5:10 ya parecía el clásico "Pac-Man".

Y así, con la puntualidad maravillosa del universo, a las 5:45 con 55 segundos, empezó la Totalidad, y estábamos como familia, una vez más, bajo la sombra de la Luna.

...que no sucedió

Hasta aquí la película que he repetido en mi cabeza durante semanas.

Si creíste que estaba escribiendo desde una cabaña en la península de Snæfellsnes, perdón por romper la ilusión, pero gracias por haber creído que era cierto: El poder de un sueño arranca cuando lo vivimos por dentro.

No te voy a negar que mientras plasmaba cada cascada, cada lugar hermoso, cada nombre de pueblo, y todas las coordenadas de la Ruta del Anillo, se me arrugó el pecho. Escribir sobre lo que pudo ser y no fue tiene un tinte de tristeza.

Pero escribí la historia de cada kilómetro de esta aventura porque en mi mente sí los recorrí. No podría explicarlo con justicia, pero tengo todos estos días viviendo en un mundo paralelo y pensando "a esta hora habríamos ido a las cataratas de Dettifoss", "hoy habríamos pasado por el baño termal de Myvatn"... Cancelar un viaje ha sido doloroso, pero aprender a posponer con responsabilidad nos garantiza que llegaremos a Islandia, con sombra o sin ella.

Alguien lo vivirá mañana...

Si esto te ha motivado a ver el eclipse, pon una alarma en tu móvil para las 12:45 de la tarde (de RD) del miércoles 12. A esa empezará la parcialidad. Una hora después empezará la Totalidad en Islandia, a la 1:45 de la tarde.

El eclipse pasará también por España y para ellos, el show empieza a nuestra 1:32 y la Totalidad a las 2:28.

La NASA tendrá un streaming en YouTube, Netflix y otros medios.

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Darío, con el corazón en Ólafsvík


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