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  • La felicidad de Eunice

    La felicidad de Eunice

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    En nuestro país, comprar un vehículo es una de las más comunes aspiraciones de una persona. Lamentablemente, debido a que el costo suele ser una alta suma, la inmensa mayoría de los compradores recurre al financiamiento con la esperanza de estrenar un automóvil. Sin embargo, para un segmento de la población es aún peor: Sus recursos no les permiten financiar un vehículo nuevo o moderno.

    Existe un importante mercado de vehículos usados, en donde el financiamiento por instituciones reguladas es un poderoso argumento de venta. Sin embargo, para un segmento del primer segmento es aún peor: Su historial crediticio no le permiten acceder a un financiamiento con un banco del sistema.

    Habrá quien piense "la vida te está dando una señal: ¡no te metas en un financiamiento!", pero cada quien tiene sus circunstancias y necesidades. Por eso, hay personas que todavía buscan otras opciones.

    Hace unos años, una amiga mía (llamémosla "Eunice"), madre soltera de bajos ingresos pero espíritu indomable, decidió adquirir un vehículo para hacer frente a sus emprendimientos. Tocó puertas en varios bancos pero ninguno acudió en su ayuda, así que, con más fe que prudencia, acordó financiar su vehículo con una popular empresa de "crédito alternativo".

    ¿Qué son las proveedoras de "crédito alternativo"?

    En un artículo de Diario Libre, el entonces educador financiero y hoy Superintendente de Bancos, Alejandro Fernández Whipple, menciona que son empresas complementarias a los bancos, "pues prestan donde las entidades formales no llegan". En el mismo texto, Fernández advierte de sus peligros y sugiere mejoras para mejorar sus perfiles empresariales.

    Enfocadas en "préstamos rápidos y sin importar tu historial de crédito" estos negocios atraen personas desahuciadas por el sistema bancario formal. Sin embargo, los altos costos y agresivas condiciones de pago hacen que cualquiera levante las cejas cuestionando la transparencia de sus operaciones.

    Y aunque la mayoría de estas empresas están legalmente establecidas, no están reguladas por la Superintendencia de Bancos, lo cual es la cereza que las hace entrar de inmediato en el ámbito de "alto riesgo de tener problemas".

    Pero volvamos a Eunice y su vehículo

    Inicialmente, el financiamiento representaba "una solución" para Eunice. A pesar del mayor costo, estaba honrando el compromiso y echando a andar sus proyectos. Sin embargo, cuando el mundo se detuvo con la pandemia, Eunice enfrentó el tétrico panorama de cerrar sus pequeños negocios, lo cual arrojó un aluvión de problemas financieros en su todavía endeble carreta.

    No pasó mucho tiempo antes de que empezara a atrasarse con el préstamo de su automóvil. Y entonces ella experimentó el lado más oscuro de estas empresas de crédito alternativo: El hostigamiento.

    Si alguna vez te has atrasado con el pago de tu tarjeta de crédito sabes lo incómodas que son las llamadas de cobros. En el caso de Eunice, el acoso era abrumador, invasivo, indimidante y abusivo.

    Eunice se acercó a mí en el 2023 y me planteó su situación completa. Los estragos de la pandemia aún eran evidentes y para empeorar las cosas, no había logrado insertarse en el mercado laboral. Pero de todas sus deudas, la más incisiva y molesta era la del vehículo.

    Me enfoqué en ayudarla a crear un plan de reducción de deudas y priorización de compromisos. A pesar de su precariedad, aún tenía algo de espacio para trabajar, así que conseguí ayudarla a poner al día algunas deudas costosas y pudo consolidarlas en un solo compromiso. Con lenta tenacidad fue resolviendo otras de sus cosas más urgentes, como la educación de su hijo y su propio sustento. Eunice se sentía derrotada, agobiada y desorientada, así que darle claridad y diseñar un plan realista (aunque muy largo), le dio un norte. A veces, eso es lo más importante.

    Sin capacidad de maniobrar

    Como tantas personas cuando se encuentran en la Olla Ardiente, Eunice tenía que hacer de tripas corazón con lo poco que tenía. A pesar de sus buenas intenciones, su capacidad de maniobra no alcanzó para cubrirlo todo y ya no pudo renegociar con la empresa donde tenía el financiamiento del vehículo, que por el contrario estaban en una actitud de "no me des cotorra".

    "Quieren que entregues tu automóvil" le dije a Eunice en una ocasión. Como buitres al acecho, desde que un cliente se atrasa en sus pagos estas empresas los someten a grandes presiones para desesperarlos y forzarlos a renunciar "para saldar la deuda". Lo peor es que muchos, fastidiados por la ansiedad y sintiéndose derrotados, aceptan. Es la victoria máxima para estos negocios.

    Eunice resistió, arrastrando atrasos y recibiendo amenazas de embargo casi todas las semanas. Con suerte más de una vez logró evitar perder su vehículo. Y entonces la proveedora de crédito abusiv, digo, alternativo cambió la estrategia.

    "Queremos ayudarte" empezaba un mensaje que le enviaron por Whatsapp. "Sabemos que tienes problemas para pagar tus cuotas, así que te vamos a refinanciar tu deuda. Ahora pagarás menos de la mitad de tu cuota actual. Solo tienes que decir que sí". Ella me mostró el mensaje dispuesta a aceptar pero fue muy fácil ver la desventaja.

    "Eunice, te falta menos de un año para saldar tu préstamo" le razoné. "Esa renegociación implica que te harán un nuevo préstamo por 36 meses. Claro que pagarás una cuota menor, pero al costo de estar atada tres años más a ese incornio". Lo pensó un momento y un sanantonio brotó de sus labios.

    Vivir sin zozobra

    Eunice rechazó la manzana envenenada y con muchos tropiezos y algunos sustos más logró saldar su préstamo en marzo del 2024. "Exige tu carta de saldo de inmediato" fue mi primer consejo.

    La vida no ha sido agradable para Eunice. Aún vive en precariedad, sin mucha ayuda y echando adelante nuevos emprendimientos. Sin embargo, hace poco me dijo que se sentía feliz. "Feliz" no es el adjetivo que habría esperado escuchar, y ante mi sorpresa ella explicó.

    "Me senté con mi Excel para verificar mis finanzas y me sentí bien porque me di cuenta de que he aprendido a sobrevivir con el mínimo. Si yo he podido llegar hasta aquí, sé que puedo mejorar para terminar de salir a flote. Y mi mayor triunfo fue saldar mi guagua. No sé si entiendes lo que eso ha significado, pero desde que salí de ese problema me siento feliz, sé que todavía tengo mucho por resolver, pero me siento feliz. Mi guagua es vieja pero es mía, no se la debo a nadie, ni al diablo! Y yo siento una paz con eso, Darío… Yo estoy mucho más feliz, porque ya no tengo esa zozobra, ya no tengo esa presión".

    Si la historia de deudas y estrecheces de Eunice te parece conocida es porque lamentablemente es bastante común. Yo mismo me vi en una situación de terrible desesperanza y con empeño y trabajo disciplinado en mis finanzas conseguí liberarme de mis deudas. Y creo que también tú podrías lograrlo si te enfocas en llevar tus finanzas con un cuidadoso plan presupuestario que priorice el uso intencional y previsor de tus recursos.

    Te invito a agendar una llamada de cortesía conmigo. Si pude orientar a Eunice (y logré salir de mi propio infierno), apuesto que algo puedo aportar para tu propio escape de la Olla Ardiente.

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